Sopa española de mejillones y vino blanco Recipe
Una sopa ligera, con aroma a mar, de mejillones, vino blanco y tomate, como la que se toma a menudo en las regiones costeras de España para cenar después de un día en la playa. Sabe un poco a mezcla entre sopa de pescado italiana y bouillabaisse francesa, pero es más sencilla y más casera. Ideal cuando quieres sentir el ambiente de unas vacaciones en el Atlántico, aunque fuera esté lloviendo.
Esta sopa refleja el ambiente de las costas españolas: es ligera, pero llena del aroma marino de los mejillones, el vino blanco y el tomate. El pimentón ahumado le aporta una nota profunda y característica que no encontrarás en las típicas sopas de pescado italianas o francesas. Es un plato que sabe a cena en una pequeña taberna del Atlántico, incluso si lo comes en un piso en pleno centro de la ciudad.
Consejos del chef
La etapa más importante es la preparación de los mejillones: dedica un momento a limpiarlos bien y desecha sin dudar los ejemplares sospechosos (conchas rotas, que no se cierran antes de cocer, o que quedan cerrados después). No cuezas los mejillones más de 5–7 minutos desde que el líquido hierve, porque se volverán gomosos y perderán su delicadeza. Sazona la sopa con sal solo después de añadir los mejillones, ya que ellos mismos aportan bastante salinidad del mar.
Sugerencias de servicio
Sirve la sopa muy caliente, con abundante perejil fresco y baguette crujiente para mojar en el caldo; en mi casa suele aparecer en la mesa los sábados por la noche en lugar de una cena clásica. Para beber, combina muy bien con un vino blanco seco, el mismo que usas para cocinar, o con agua fría con una rodaja de limón. También es un buen plato para una cena íntima con amigos cuando quieres servir algo vistoso, pero aún casero y sin complicaciones.
Ingredientes
- mejillones frescos, con concha, bien cepillados - 1 kg
- cebolla mediana, finamente picada - 1 pieza
- puerro parte blanca, cortada en medias lunas finas - 0.5 piezas
- ajo finamente picado - 3 dientes
- tomates en conserva troceados - 400 g
- vino blanco seco para cocinar, no hace falta que sea caro - 150 ml
- caldo de verduras caliente - 600 ml
- aceite de oliva para freír - 3 cucharadas
- hoja de laurel - 2 piezas
- pimentón ahumado dulce - 1 cucharadita
- perejil fresco finamente picado, para espolvorear - 3 cucharadas
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida, al gusto
- baguette cortada en rebanadas, para servir - 0.5 piezas
Preparación
- Lava bien los mejillones bajo el chorro de agua fría y cepilla las conchas. Desecha los mejillones con conchas rotas y los que estén abiertos y no se cierren al golpearlos contra la encimera.
- En una olla grande calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y el puerro y sofríe 5–7 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablanden y se vuelvan ligeramente transparentes, pero sin dorarse.
- Añade el ajo y sofríe 1 minuto más, removiendo, hasta que desprenda un aroma intenso.
- Incorpora el pimentón ahumado, mezcla rápidamente y, pasados 10–15 segundos, vierte el vino blanco. Cuece 2–3 minutos a fuego medio hasta que parte del líquido se evapore.
- Añade los tomates en conserva, las hojas de laurel y el caldo de verduras caliente. Mezcla, lleva a ebullición suave, baja el fuego y cuece 10 minutos destapado.
- Pasados 10 minutos, prueba la sopa y sazona con sal y pimienta. Sube el fuego a medio-alto, añade los mejillones, tapa la olla y cuece 5–7 minutos, hasta que todos los mejillones se abran.
- Transcurrido este tiempo, retira la olla del fuego. Desecha los mejillones que hayan quedado cerrados. Espolvorea la sopa con perejil y mezcla suavemente.
- Rocía la baguette con la 1 cucharada de aceite restante y tuesta 3–4 minutos en el horno precalentado a 200°C o en una sartén sin grasa, hasta que las rebanadas se doren ligeramente.
- Sirve la sopa enseguida, bien caliente, con las rebanadas de baguette tostada para mojar en el caldo aromático.
Conservación
La sopa con mejillones ya cocidos es mejor consumirla el mismo día por seguridad alimentaria. Si te sobra solo el caldo sin marisco, guárdalo en la nevera en un recipiente hermético hasta 2 días y caliéntalo bien antes de añadir marisco fresco y cocerlo justo antes de servir.