Sopa española de mejillones con azafrán Recipe
Una sopa delicada, con aroma a mar, hecha con mejillones, aceite de oliva y azafrán, como las que se comen en las tabernas de la costa española. El caldo es ligeramente tomateado, lleno de ajo y vino blanco, y los mejillones se abren en él como pequeñas flores de concha. Es un plato que suele aparecer en los almuerzos familiares de fin de semana en las regiones costeras, cuando alguien “trae mejillones frescos de un amigo pescador”.
Esta sopa te transporta directamente a una taberna de la costa española: huele a mar, a vino blanco y al azafrán que da al caldo un color dorado y un aroma ligeramente floral. La combinación de pimentón ahumado, tomate y ajo crea un sabor profundo y ligeramente ahumado, y los mejillones abriéndose en la olla impresionan incluso a quienes rara vez cocinan marisco en casa.
Consejos del chef
Lo más importante es revisar bien los mejillones: tira de inmediato todos los que estén rotos y los que no reaccionen al golpe, para que no estropeen el sabor de la sopa. No cuezas los mejillones demasiado tiempo: 4–6 minutos desde que hierve es más que suficiente, de lo contrario se volverán gomosos. Remoja el azafrán previamente en un poco de agua templada o caldo, así soltará más color y aroma.
Sugerencias de servicio
Sirve la sopa en cuencos grandes y hondos con una buena ración de baguette crujiente o pan rústico, para que los comensales puedan recoger las últimas gotas de caldo. Es un plato perfecto para una cena de sábado con amigos, cuando en el mercado local encuentras mejillones frescos o cuando alguien los trae “directamente del mar”. Para beber, combina muy bien con un vino blanco seco y frío, como un albariño o un sauvignon blanc.
Ingredientes
- mejillones frescos en su concha bien cepillados, desecha los abiertos que no se cierren al golpearlos - 1 kg
- cebolla mediana, finamente picada - 1 pieza
- puerro parte blanca, cortada en medias rodajas finas - 0.5 piezas
- ajo finamente picado - 4 dientes
- tomates troceados en lata - 400 g
- vino blanco seco - 150 ml
- caldo de verduras caliente - 700 ml
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- azafrán unas hebras, remojadas en 2 cucharadas de agua templada - 0.25 cucharaditas
- pimentón dulce ahumado - 1 cucharadita
- hoja de laurel - 2 piezas
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida, al gusto
- perejil fresco picado, para servir - 3 cucharadas
- limón cortado en cuartos para servir - 1 pieza
Preparación
- Lava muy bien los mejillones bajo agua fría y frota las conchas con un cepillo. Golpea contra la encimera cada mejillón que esté abierto: si no se cierra en un minuto, deséchalo.
- Calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla picada y el puerro, y sofríe 5–7 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablanden y se vuelvan ligeramente translúcidos, pero sin dorarse.
- Añade el ajo y sofríe 1 minuto más, hasta que empiece a desprender un aroma intenso. Incorpora el pimentón ahumado y remueve rápidamente para que no se queme.
- Vierte el vino blanco, sube el fuego y cuece 2–3 minutos, hasta que parte del líquido se evapore y el olor a alcohol se suavice.
- Añade los tomates de lata, las hojas de laurel, el caldo caliente y el agua con el azafrán remojado. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece 10 minutos tapado.
- Prueba la sopa y sazona con sal y pimienta. Sube el fuego a medio-alto, añade los mejillones, tapa la olla y cuece 4–6 minutos, hasta que todos los mejillones se abran.
- Apaga el fuego. Desecha los mejillones que hayan quedado cerrados. Reparte la sopa en cuencos, espolvorea con perejil y sirve con los cuartos de limón para rociar y con trozos de pan crujiente.
Conservación
Guarda la sopa ya hecha (sin los mejillones que no se hayan abierto) en un recipiente hermético en la nevera y consúmela en 1 día; recalienta suavemente sin hervir demasiado para que los mejillones no se endurezcan.