Sopa china de pollo y col china para una comida rápida Recipe
La sopa suave pero saciante de pollo con col china es la respuesta china a nuestro “caldo rápido”. En muchos hogares chinos se preparan sopas sencillas como esta casi a diario: son ligeras, reconfortantes y combinan de maravilla con un cuenco de arroz.
Sopas rápidas similares con carne cortada muy fina y col son un plato casero cotidiano en muchas regiones de China, sobre todo en invierno. A menudo se tratan como una base a la que cada persona en la mesa añade arroz o fideos a su gusto.
Esta sopa es la esencia de la cocina casera china: unos pocos ingredientes sencillos, un caldo delicado y mucho umami sin la pesadez de un caldo clásico. La col china aporta ligereza y dulzor, y las finas tiras de pollo hacen que el plato sea saciante pero muy fácil de digerir.
Por qué funciona esta versión
- El pollo cortado muy fino y mezclado con fécula se cocina rápido y queda excepcionalmente tierno.
- Al añadir la col en dos etapas mantiene su textura y no se deshace en el caldo.
- Espesar con fécula da sensación de caldo rico sin necesidad de nata pesada.
Consejos del chef
Corto el pollo en tiras realmente finas y lo echo en el caldo que apenas hierve para que la carne quede jugosa y no fibrosa: cocerlo a fuego demasiado fuerte lo seca rápidamente. Añade la col china al final, solo unos minutos, para que conserve su textura crujiente; si se ablanda demasiado, la sopa pierde su carácter fresco. Siempre termino de sazonar con salsa de soja y pimienta blanca, probando después de cada chorrito, porque es fácil pasarse de sal si el caldo reduce.
Sugerencias de servicio
Sírvela en cuencos grandes, con arroz recién hecho y bien caliente al lado: en China a menudo se come la sopa y el arroz en paralelo, no en el mismo cuenco. Para beber, va muy bien un té de jazmín o un vino blanco suave tipo riesling semiseco. Es una comida perfecta “después del trabajo”, sobre todo en días fríos, cuando no tienes fuerzas para pasar mucho tiempo en la cocina pero quieres algo reconfortante.
A tener en cuenta
- No cuezas el pollo a fuego fuerte: un hervor violento lo reseca enseguida y lo vuelve fibroso.
- Añade la col al final, porque si la cueces demasiado se deshará y la sopa quedará plana de sabor.
- Mezcla siempre la fécula con agua fría; si la echas directamente a la olla, formará grumos.
Ingredientes
- pechuga de pollo sin piel se pueden usar contramuslos deshuesados, quedan más jugosos - 350 g
- col china (pekinense) aproximadamente 1/2 col mediana - 300 g
- zanahoria cortada en medias rodajas finas - 1 pieza
- caldo de pollo o de verduras puede ser de pastilla, pero casero será más sabroso - 1.2 l
- salsa de soja - 2 cucharada
- jengibre fresco cortado en rodajas finas - 2 cm
- diente de ajo ligeramente aplastado con el cuchillo - 1 pieza
- aceite vegetal (por ejemplo de colza) - 1 cucharada
- parte blanca de la cebolleta o puerro cortada en rodajas finas - 30 g
- fécula de patata o de maíz opcional, para espesar ligeramente - 1 cucharada
- agua para disolver la fécula - 3 cucharada
- sal al gusto, con cuidado porque la salsa de soja es salada
- pimienta al gusto
- parte verde de la cebolleta para espolvorear antes de servir - 2 cucharada
Preparación
- Corta la pechuga de pollo en tiras muy finas a contrafibra. En un cuenco mezcla 1 cucharada de salsa de soja, 1 cucharadita de fécula y 1 cucharada de agua, añade la carne, impregna bien cada tira y deja reposar 10 minutos.
- Parte la col china a lo largo y retira el tronco duro. Corta las partes blancas en tiras finas y las hojas verdes en trozos más grandes; pela la zanahoria y córtala en medias lunas finas o en bastoncitos para que se ablande rápido y de forma uniforme.
- Corta el jengibre en láminas finas o en bastoncitos y aplasta ligeramente el ajo con el cuchillo. Corta la parte blanca de la cebolleta o del puerro en rodajas finas y pica la parte verde por separado: servirá para espolvorear la sopa ya terminada.
- Calienta el aceite en una olla a fuego medio. Añade la parte blanca de la cebolleta, el jengibre y el ajo, y sofríe 2–3 minutos, removiendo, hasta que se ablanden y desprendan un aroma intenso pero sigan claros; si empiezan a dorarse, baja el fuego.
- Vierte el caldo y añade la zanahoria. Lleva a ebullición, luego baja el fuego y cuece unos 5 minutos, hasta que la zanahoria esté blanda en los bordes pero aún ligeramente firme en el centro al pincharla con un tenedor.
- Añade el pollo marinado, separando con cuidado las tiras con un tenedor o con palillos para que no se peguen entre sí. Cuece a fuego bajo 5–7 minutos, sin que hierva a borbotones, hasta que la carne se vuelva completamente blanca y deje de estar rosada por dentro.
- Añade a la sopa las partes blancas de la col china y cuece 2 minutos, hasta que se ablanden ligeramente pero sigan algo firmes. Después incorpora las hojas verdes y cuece otros 2 minutos, hasta que estén translúcidas y ligeramente flexibles, pero aún delicadamente crujientes.
- En un cuenco pequeño mezcla la fécula restante con 2 cucharadas de agua hasta obtener una mezcla lisa y sin grumos. Vierte en hilo fino en la sopa que está hirviendo suavemente, removiendo todo el tiempo, y cuece 1–2 minutos, hasta que el caldo espese ligeramente y quede sedoso.
- Sazona la sopa con el resto de la salsa de soja, pruébala y, si es necesario, añade una pizca de sal y pimienta blanca o negra. Si no te gusta masticar el jengibre y el ajo, retira los trozos más grandes con una cuchara cuando la sopa ya esté ajustada de sabor.
- Sirve la sopa muy caliente, espolvoreada con la parte verde de la cebolleta. En cada cuenco puedes añadir unas cucharadas de arroz cocido, pero agrégalo directamente a la ración para que no se deshaga en la olla ni enturbie el caldo.
Conservación
Guarda la sopa en la nevera hasta 2 días y caliéntala suavemente antes de servir; si se ha espesado demasiado, añade un poco de agua o caldo al recalentar.
En casa la bautizamos como “rescate después del fin de semana”: los lunes, cuando todos estamos cansados, basta un trozo de pollo, media col y caldo del congelador. A veces también vierto lo que sobra en un termo y me lo llevo como comida caliente al trabajo.