Salsa verde de tomatillos y cilantro Recipe
La salsa verde es una salsa de color verde claro y sabor ligeramente ácido hecha con tomatillos, que en México está en la mesa tan a menudo como el kétchup en otros países. Se sirve con tacos, huevos, carne a la parrilla e incluso como dip para chips de tortilla. Tiene un sabor fresco y herbal, un picante agradable y un color precioso que alegra cualquier plato al instante.
La salsa verde de tomatillos es una salsa ácida e intensamente verde que en México se coloca en la mesa junto a la sal y la lima: da vida prácticamente a cada bocado. Los tomatillos aportan una acidez característica, ligeramente afrutada, y el cilantro fresco y el chile añaden un toque herbal y picante que no se puede imitar con simples tomates. Es una de esas salsas capaces de transformar unos huevos fritos corrientes o restos de la nevera en algo que sabe a puesto callejero del centro de Ciudad de México.
Consejos del chef
Cuece los tomatillos solo hasta que cambien de color a verde oliva y se ablanden; si los sobrecueces, la salsa quedará sosa y demasiado aguada. Yo siempre empiezo con menos cantidad de chile y, después de triturar, pruebo y ajusto el picante poco a poco, porque los chiles pueden variar mucho de intensidad incluso dentro del mismo lote. Si la salsa queda demasiado líquida, no añadas más agua: simplemente tritúrala un poco más y deja que se enfríe; espesará de forma natural.
Sugerencias de servicio
Sirve la salsa verde en un cuenco junto a tacos, quesadillas o nachos: en una noche de cine en casa suele desaparecer más rápido que los propios chips. También va genial con huevos fritos para el desayuno del fin de semana, patatas asadas o queso halloumi a la parrilla si cocinas en versión vegetariana. Para beber, elige una cerveza ligera, agua con lima o una refrescante agua fresca de pepino y lima.
Ingredientes
- tomatillos - 500 g
- chile fresco - 2 pieza
- cebolla - 0.5 pieza
- ajo - 2 diente
- cilantro - 1 manojo
- lima - 1 pieza
- sal
- agua - 50 ml
Preparación
- Retira las cáscaras de papel de los tomatillos y enjuágalos bien bajo el grifo, ya que son algo pegajosos. Córtalos por la mitad.
- Abre los chiles a lo largo, retira las semillas si quieres una salsa más suave y córtalos en trozos. Corta la cebolla en trozos grandes y deja los dientes de ajo enteros, solo pelados.
- En una olla pequeña, lleva el agua a ebullición. Añade los tomatillos, el chile, la cebolla y el ajo. Cuece 5–7 minutos a fuego medio, hasta que los tomatillos cambien de color a verde oliva y se ablanden.
- Escurre las verduras, reservando unas cucharadas del agua de cocción.
- Pasa las verduras cocidas a la batidora, añade el cilantro picado (incluidos los tallos tiernos), el zumo de lima, 1 cucharadita de sal y 2–3 cucharadas del agua de cocción.
- Tritura brevemente, 10–20 segundos, hasta obtener una salsa lisa pero aún ligeramente granulosa. Si queda demasiado espesa, añade un poco más de agua de cocción.
- Prueba y ajusta de sal o zumo de lima a tu gusto. Deja que se enfríe: la salsa espesará y los sabores se integrarán.
- Sirve a temperatura ambiente o ligeramente fría.
Conservación
Conserva la salsa en la nevera hasta 4–5 días en un tarro bien cerrado. Si se separa un poco el líquido, solo tienes que remover antes de servir. No se recomienda congelarla, porque la textura puede volverse acuosa al descongelar.