Postre de sémola de trigo con mousse de fresa Recipe
El postre de sémola de trigo con mousse de fresa es un dulce casero sencillo en vaso que recuerda un poco al flan italiano, pero en una versión muy polaca. La delicada sémola de trigo cocida en leche se combina aquí con un puré de fruta: el final perfecto para la comida o una merienda dulce para niños. En temporada es mejor usar fresas frescas, y en invierno sirven bien las congeladas.
Este postre combina la sencillez de la sémola de trigo con la ligereza de una mousse de fruta, recordando a un flan casero en una versión muy polaca. La capa lechosa y aterciopelada de sémola contrasta con las fresas ligeramente ácidas, que se pueden adaptar a la temporada: frescas en verano, congeladas en invierno. Es un dulce que se prepara con ingredientes básicos, pero que parece un postre de cafetería cuando lo sirves en vasos o copas.
Consejos del chef
Echa la sémola en la leche hirviendo en forma de hilo fino, removiendo enérgicamente con una varilla: así evitarás grumos y que se pegue al fondo del cazo. Cuécela 2–3 minutos más después de que espese, porque la sémola cocida demasiado poco puede tener un regusto harinoso. Endulza la mousse de fresa poco a poco, porque el dulzor de la fruta depende mucho de la temporada: a veces basta con un poco de azúcar glas o miel.
Sugerencias de servicio
Este postre es perfecto como final ligero de la comida del domingo, especialmente después de platos de carne más contundentes. Puedes servirlo en tarros para un picnic en el parque: la sémola mantiene bien la forma y la mousse de fresa resulta muy refrescante en un día caluroso. Para acompañar, van bien un café con leche, té de menta o agua con limón y hojas de menta.
Ingredientes
- leche de vaca o vegetal - 600 ml
- sémola de trigo fina (sémola de leche) unas 6 cucharadas - 60 g
- azúcar o al gusto - 3 cucharada
- mantequilla para un sabor más cremoso - 1 cucharada
- fresas frescas o congeladas - 300 g
- azúcar para la mousse, la cantidad depende del dulzor de las fresas - 1.5 cucharada
- zumo de limón para realzar el sabor de las fresas - 1 cucharadita
- azúcar de vainillina opcional, para la sémola - 1 cucharadita
- hojas de menta para decorar, opcional
Preparación
- Vierte la leche en un cazo, añade el azúcar y el azúcar de vainillina (si lo usas). Pon a fuego medio y calienta hasta que la leche esté caliente pero aún sin hervir con fuerza.
- Cuando la leche esté caliente, empieza a echar la sémola en forma de hilo fino, removiendo enérgicamente todo el tiempo con una varilla o una cuchara para que no se formen grumos.
- Cuece la sémola a fuego bajo unos 3–5 minutos, removiendo constantemente, hasta que espese y empiece a hacer pequeñas burbujas. Debe tener la consistencia de un flan espeso.
- Retira el cazo del fuego, añade la mantequilla y mezcla bien hasta que se derrita. Prueba y, si es necesario, añade un poco más de azúcar.
- Vierte la sémola caliente inmediatamente en 4 vasos o cuencos, llenándolos hasta aproximadamente 2/3 de su altura. Alisa la superficie con una cuchara. Deja que se temple un poco.
- Lava las fresas y quítales el rabito. Si usas congeladas, descongélalas antes. Pon la fruta en un vaso alto, añade el azúcar glas y el zumo de limón.
- Tritura las fresas con una batidora hasta obtener un puré liso. Prueba y, si es necesario, añade más azúcar.
- Vierte una capa de mousse de fresa sobre la sémola ligeramente templada pero aún blanda en los vasos. Si la sémola se ha cuajado demasiado, puedes removerla suavemente con un tenedor para que la mousse se integre un poco.
- Mete los postres en la nevera al menos 30 minutos para que se enfríen bien y cuajen.
- Antes de servir, decora la superficie con hojas de menta o con unas láminas de fresa fresca.
Conservación
Conserva los vasos tapados en la nevera y consume en 1–2 días. Si la mousse suelta algo de líquido, simplemente mézclala ligeramente antes de comer.