Polpette di melanzane – albóndigas de berenjena Recipe
Polpette di melanzane son albóndigas vegetarianas de berenjena, especialmente populares en el sur de Italia. Son tiernas por dentro, crujientes por fuera y están llenas de queso y hierbas. Puedes servirlas como aperitivo para una fiesta, como acompañamiento de pasta o como sustituto vegetariano de las albóndigas de carne.
Polpette di melanzane son la esencia del sur de Italia concentrada en pequeñas albóndigas crujientes: muchas hierbas, queso y la dulzura de la berenjena. Por dentro son suaves y aromáticas, con una marcada nota de umami del queso, y por fuera tienen una corteza dorada y agradablemente crujiente de pan rallado. Es una forma estupenda de demostrar que las albóndigas vegetarianas pueden ser tan satisfactorias como las de carne.
Consejos del chef
Es mejor asar o estofar las berenjenas hasta que estén completamente tiernas: si quedan trozos demasiado duros, será más difícil formar las albóndigas y se desharán en la sartén. Deja enfriar la masa antes de añadir el huevo y el queso; así será más fácil evaluar la consistencia y, si hace falta, añadir más pan rallado. Fríe las albóndigas a fuego medio, no demasiado fuerte, para que se calienten bien por dentro antes de que el rebozado se dore.
Sugerencias de servicio
Sírvelas con salsa de tomate con ajo y albahaca como alternativa vegetariana a las clásicas albóndigas con pasta. En una fiesta quedan genial pinchadas en palillos, acompañadas de un bol de salsa de yogur y ajo o alioli para mojar. También son un buen acompañamiento para una comida tipo mezze: junto a verduras asadas, aceitunas y una buena ciabatta.
Ingredientes
- berenjenas (unos 600–700 g en total) - 2 pieza
- pan rallado (más un poco para rebozar) - 80 g
- queso parmesano rallado u otro queso curado - 50 g
- queso (cortado en dados pequeños; se puede omitir) - 60 g
- huevo - 1 pieza
- diente de ajo (finamente picado) - 1 pieza
- perejil fresco (picado) - 2 cucharadas
- orégano seco - 0.5 cucharaditas
- aceite de oliva o aceite vegetal (para freír; también se pueden hornear en el horno) - 80 ml
- sal y pimienta (al gusto)
Preparación
- Lava las berenjenas, sécalas y pínchalas en varios sitios con un tenedor. Colócalas en una bandeja forrada con papel de horno.
- Hornea las berenjenas en un horno precalentado a 200°C (calor arriba y abajo) durante 30–40 minutos, hasta que la piel esté muy arrugada y oscura y la pulpa muy blanda. También puedes cortar las berenjenas en dados, rociarlas con aceite de oliva y hornearlas hasta que estén tiernas.
- Deja que las berenjenas asadas se templen un poco. Córtalas por la mitad, saca la pulpa blanda con una cuchara y desecha la piel. Pica la pulpa finamente o tritúrala brevemente para obtener una masa espesa (no tiene que quedar perfectamente lisa).
- Pasa la pulpa de berenjena a un bol. Añade el pan rallado, el parmesano rallado, los daditos de mozzarella, el huevo, el ajo picado, el perejil, el orégano, la sal y la pimienta.
- Mezcla todo bien con la mano o con una cuchara. La masa debe ser densa y permitir formar bolas. Si está demasiado líquida, añade un poco más de pan rallado; si está demasiado seca, un chorrito de aceite de oliva.
- Cubre el bol y mete la masa en la nevera al menos 20 minutos para que el pan rallado absorba la humedad y la masa se asiente.
- Forma con la masa bolas del tamaño de una nuez. Rebózalas suavemente en pan rallado.
- Calienta en una sartén una capa de aceite de oliva o aceite (unos 0,5 cm de altura) a fuego medio. Fríe las albóndigas por tandas durante 3–4 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y crujientes. Pásalas a un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.
- Sírvelas calientes o a temperatura ambiente como aperitivo o con salsa de tomate y pasta como plato principal.
Conservación
Las albóndigas ya fritas se pueden guardar en la nevera 2–3 días y recalentar en el horno o en una sartén con un poco de aceite. También se pueden congelar y recalentar directamente desde congeladas a fuego suave o en el horno.