Pilaf turco con pollo y albaricoques secos Recipe
Este pilaf combina la carne suave de pollo, el arroz aromático y el dulzor de los albaricoques secos, algo muy típico de la cocina turca, que disfruta uniendo sabores salados y dulces. Platos como este suelen aparecer en reuniones familiares numerosas, porque es fácil prepararlos en una sola olla. Cada bocado es una mezcla de carne, especias y fruta tierna que aporta un agradable contraste.
Este pilaf combina un típico contraste turco: el pollo salado con el toque mantecoso del arroz y el dulzor natural de los albaricoques, de modo que el plato sabe a la vez a comida reconfortante y a almuerzo festivo. El comino y una pizca de canela le dan un carácter ligeramente especiado y cálido que realza el sabor del caldo y de la fruta seca. Es uno de esos platos de una sola olla que ganan aroma con el tiempo y se recalientan de maravilla.
Consejos del chef
El pilaf quedará perfecto si el arroz se mantiene suelto: no lo remuevas durante la cocción, solo agita la olla suavemente si temes que se pegue. Añade el caldo bien caliente para que los granos absorban el líquido de forma uniforme y se ablanden más rápido; controla el final de la cocción comprobando que ya no quede líquido visible en el fondo. Si usas albaricoques secos muy duros, puedes remojarlos antes 5–10 minutos en agua caliente o en un poco de caldo para que en el pilaf queden tiernos y no gomosos.
Sugerencias de servicio
Sirve el pilaf con yogur natural espeso o yogur con ajo y una pizca de sal, que equilibra muy bien el dulzor de los albaricoques. Para beber, acompáñalo con té negro al estilo turco o con un vino blanco seco (por ejemplo, un sauvignon blanc intenso) si lo sirves como almuerzo tardío de fin de semana. Es una propuesta muy práctica para reuniones familiares en torno a una mesa grande, porque se puede llevar la olla directamente al centro y cada uno se sirve arroz con trozos de carne y fruta.
Ingredientes
- arroz - 250 g
- pechuga de pollo - 400 g
- albaricoques secos - 80 g
- cebolla - 1 pieza
- caldo - 500 ml
- mantequilla - 30 g
- aceite vegetal - 1 cucharada
- comino - 0.5 cucharaditas
- canela molida - 0.25 cucharaditas
- pimienta negra
- sal
- perejil fresco picado - 2 cucharadas
Preparación
- Lava el arroz varias veces con agua fría hasta que el agua esté casi transparente, luego cúbrelo con agua limpia y deja en remojo 15 minutos. Pasado este tiempo, escúrrelo en un colador.
- Corta el pollo en dados de unos 2 cm de lado y sazona ligeramente con sal. Pica la cebolla en dados pequeños. Corta los albaricoques secos en tiras.
- En una olla ancha o sartén honda calienta el aceite con la mitad de la mantequilla a fuego medio. Añade el pollo y fríe 6–7 minutos, hasta que se dore ligeramente por todos los lados.
- Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y quede translúcida, sin que se dore en exceso.
- Incorpora el comino y la canela y sofríe unos 30 segundos, removiendo, hasta que las especias desprendan su aroma.
- Añade el arroz escurrido y fríe 2–3 minutos, removiendo, para que cada grano se impregne de la grasa y las especias.
- Vierte el caldo caliente, añade los albaricoques secos, salpimienta y mezcla con cuidado para repartir el arroz de forma uniforme.
- Lleva a ebullición, baja el fuego al mínimo, tapa bien y cocina 15–18 minutos, hasta que el arroz haya absorbido el líquido y esté tierno.
- Retira la olla del fuego, añade el resto de la mantequilla, tapa y deja reposar el pilaf 10 minutos. Antes de servir, airea el arroz con un tenedor y espolvorea con perejil.
Conservación
Guarda el pilaf en la nevera en un recipiente hermético y consume en 2–3 días. Recalienta a fuego suave con una o dos cucharadas de agua para que el arroz recupere su textura.