Sopa alemana de cebolla con tostada de queso Recipe
Una aromática sopa de cebolla a base de caldo y vino blanco, servida con una tostada de queso gratinada, un plato popular en el sur de Alemania, especialmente en los días fríos. Se parece un poco a la versión francesa, pero suele ser más ligera y con menos mantequilla. Es perfecta como cena reconfortante después de un largo paseo o como comida sencilla acompañada de un buen trozo de pan.
La sopa alemana de cebolla tiene un carácter más seco y centrado en el caldo que la francesa: menos mantequilla, más caldo concentrado y un sutil fondo de vino blanco. El largo y pausado pochado de la cebolla resalta su dulzor y profundidad, que combinan a la perfección con las hierbas y la tostada de queso gratinada justo antes de servir. Es un plato típicamente invernal del sur de Alemania, ideal después de un paseo frío, cuando apetece algo que caliente, pero que no resulte pesado.
Consejos del chef
La clave es la paciencia con la cebolla: sofríela a fuego medio-bajo, removiendo a menudo, para que se dore poco a poco y no se queme en trocitos marrones. Si empieza a pegarse, añade una cucharada de agua y raspa el fondo en lugar de subir el fuego. Las tostadas quedan mejor con baguette ligeramente dura: el pan muy fresco se empapa demasiado rápido y se deshace en la sopa.
Sugerencias de servicio
Sirve la sopa en cuencos resistentes al horno, con una o dos tostadas de queso por encima y una rebanada adicional de pan en un plato aparte. Para acompañar, sirve una copa de vino blanco seco, el mismo que usas para cocinar, o simplemente té caliente si la sirves como cena entre semana. Es una propuesta estupenda para una comida sencilla pero vistosa con amigos después de un paseo invernal o una tarde de juegos de mesa.
Ingredientes
- cebolla - 6 piezas
- mantequilla - 40 g
- aceite vegetal - 1 cucharada
- harina de trigo - 1 cucharada
- caldo de ternera - 1000 ml
- vino blanco - 100 ml
- tomillo - 0.5 cucharaditas
- hoja de laurel - 2 piezas
- baguette - 8 rebanadas
- queso amarillo - 120 g
- sal - 1 cucharadita
- pimienta negra - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Pela las cebollas y córtalas en plumas finas. Cuanto más finas, antes se ablandarán.
- En una olla grande calienta la mantequilla con el aceite a fuego medio. Añade la cebolla y una pizca de sal. Sofríe 20–25 minutos, removiendo a menudo, hasta que la cebolla esté muy blanda y tome un color dorado, pero sin quemarse. Si empieza a dorarse demasiado rápido, baja el fuego.
- Cuando la cebolla esté blanda y ligeramente dorada, espolvoréala con la harina y remueve durante unos 1–2 minutos, hasta que la harina desaparezca entre los trozos de cebolla.
- Vierte el vino, mezcla bien y cuece 2–3 minutos, hasta que parte del líquido se evapore y el olor a alcohol deje de ser intenso.
- Añade el caldo, las hojas de laurel y el tomillo. Lleva a ebullición, luego baja el fuego y cuece a fuego lento 15–20 minutos. Sazona con sal y pimienta al gusto.
- Mientras tanto, precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Coloca las rebanadas de baguette en una bandeja forrada con papel de horno y tuéstalas ligeramente durante unos 5 minutos, hasta que estén secas y ligeramente crujientes.
- Pon el queso rallado sobre las rebanadas tostadas y vuelve a meterlas en el horno 5–7 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente.
- Retira las hojas de laurel de la sopa. Sirve la sopa caliente en cuencos y coloca 1–2 tostadas de queso por encima de cada ración; sirve inmediatamente.
Conservación
Guarda las sobras de sopa (sin las tostadas) en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Calienta a fuego lento antes de servir y prepara tostadas de queso frescas para acompañarla de nuevo. También puedes congelarla hasta 2–3 meses.