Manzanas horneadas con crumble de avena Recipe
Las manzanas horneadas con crumble de avena son un postre sencillo al estilo polaco, algo entre una tarta de manzana y manzanas asadas. Manzanas jugosas, ligeramente ácidas, cubiertas con una capa crujiente de copos de avena y mantequilla: la forma ideal de aprovechar fruta que ya no está en su mejor momento. Sabe de maravilla caliente, con una cucharada de yogur o una bola de helado.
Las manzanas horneadas con crumble de avenena son un postre casero al estilo de la tarta de manzana polaca, pero en una versión más suelta y rústica. Las manzanas ácidas se ablandan en el horno y sueltan jugo, que se mezcla con la capa crujiente y mantecosa de copos de avena y harina, creando algo entre un crumble y las manzanas asadas de la infancia. Es una forma estupenda de evitar desperdiciar manzanas algo arrugadas, que tras el horneado saben como nuevas.
Consejos del chef
Merece la pena espolvorear ligeramente las manzanas con canela y un poco de fécula de patata: así se espesará el jugo que sueltan durante el horneado y el crumble no se ablandará. Usa copos de avena gruesos, no instantáneos, porque estos últimos se deshacen demasiado rápido y pierden el punto crujiente. Vigila el final del horneado: si la superficie ya está muy dorada y el interior aún burbujea, cubre el postre unos minutos con papel de aluminio para que no se queme.
Sugerencias de servicio
Sirve el postre aún caliente, con una cucharada de yogur natural espeso, nata agria o una bola de helado de vainilla: es un final perfecto para una comida dominical con pollo asado. Para beber combina bien con té con limón, una infusión con canela o una copa de sidra. Este postre también es ideal como cena dulce en una fría tarde otoñal frente a una película.
Ingredientes
- manzanas ácidas o ligeramente ácidas por ejemplo, szara reneta, ligol, szampion - 5 pieza
- copos de avena gruesos aproximadamente 1 taza - 80 g
- harina aproximadamente 4 cucharadas - 40 g
- mantequilla fría - 60 g
- azúcar aproximadamente 4 cucharadas, para repartir - 50 g
- miel opcional, para un sabor más profundo - 1 cucharada
- canela molida o menos, si no te gusta el aroma intenso - 1 cucharadita
- zumo de limón evita que las manzanas se oscurezcan - 1 cucharada
- pizca de sal realza el sabor del crumble
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Prepara una fuente apta para horno de unos 20×20 cm o similar.
- Pela las manzanas, quítales el corazón y córtalas en dados medianos o en láminas finas.
- Pasa las manzanas a un bol, rocíalas con el zumo de limón, añade la mitad del azúcar (unas 2 cucharadas), la canela y la miel si la usas. Mezcla hasta que los trozos de manzana queden ligeramente cubiertos con las especias.
- Pasa las manzanas a la fuente para horno y nivela la superficie.
- En otro bol pon los copos de avena, la harina, el resto del azúcar y una pizca de sal. Mezcla.
- Corta la mantequilla en dados pequeños y añádela a los ingredientes secos. Deshaz la mantequilla con los dedos junto con los copos y la harina hasta obtener grumos que recuerden a arena mojada o a un crumble grueso.
- Reparte el crumble de forma uniforme sobre las manzanas, presionando ligeramente con la mano, pero sin compactarlo demasiado: debe quedar suelto.
- Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea de 25 a 30 minutos, hasta que las manzanas estén tiernas y el crumble dorado y crujiente.
- Tras sacar del horno, espera 5–10 minutos para que el postre se temple un poco y los jugos de las manzanas espesen.
Conservación
Guarda las sobras en la nevera, ligeramente cubiertas, hasta 2–3 días. Caliéntalas en el horno o en el microondas justo antes de servir; si quieres recuperar algo de crujiente, caliéntalas unos minutos en el horno en modo superior o grill.