Manzanas horneadas con crumble de avena Recipe
Las manzanas horneadas con crumble de avena son un postre sencillo al estilo polaco, algo entre una tarta de manzana y manzanas asadas. Manzanas jugosas, ligeramente ácidas, cubiertas con una capa crujiente de copos de avena y mantequilla: la forma ideal de aprovechar fruta que ya no está en su mejor momento. Sabe de maravilla caliente, con una cucharada de yogur o una bola de helado.
Es una versión casera del crumble británico, muy cercana a la tarta de manzana polaca (szarlotka), pero más rápida porque no lleva base de masa ni necesita reposo en frío. Encaja muy bien en la cocina del día a día, donde a menudo se aprovechan las manzanas que quedan en el frutero.
Las manzanas horneadas con crumble de avenena son un postre casero al estilo de la tarta de manzana polaca, pero en una versión más suelta y rústica. Las manzanas ácidas se ablandan en el horno y sueltan jugo, que se mezcla con la capa crujiente y mantecosa de copos de avena y harina, creando algo entre un crumble y las manzanas asadas de la infancia. Es una forma estupenda de evitar desperdiciar manzanas algo arrugadas, que tras el horneado saben como nuevas.
Por qué funciona esta versión
- Los copos de avena gruesos dan una capa de crumble bien marcada y crujiente, que tarda más en ablandarse que si se usan copos finos.
- Las variedades de manzana más ácidas mantienen mejor la forma y equilibran el dulzor, de modo que el postre no resulta empalagoso.
- Las proporciones sencillas de mantequilla, harina y copos hacen que el crumble se amalgame fácilmente y se dore de manera uniforme.
- La capa de crumble, ligeramente prensada, retiene el jugo y bajo la superficie se forma una salsa densa y aromática.
Consejos del chef
Merece la pena espolvorear ligeramente las manzanas con canela y un poco de fécula de patata: así se espesará el jugo que sueltan durante el horneado y el crumble no se ablandará. Usa copos de avena gruesos, no instantáneos, porque estos últimos se deshacen demasiado rápido y pierden el punto crujiente. Vigila el final del horneado: si la superficie ya está muy dorada y el interior aún burbujea, cubre el postre unos minutos con papel de aluminio para que no se queme.
Sugerencias de servicio
Sirve el postre aún caliente, con una cucharada de yogur natural espeso, nata agria o una bola de helado de vainilla: es un final perfecto para una comida dominical con pollo asado. Para beber combina bien con té con limón, una infusión con canela o una copa de sidra. Este postre también es ideal como cena dulce en una fría tarde otoñal frente a una película.
A tener en cuenta
- Si la capa de crumble es demasiado fina, puede tostarse en exceso antes de que las manzanas se ablanden del todo; es mejor hacerla un poco más gruesa.
- Si las manzanas son muy jugosas, añade 1–2 cucharaditas de fécula de patata para que, tras el horneado, el jugo se convierta en una salsa más espesa.
- No acortes el tiempo de reposo después de sacar el postre del horno: si está demasiado caliente, quedará líquido y será difícil de servir con la cuchara.
Sustituciones
- Puedes sustituir parte del azúcar por xilitol o eritritol, teniendo en cuenta que caramelizan menos.
- La mantequilla se puede reemplazar por aceite de coco refinado si necesitas una versión sin lácteos.
- En lugar de usar solo harina de trigo, puedes mezclar mitad harina de trigo y mitad de espelta para un sabor más intenso.
Ingredientes
- manzanas ácidas o ligeramente ácidas por ejemplo, szara reneta, ligol, szampion - 5 pieza
- copos de avena gruesos aproximadamente 1 taza - 80 g
- harina aproximadamente 4 cucharadas - 40 g
- mantequilla fría - 60 g
- azúcar aproximadamente 4 cucharadas, para repartir - 50 g
- miel opcional, para un sabor más profundo - 1 cucharada
- canela molida o menos, si no te gusta el aroma intenso - 1 cucharadita
- zumo de limón evita que las manzanas se oscurezcan - 1 cucharada
- pizca de sal realza el sabor del crumble
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con mantequilla una fuente apta para horno de unos 20×20 cm, solo lo justo para que el fondo quede algo brillante, sin charcos de grasa.
- Pela las manzanas, quítales el corazón y córtalas en dados regulares o en láminas de unos 0,5 cm de grosor. Los trozos deben ser de tamaño parecido para que, tras el horneado, todos queden tiernos sin centros duros.
- Pasa las manzanas a un bol, rocíalas con el zumo de limón, añade la mitad del azúcar, la canela y la miel. Mezcla hasta que todos los trozos queden brillantes y en el fondo del bol se forme una fina capa de jugo.
- Pasa las manzanas a la fuente, nivela la superficie y presiona suavemente con una cuchara para que la parte superior quede más o menos plana. No deben sobresalir puntas sueltas, porque podrían secarse y oscurecerse en exceso.
- En otro bol pon los copos de avena, la harina, el azúcar restante y una pizca de sal. Mezcla hasta que no queden grumos secos de harina y los copos queden cubiertos de azúcar y algo más claros.
- Corta la mantequilla en dados pequeños y añádela a los ingredientes secos. Deshaz la mantequilla con los dedos junto con la harina y los copos hasta obtener grumos como de arena mojada con piezas más grandes; al apretar un poco en la mano, la mezcla debe compactarse en un bloque.
- Reparte el crumble de forma uniforme sobre las manzanas, formando una capa de unos 1–1,5 cm de grosor. Presiona ligeramente con la mano o con una cuchara, pero deja grumos irregulares visibles: tras el horneado serán la parte más crujiente.
- Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea de 25 a 30 minutos, hasta que los bordes del postre burbujeen claramente y el crumble esté dorado, seco al tacto y ligeramente tostado en las puntas.
- Saca el postre del horno y espera de 5 a 10 minutos, hasta que el burbujeo casi desaparezca y la salsa bajo el crumble espese un poco. Sirve templado o a temperatura ambiente, repartiendo las porciones con una cuchara.
- Si al sacarlo del horno ves mucho jugo líquido en los bordes, remuévelo con cuidado con una cuchara junto con las manzanas bajo el crumble, sin romper la superficie; al cabo de un rato la salsa espesará y se repartirá de forma más uniforme.
Conservación
Guarda las sobras en la nevera, ligeramente cubiertas, hasta 2–3 días. Caliéntalas en el horno o en el microondas justo antes de servir; si quieres recuperar algo de crujiente, caliéntalas unos minutos en el horno en modo superior o grill.
Suelo hornear este crumble a mitad de semana, cuando descubro en el frutero unas cuantas manzanas algo mustias y no me apetece hacer una tarta clásica. A veces añado a las manzanas un puñado de pasas o frutos secos picados si los encuentro por la despensa.