Keftedes – albóndigas griegas con hierbas y menta Recipe
Keftedes son aromáticas albóndigas griegas de carne picada con hierbas y menta, fritas hasta quedar doradas y servidas la mayoría de las veces como aperitivo de meze. En sabor recuerdan a nuestras albóndigas de carne, pero son más pequeñas, más herbales y a menudo se comen frías o a temperatura ambiente. Son perfectas para una mesa de fiesta o como acompañamiento de ensaladas y pan.
Los keftedes saben a pequeñas albóndigas perfumadas con hierbas que te transportan directamente a una taberna griega, donde llegan a la mesa junto a otros meze. La combinación de menta, perejil y orégano les da un aroma fresco y ligeramente refrescante que contrasta de maravilla con la corteza dorada y crujiente. Es un plato que funciona igual de bien caliente que frío, por eso desaparece de la fuente antes de que consigas sacar algo más a la mesa.
Consejos del chef
Amasa la carne con la mano hasta que la mezcla empiece a pegarse ligeramente a los dedos: es la señal de que la proteína se ha activado y las albóndigas no se desharán. Al freír, asegúrate de que el aceite esté bien caliente pero que no humee; si los keftedes se doran demasiado rápido, baja el fuego, porque podrían quedar crudos por dentro. No te pases con la harina: solo debe espolvorear ligeramente las albóndigas, de lo contrario el rebozado quedará pesado y duro.
Sugerencias de servicio
Te acercarás más al ambiente griego si sirves los keftedes con salsa tzatziki, gajos de limón y un gran cuenco de ensalada campesina. Para una fiesta en casa colócalos en una tabla junto a aceitunas, pan de pita y queso feta desmenuzado, y para beber sirve vino blanco seco o cerveza ligera. También son perfectos como comida para llevar al trabajo, envueltos en pan de pita con lechuga y tomate.
Ingredientes
- carne picada - 500 g
- pan - 2 rebanadas
- leche - 80 ml
- cebolla pequeña - 1 pieza
- ajo - 2 dientes
- perejil fresco - 2 cucharadas
- menta fresca - 1 cucharada
- huevo - 1 pieza
- orégano seco - 1 cucharadita
- sal
- pimienta
- harina de trigo - 4 cucharadas
- aceite - 200 ml
Preparación
- Corta el pan en trozos, ponlo en un bol y cúbrelo con la leche. Deja reposar 5–10 minutos hasta que se empape por completo.
- Pica finamente la cebolla o rállala con un rallador de agujeros finos. Pasa el ajo por un prensador. Pica el perejil y la menta.
- Escurre bien el pan remojado del exceso de leche y pásalo a un bol grande. Añade la carne picada, la cebolla, el ajo, las hierbas, el huevo, el orégano, 1 cucharadita de sal y un poco de pimienta.
- Amasa la mezcla con la mano durante 3–4 minutos, hasta que esté pegajosa y homogénea. Si parece demasiado blanda, añade 1–2 cucharadas de pan rallado.
- Cubre el bol y deja reposar la mezcla 15 minutos en la nevera para que los sabores se integren y la masa coja un poco de consistencia.
- Vierte la harina en un plato. Forma con la masa pequeñas bolas del tamaño de una nuez o albóndigas ligeramente aplanadas. Rebózalas suavemente en harina, sacudiendo el exceso.
- Calienta en una sartén una capa de aceite de unos 0,5 cm a fuego medio. Añade las albóndigas en tandas, sin llenar demasiado la sartén.
- Fríe los keftedes 3–4 minutos por cada lado, hasta que estén dorados de manera uniforme. Dales la vuelta con cuidado con un tenedor o unas pinzas.
- Ve colocando las albóndigas fritas en un plato cubierto con papel de cocina para absorber el exceso de grasa. Sirve calientes o a temperatura ambiente.
Conservación
Guarda las albóndigas sobrantes en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Puedes recalentarlas suavemente en una sartén o en el horno, o comerlas frías como parte de un meze o en un bocadillo.