Gratinado español de arroz, verduras y queso manchego Recipe
Este gratinado es algo entre un risotto y un arroz al horno: muchas verduras, aroma de pimentón ahumado y una corteza crujiente de queso en la superficie. En las casas españolas, platos como este suelen nacer de restos de arroz y verduras de la nevera que se juntan en una fuente para horno. El sabor es intenso, saciante y muy casero.
Este gratinado combina la textura cremosa y tierna del arroz con el aroma español del pimentón ahumado y el sabor intenso y ligeramente a frutos secos del queso manchego. Es la esencia de la cocina casera de aprovechamiento: una sola fuente, muchas verduras y una corteza crujiente de queso que seduce desde que se abre el horno. Es tan saciante como un risotto, pero con la comodidad de un gratinado que se mete al horno y te permite dedicarte a otra cosa.
Consejos del chef
Controla bien la proporción de líquido y arroz: antes de hornear, los granos deben quedar cubiertos por el caldo aproximadamente al grosor de un dedo; de lo contrario, el arroz puede quedar duro. Sofríe las verduras hasta que se doren ligeramente, porque esos bordes tostados son los que más sabor aportan. Después de sacar el gratinado del horno, déjalo reposar 5–10 minutos; así se corta mejor y no se desparrama en el plato.
Sugerencias de servicio
Este plato es perfecto como comida caliente y saciante en un día frío, por ejemplo después de un largo paseo otoñal. Sírvelo con una ensalada sencilla de rúcula y vinagreta o con verduras encurtidas, que aportarán un contraste fresco a la cremosidad del gratinado. Para una comida familiar de fin de semana, puedes llevar la fuente directamente a la mesa y dejar que cada uno se sirva su porción.
Ingredientes
- arroz - 250 g
- calabacín - 1 pieza
- pimiento - 1 pieza
- zanahoria - 1 pieza
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 2 dientes
- tomates en conserva - 400 g
- caldo de verduras - 600 ml
- queso manchego - 120 g
- pimentón dulce ahumado - 1 cucharadita
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- sal
- pimienta
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con aceite una fuente apta para horno de unos 2 litros de capacidad.
- Pela la cebolla y pícalo en dados pequeños. Pela la zanahoria y córtala en dados pequeños. Limpia el pimiento de semillas y córtalo en tiras o dados. Corta el calabacín en medias lunas finas.
- En una sartén grande calienta 2 cucharadas de aceite a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida.
- Añade la zanahoria, el pimiento y el calabacín. Sofríe 6–8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las verduras se ablanden ligeramente y empiecen a dorarse.
- Añade el ajo finamente picado y el pimentón ahumado. Remueve unos 30 segundos, hasta que las especias desprendan un aroma intenso.
- Incorpora el arroz a la sartén y sofríe 1–2 minutos, removiendo, hasta que cada grano se impregne de aceite y se caliente ligeramente.
- Añade los tomates en conserva y aproximadamente la mitad del caldo. Sazona con una pizca de sal y pimienta, mezcla y lleva a ebullición.
- Pasa el contenido de la sartén a la fuente para horno y nivela la superficie. Vierte el resto del caldo, de forma que el arroz quede cubierto por el líquido aproximadamente al grosor de un dedo.
- Cubre la fuente con papel de aluminio o con tapa y hornea durante 20 minutos.
- Pasados 20 minutos, retira el papel, espolvorea la superficie con el queso manchego rallado fino y hornea 10–15 minutos más, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y el arroz esté tierno.
- Al sacar del horno, deja reposar el gratinado 5–10 minutos para que se temple un poco y sea más fácil de cortar. Prueba y, si es necesario, añade más sal y pimienta en el plato.
Conservación
Guarda las sobras en la nevera, bien tapadas, hasta 3 días. Recalienta las porciones en el horno o en el microondas, añadiendo si hace falta una cucharada de agua o caldo para que el arroz no quede seco.