Gratinado español de pasta, atún y espinacas Recipe
Este gratinado es la versión casera española de la pasta con atún: mucho tomate, espinacas y una corteza de queso crujiente. En muchas casas españolas se preparan platos así con lo que hay en la despensa: una lata de atún, pasta y algo de verdura. Es perfecto para una comida familiar, y las sobras están igual de ricas al día siguiente.
Este plato refleja el espíritu de la cocina española de aprovechamiento, pero en versión muy cuidada: salsa de tomate espesa, espinacas y una buena capa de queso. La combinación de atún con pasta y hierbas da como resultado un gratinado casero y saciante, a medio camino entre una pasta italiana y un plato español de horno. La corteza de queso crujiente contrasta con el interior cremoso, haciendo que cada bocado resulte especialmente reconfortante.
Consejos del chef
Lo más importante es no pasar la cocción de la pasta: cuécela realmente 2 minutos menos de lo indicado, porque en el horno seguirá haciéndose y absorberá parte de la salsa. La salsa de tomate debe espesar un poco, pero no quedar seca; si la ves demasiado densa, añade 2–3 cucharadas del agua de cocción de la pasta. Ralla el queso con un rallador de agujeros grandes para que se dore más rápido y forme una corteza apetecible en lugar de una capa pesada y gomosa.
Sugerencias de servicio
Sirve el gratinado directamente del horno con una ensalada de rúcula y un aliño de limón para aportar frescor y acidez. Para beber, va muy bien un vino tinto ligero, como un rioja joven o un tempranillo seco; en versión sin alcohol, elige agua con rodajas de limón y naranja. Es una comida perfecta para un día frío en el que todos llegan tarde a casa: el gratinado se recalienta sin problemas, así que puedes prepararlo con antelación y solo gratinarlo antes de servir.
Ingredientes
- pasta corta, por ejemplo espirales o macarrones - 250 g
- atún al natural escurrido - 200 g
- espinacas frescas hojas lavadas - 150 g
- tomates troceados en conserva con su jugo - 400 g
- cebolla picada fina - 1 pieza
- ajo picado fino - 2 dientes
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- queso amarillo rallado, para gratinar - 100 g
- orégano seco - 1 cucharadita
- sal al gusto -
- pimienta negra al gusto -
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C. Prepara una fuente apta para horno de unos 2 litros de capacidad y úntala ligeramente con aceite de oliva.
- Cuece la pasta en abundante agua con sal 2 minutos menos de lo que indique el paquete. Escurre y reserva.
- En una sartén grande calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe 4–5 minutos, hasta que se ablande y esté translúcida.
- Añade el ajo y sofríe 1–2 minutos más, hasta que desprenda aroma intenso.
- Vierte los tomates de lata, añade el orégano, una pizca de sal y pimienta. Cocina la salsa 8–10 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que espese ligeramente.
- Añade las espinacas a la salsa y remueve 2–3 minutos, hasta que las hojas se ablanden y reduzcan su volumen. Si usas espinacas congeladas, descongélalas antes y escúrrelas bien del exceso de agua.
- Incorpora a la salsa el atún escurrido y mezcla con cuidado para que los trozos de pescado no se deshagan del todo. Prueba y ajusta de sal y pimienta.
- En un bol grande mezcla la pasta cocida con la salsa de tomate, espinacas y atún. Pasa todo a la fuente de horno y alisa la superficie.
- Espolvorea por encima el queso rallado y rocía con la cucharada de aceite restante.
- Hornea 18–20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. Al sacar del horno, deja reposar el gratinado 5 minutos antes de servir.
Conservación
Guarda las sobras del gratinado en recipientes herméticos en la nevera hasta 2–3 días. Para recalentar, cubre la superficie con papel de aluminio y calienta en el horno a 170–180°C hasta que esté bien caliente, o calienta porciones individuales en el microondas. Si la pasta parece seca, añade una o dos cucharadas de agua o un poco de salsa de tomate antes de recalentar. No se recomienda congelar si la pasta ya está cocida, porque la textura puede volverse demasiado blanda.