Gachas coreanas de avena con plátano y sésamo Recipe
Un cuenco de gachas de avena calientes con plátano, miel y sésamo tostado, inspirado en el amor coreano por los desayunos de cereales calientes. En Corea son populares distintos tipos de «juk», gachas pegajosas de arroz, y esta versión traslada esa idea a los copos de avena. El sabor es suavemente dulce, con notas a fruto seco y muy reconfortante, ideal para una mañana fría.
Une la tradición coreana de las gachas calientes con la avena, creando un desayuno muy reconfortante y fácil de adaptar a distintos gustos. El plátano y el sésamo tostado aportan dulzor natural y un agradable toque a fruto seco.
Consejos del chef
Tuesta el sésamo en una sartén seca a fuego medio durante unos minutos, removiendo constantemente, hasta que empiece a dorarse y desprender aroma: marca una gran diferencia en el sabor final. Ajusta la cantidad de líquido según te gusten las gachas más espesas o más ligeras.
Sugerencias de servicio
Sírvelas con más semillas por encima (como nueces picadas o almendras laminadas) y fruta fresca de temporada. Para un desayuno más completo, acompáñalas con un huevo cocido suave o un pequeño bol de kimchi suave, al estilo coreano.
Ingredientes
- copos de avena - 80 g
- leche - 300 ml
- agua - 100 ml
- plátano - 1 pieza
- miel - 1.5 cucharada
- sésamo - 1.5 cucharada
- sal - 1 pizca
- canela - 0.25 cucharadita
Preparación
- En un cazo pequeño mezcla la leche con el agua y una pizca de sal. Pon a fuego medio y lleva a ebullición suave.
- Añade los copos de avena, baja el fuego al mínimo y cuece 5–7 minutos, removiendo a menudo, hasta que las gachas espesen y los copos estén tiernos.
- Mientras tanto, pela el plátano. Machaca la mitad con un tenedor hasta obtener un puré y corta la otra mitad en rodajas.
- Cuando las gachas estén espesas y cremosas, añade el plátano machacado y la miel. Mezcla y cuece 1 minuto más aproximadamente, hasta que todo se caliente bien.
- Retira el cazo del fuego y reparte las gachas en dos cuencos.
- Coloca por encima las rodajas del plátano restante, espolvorea con sésamo tostado y canela. Sirve de inmediato, bien caliente.
Conservación
Guarda las gachas básicas (sin plátano ni miel) en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Al recalentar, añade un poco de leche o agua para devolverles la cremosidad y agrega el plátano fresco y la miel justo antes de servir.
Estas gachas se han convertido en mi desayuno de cabecera cuando necesito algo que caliente el cuerpo y no requiera demasiada preparación. El aroma del sésamo tostado por la mañana es casi tan reconfortante como el propio cuenco de avena.