Ensalada turca de rúcula, granada y queso de oveja Recipe
La rúcula de sabor picante, los granos de granada dulces y ácidos y el queso de oveja salado forman una ensalada que parece de restaurante pero se prepara en pocos minutos. En Turquía estas combinaciones suelen acompañar a las carnes a la parrilla para refrescar el paladar entre bocado y bocado. En sabor es como una prima de la ensalada italiana de rúcula y parmesano, pero con un marcado toque afrutado.
Esta ensalada combina la rúcula ligeramente picante, el queso de oveja salado y la granada jugosa y agridulce de una forma típica de los mezze turcos que acompañan a la carne a la parrilla. Gracias a las nueces y al aliño cítrico tiene un carácter claramente mediterráneo, pero con un acento afrutado más marcado que la versión italiana con parmesano.
Consejos del chef
Seca muy bien la rúcula: si queda mojada, la salsa se aguará y las hojas se marchitarán rápido. Tuesta las nueces en una sartén sin grasa solo hasta que empiecen a oler intensamente; si se queman, aportarán amargor. Prueba la salsa antes de mezclarla con la ensalada: si la granada está muy ácida, añade un poco más de miel; si está muy dulce, corrige con más zumo de limón.
Sugerencias de servicio
Sirve esta ensalada junto a pollo a la parrilla, cordero o brochetas a la brasa: limpia muy bien el paladar entre bocado y bocado. Para una cena informal con amigos la ofrezco como primer plato ligero con pan de pita o baguette fresca y una copa de vino blanco seco. También funciona como un almuerzo rápido y ligero si le añades lentejas o garbanzos cocidos para que sea más saciante.
Ingredientes
- rúcula - 80 g
- queso de oveja - 80 g
- granada - 80 g
- nueces nueces de nogal - 30 g
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- zumo de limón - 1.5 cucharadas
- miel - 1 cucharadita
- sal - 0.25 cucharaditas
- pimienta negra molida - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Lava la rúcula en agua fría y escúrrela bien en una centrifugadora para ensalada o sobre papel de cocina, para que las hojas queden secas y crujientes.
- Pica groseramente las nueces con un cuchillo y tuéstalas en una sartén sin grasa durante 2–3 minutos a fuego medio, hasta que se doren ligeramente y desprendan aroma; deja que se enfríen.
- Corta el queso de oveja en láminas finas con un cuchillo o saca tiras con un pelador de verduras para obtener cintas de queso.
- Saca los granos de la granada: corta la fruta por la mitad, sujeta una mitad sobre un cuenco con la parte cortada hacia abajo y golpea la piel con una cuchara de madera hasta que caigan los granos.
- En un cuenco pequeño mezcla el aceite de oliva, el zumo de limón, la miel, la sal y la pimienta hasta obtener una salsa homogénea.
- Pon la rúcula en un cuenco grande, añade los granos de granada y la mayor parte de las nueces, rocía con la salsa y mezcla suavemente con las manos o con unas pinzas grandes.
- Coloca las láminas de queso por encima y espolvorea con el resto de las nueces; sirve de inmediato, antes de que la rúcula se ablande con la salsa.
Conservación
La ensalada ya aliñada no se conserva bien, porque la rúcula se ablanda rápidamente; si te sobra, guarda por separado las hojas secas y la salsa en la nevera y mézclalas justo antes de comer, consumiéndolas en 1 día.