Salade de pommes et chèvre frais – ensalada de manzana, queso de cabra fresco y nueces Recipe
Una ensalada ligera con manzana crujiente, cremoso queso de cabra fresco y nueces tostadas es una imagen habitual en los pequeños bistrós franceses. Combina el dulzor de la fruta, la acidez del aliño y el toque salado del queso, un poco como un cruce entre postre y entrante. Es perfecta como comida rápida para llevar al trabajo o como cena cuando no te apetece un plato pesado.
La combinación de manzana crujiente, queso de cabra cremoso y nueces tostadas ofrece un contraste de texturas y sabores que convierte una ensalada sencilla en un plato muy equilibrado.
Consejos del chef
No aliñes la ensalada con demasiada antelación para que las hojas no se ablanden. Si preparas la manzana con tiempo, rocíala con un poco de zumo de limón para que no se oxide.
Sugerencias de servicio
Acompáñala con pan crujiente y, si quieres convertirla en un plato más completo, añade unas lonchas de pollo asado frío o garbanzos cocidos.
Ingredientes
- mezcla de hojas de ensalada por ejemplo rúcula, canónigos, mezcla de lechugas - 70 g
- manzana crujiente, ligeramente ácida - 1 pieza
- queso de cabra fresco blando, para desmenuzar - 80 g
- nueces ligeramente picadas - 30 g
- pasas opcional - 20 g
- aceite de oliva para el aliño - 2 cucharadas
- vinagre de manzana o de vino blanco - 1 cucharada
- mostaza de Dijon - 0.5 cucharaditas
- miel - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Tuesta las nueces en una sartén sin grasa a fuego medio durante 3–4 minutos, removiendo a menudo, hasta que desprendan aroma y se doren ligeramente. Retira de la sartén y deja enfriar.
- Lava y seca muy bien la ensalada. Lava la manzana, córtala en cuartos, retira el corazón y córtala en láminas finas o en bastones.
- En un cuenco pequeño mezcla el aceite, el vinagre, la mostaza, la miel, una pizca de sal y pimienta. Bate con un tenedor hasta que el aliño quede homogéneo y ligeramente espeso.
- Pon en un bol grande la ensalada, añade las láminas de manzana, las pasas y la mitad de las nueces. Riega con el aliño y mezcla suavemente con las manos o con pinzas para que todo se cubra ligeramente.
- Reparte la ensalada en platos. Desmenuza por encima el queso de cabra fresco y espolvorea con el resto de las nueces. Si quieres, termina con un poco más de pimienta negra recién molida.
Conservación
Es mejor consumir la ensalada recién aliñada. Si te sobra, guárdala en la nevera en un recipiente hermético y consúmela en el mismo día; las hojas perderán algo de textura, pero seguirá siendo sabrosa.
Esta ensalada me recuerda a los bistrós franceses donde un plato ligero, un buen pan y un vaso de vino bastan para una comida satisfactoria.