Ensalada alemana de remolacha Rote-Bete-Salat Recipe
Rote-Bete-Salat es una sencilla ensalada alemana de remolacha cocida con manzana y cebolla en un aliño ligero, agridulce. Suele servirse como guarnición de platos de carne o salchichas, especialmente en las regiones del norte y este de Alemania. Sus sabores se parecen mucho a las ensaladas polacas de remolacha, pero el aliño es más ligero y avinagrado que el típico acompañamiento de remolacha con rábano picante.
La Rote-Bete-Salat alemana destaca por su ligereza: en lugar de mayonesas pesadas o rábano picante, tenemos remolacha en un aliño de vinagre y mostaza, con manzana crujiente y cebolla suave. Es una ensalada que combina el sabor dulce y familiar de la remolacha con una marcada nota ácida de vinagre de manzana, lo que la hace perfecta para equilibrar platos grasos y cárnicos. En muchos hogares alemanes aparece junto a salchichas, escalopes o asados, especialmente en otoño e invierno.
Consejos del chef
Cuece las remolachas con piel y con los rabitos, sin cortarlas antes de cocer: así no soltarán el jugo y conservarán un color intenso. Procura que las láminas o bastoncitos de remolacha tengan un grosor similar para que el aliño las cubra de forma uniforme y la ensalada se vea bonita en el plato. Conseguirás el mejor sabor si la preparas con varias horas de antelación; para un almuerzo familiar puedes hacerla tranquilamente por la mañana.
Sugerencias de servicio
Sirve esta ensalada como guarnición refrescante para cuello de cerdo asado, salchichas a la parrilla o queso frito: su acidez limpia muy bien el paladar. Combina con cerveza de trigo clara, ligeramente seca, o con una copa de riesling seco. En mi casa suele aparecer en la mesa del domingo junto al pollo asado, y las sobras me las llevo al día siguiente al trabajo en un tarro como tentempié de verduras para acompañar un bocadillo de queso.
Ingredientes
- remolachas frescas, pequeñas o medianas - 500 g
- manzana crujiente, ligeramente ácida - 1 pieza
- cebolla pequeña - 0.5 piezas
- vinagre de manzana o de vino - 2 cucharadas
- aceite neutro, por ejemplo de colza - 3 cucharadas
- mostaza suave - 1 cucharadita
- azúcar - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta al gusto
- eneldo picado, opcional - 2 cucharadas
- agua para el aliño - 1 cucharada
Preparación
- Lava bien las remolachas sin pelarlas. Ponlas en una olla, cúbrelas completamente con agua, añade un poco de sal y cuece 35–40 minutos, hasta que estén tiernas: el tenedor debe entrar sin resistencia.
- Escurre las remolachas cocidas, cúbrelas con agua fría y, cuando se templen un poco, pélalas; la piel debería desprenderse fácilmente.
- Corta las remolachas peladas en láminas finas o en bastoncitos, según prefieras.
- Lava la manzana, retira el corazón y córtala en bastoncitos finos o en dados pequeños. Corta la cebolla en dados muy pequeños.
- En un cuenco pequeño mezcla el vinagre, el agua, el aceite, la mostaza, el azúcar, una pizca de sal y pimienta. Remueve hasta que el azúcar se disuelva y el aliño quede homogéneo.
- En un cuenco grande mezcla la remolacha, la manzana y la cebolla. Riega con el aliño y remueve con cuidado para no aplastar los trozos.
- Por último, añade el eneldo picado y mezcla de nuevo suavemente.
- Deja reposar la ensalada en la nevera al menos 30 minutos para que los sabores se integren. Antes de servir, pruébala y, si es necesario, ajusta con más sal, pimienta o un poco de vinagre.
Conservación
Guarda la ensalada en la nevera, en un recipiente hermético o en un tarro, hasta 2–3 días. Remueve antes de servir y ajusta de nuevo el aliño con un poco de vinagre o aceite si es necesario.