Ensalada alemana de patata con pepino fermentado Recipe
Esta versión de la ensalada alemana de patata es más intensa gracias a los pepinos fermentados y la mostaza. Suele aparecer en barbacoas y fiestas caseras como acompañamiento de salchichas y carnes asadas. Su sabor recuerda un poco a la ensalada de patata polaca, pero es más sencilla y menos «mayonesera».
Es una variación de la Kartoffelsalat al estilo del sur de Alemania, donde se utiliza caldo caliente en lugar de mayonesa. La incorporación de pepino fermentado (tipo polaco) acerca el sabor a las ensaladas de patata que se sirven como acompañamiento en Polonia.
Esta ensalada alemana de patata combina el amor polaco por el pepino fermentado con la típica salsa alemana de vinagre y mostaza calentada con caldo. En lugar de una mayonesa pesada, lleva un aliño ligero pero muy sabroso que se absorbe en las patatas aún calientes. El contraste entre los pepinos ácidos, la mostaza picante y las patatas tiernas hace que esta ensalada desaparezca la primera en cualquier barbacoa.
Por qué funciona esta versión
- El caldo muy caliente y las patatas aún templadas permiten que la salsa penetre en el interior en lugar de quedarse solo en la superficie.
- La ausencia de mayonesa hace que la ensalada sea más ligera y más segura para servir en días calurosos junto a la barbacoa.
- Las patatas de variedad para ensalada mantienen bien la forma y evitan que el plato se convierta en un puré.
- El pepino fermentado aporta acidez y un toque crujiente que equilibra la untuosidad del aceite.
Consejos del chef
Obtendrás el mejor sabor si viertes la salsa sobre las patatas recién cortadas y todavía calientes: así absorben el caldo y las especias como una esponja. Procura no cocerlas en exceso y elige una variedad firme para ensalada (tipo A o AB), de lo contrario la ensalada se convertirá en un puré no deseado. Antes de añadir más sal, prueba la ensalada tras unos minutos: los pepinos fermentados y la mostaza ya aportan bastante salinidad.
Sugerencias de servicio
Sirve esta ensalada junto a salchichas a la parrilla, cuello de cerdo o pollo asado: en Alemania es un clásico de las hogueras de verano y las «Grillparty» en la parcela. También sabe muy bien como cena ligera con una rebanada de pan integral y un vaso de kéfir. En fiestas en casa la coloco en un gran cuenco de cristal en el centro de la mesa, porque aguanta bien a temperatura ambiente y no se estropea como las ensaladas con mayonesa.
A tener en cuenta
- No cuezas las patatas en exceso: el tenedor debe entrar con ligera resistencia; si quedan demasiado blandas, se desharán al mezclar.
- Vierte la salsa realmente muy caliente: si está solo tibia, no se absorberá bien y se acumulará líquido en el fondo del bol.
- Sala al final: los pepinos, el caldo y la mostaza ya aportan bastante sal.
Sustituciones
- Puedes sustituir parte de los pepinos fermentados por pepinillos en vinagre suaves si prefieres una acidez menos intensa.
- Cambia el caldo de verduras por caldo de pollo si buscas un aroma más carnoso, tipo consomé.
- La mostaza tipo sarepska puede sustituirse por una mostaza de mesa más suave si la ensalada la van a comer niños.
Ingredientes
- patata - 800 g
- pepino fermentado - 4 pieza
- cebolla - 1 pieza
- aceite - 3 cucharadas
- vinagre - 2 cucharadas
- mostaza - 1 cucharada
- caldo de verduras - 80 ml
- azúcar - 0.5 cucharaditas
- cebollino - 3 cucharadas
- sal
- pimienta negra
Preparación
- Lava bien las patatas y cuécelas con piel en agua con sal durante unos 20–25 minutos, hasta que el tenedor entre con ligera resistencia. Escúrrelas y déjalas 5–10 minutos para que se sequen y se templen un poco, pero sigan calientes.
- Corta los pepinos fermentados en dados pequeños. Pela la cebolla y pícala lo más fino posible: los trozos deben ser más pequeños que los del pepino para que no dominen el sabor.
- En un cazo pequeño calienta el caldo hasta que hierva. Retira del fuego y añade el vinagre, la mostaza, el aceite, el azúcar, una pizca de sal y abundante pimienta. Remueve hasta obtener una salsa homogénea, ligeramente turbia, sin vetas visibles de aceite.
- Pela las patatas aún calientes, cuando ya puedas sujetarlas con la mano. Córtalas en rodajas o en dados grandes que mantengan bien la forma. Pásalas a un bol grande resistente al calor.
- Añade a las patatas los pepinos y la cebolla. Riega todo con la salsa muy caliente y mezcla con mucho cuidado, usando una cuchara ancha y levantando desde el fondo, hasta que todos los trozos queden brillantes pero sin romperse.
- Prueba un trozo de patata con la salsa. Si el sabor te parece demasiado suave, añade un poco más de vinagre o pimienta; ten en cuenta que, tras el reposo, la acidez y la sal se intensificarán.
- Pica finamente el cebollino y añádelo a la ensalada todavía templada. Mezcla de forma muy suave hasta que las hierbas se repartan de manera uniforme sin perder su color.
- Deja reposar la ensalada al menos 30 minutos a temperatura ambiente o en la nevera, hasta que las patatas absorban la mayor parte de la salsa y dejen de “flotar” en el líquido. Antes de servir, esponja ligeramente con una cuchara y, si es necesario, ajusta de sal.
Conservación
Guarda la ensalada en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Antes de servir de nuevo, deja que se atempere unos minutos, remueve suavemente y, si es necesario, refresca con un poco más de vinagre o aceite.
Suelo preparar esta ensalada cuando los amigos vienen de improviso a una barbacoa y en la nevera solo tengo patatas, pepinos y mostaza. Siempre dejo un poco para el día siguiente: fría, directamente de la nevera, me sabe aún mejor que recién hecha.