Sopa china de tomate y pollo en caldo ligero Recipe
Sopa delicada con trozos de pollo, tomates y cebollino en un caldo ligero y ligeramente ácido. En los hogares chinos, este tipo de sopas aparece a menudo como comida diaria y sencilla: son rápidas, baratas y reconfortantes. De sabor recuerda a una mezcla entre caldo de pollo y sopa de tomate, pero sin nata ni pasta.
Esta sopa es la respuesta casera china a nuestro caldo y sopa de tomate en una sola olla: ligera, clara, pero con un marcado sabor a tomate y jengibre. La acidez de los tomates equilibra el delicado caldo de pollo, y el jengibre fresco y el ajo le dan un carácter reconfortante sin ingredientes pesados. Es un plato que demuestra muy bien cómo con unos pocos ingredientes sencillos se puede construir un sabor profundo y lleno de umami.
Consejos del chef
Saltea el pollo brevemente antes de cocerlo para sellar los jugos en el interior y aportar más aroma al caldo: la carne debe quedar blanca por fuera, pero no reseca. Escalda y pela los tomates para que la sopa sea más delicada y sedosa en boca. Corta el jengibre en láminas muy finas o rállalo, y ajusta su cantidad a los comensales: para los niños suele bastar un trocito realmente pequeño.
Sugerencias de servicio
Sirve la sopa muy caliente, espolvoreada con cebollino fresco y, si quieres, con un poco de pimienta blanca. Si lo deseas, puedes añadir un puñado de fideos finos de trigo o de arroz, pero al estilo chino a menudo se sirve simplemente con un bol de arroz aparte. Es una gran opción para una comida rápida entre semana o una cena ligera después de hacer ejercicio, cuando necesitas algo caliente pero no pesado.
Ingredientes
- muslo de pollo deshuesado o pechuga de pollo - 250 g
- tomates medianos, maduros - 3 pieza
- caldo de pollo o de verduras - 1.2 l
- ajo - 2 dientes
- jengibre fresco - 3 rebanadas
- cebollino tierno (parte verde de la cebolleta) - 3 pieza
- salsa de soja - 1.5 cucharadas
- aceite - 1 cucharada
- azúcar resalta el sabor de los tomates - 0.5 cucharaditas
- sal al gusto
- pimienta blanca o negra molida al gusto
Preparación
- Corta el pollo en tiras finas o en dados pequeños.
- Escalda los tomates con agua hirviendo, quítales la piel (si quieres) y córtalos en trozos grandes.
- Pica finamente el ajo y corta el jengibre en láminas finas. Corta el cebollino en rodajitas, separando la parte blanca de la verde.
- Calienta el aceite en una olla a fuego medio. Añade el ajo, las láminas de jengibre y la parte blanca del cebollino. Sofríe 1–2 minutos, removiendo, hasta que empiecen a desprender un aroma intenso, pero sin que se doren.
- Añade el pollo y sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que la carne se vuelva blanca por todos los lados.
- Añade los tomates troceados y sofríe otros 2–3 minutos, hasta que los tomates empiecen a deshacerse y suelten su jugo.
- Vierte el caldo, añade el azúcar y la salsa de soja. Lleva a ebullición, luego baja el fuego y cocina 10–12 minutos, hasta que el pollo esté tierno y el sabor de la sopa sea intenso.
- Retira las láminas de jengibre. Sazona la sopa con sal y pimienta al gusto.
- Al final añade la parte verde del cebollino, remueve y sirve la sopa bien caliente.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera hasta 2–3 días. Calienta suavemente a fuego medio-bajo; si la sopa se ha espesado demasiado, añade un poco de agua o caldo. No congeles de nuevo si ya ha sido congelada una vez.