Cazuela española de arroz con gambas y guisantes al azafrán Recipe
Esta cazuela recuerda a una pequeña paella, pero es más sencilla: el arroz, las gambas y los guisantes verdes se hornean juntos en una sola fuente, impregnándose del aroma del azafrán y el ajo. En las casas españolas, platos como este suelen llegar a la mesa el fin de semana, cuando la familia se reúne para una comida tranquila. Es una forma cómoda de sentir el ambiente de la costa española sin pasar mucho rato frente a la sartén.
Esta cazuela española de arroz con gambas y guisantes es como una paella sencilla de diario: todo se cocina junto en el horno, el arroz absorbe el caldo con azafrán y el aroma del ajo, y las gambas quedan jugosas. Es un plato perfecto para reuniones familiares tranquilas, porque apenas requiere atención una vez que entra en el horno. Permite disfrutar del sabor del mar y del ambiente mediterráneo sin complicaciones.
Consejos del chef
Utiliza un arroz de grano medio que absorba bien el caldo y quede jugoso, pero no pastoso. No te saltes el paso de infusionar el azafrán en el caldo caliente: así extraerás mejor su color y aroma. Si las gambas son grandes, colócalas en una sola capa y evita hornearlas demasiado tiempo para que no se resequen. Prueba el caldo antes de meter la fuente al horno y ajusta la sal, teniendo en cuenta que el líquido se reducirá.
Sugerencias de servicio
Sirve la cazuela en el centro de la mesa, con cuartos de limón para que cada comensal pueda ajustar el punto de acidez a su gusto. Acompáñala con una ensalada verde sencilla o unos tomates aliñados con aceite de oliva. Un vino blanco joven y fresco o agua muy fría con limón combinan especialmente bien con este plato marinero.
Ingredientes
- arroz - 300 g
- gambas - 300 g
- guisantes - 150 g
- caldo de verduras - 800 ml
- azafrán - 0.25 cucharaditas
- cebolla - 1 pieza pequeña
- ajo - 3 dientes
- pimiento - 1 pieza
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- vino blanco - 80 ml
- sal
- pimienta
- limón - 1 pieza
- perejil fresco - 2 cucharadas
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Si utilizas gambas congeladas, descongélalas antes y sécalas con papel de cocina.
- Calienta el caldo en un cazo casi hasta que hierva. Añade las hebras de azafrán, apaga el fuego y deja reposar 5–10 minutos para que el azafrán suelte su color y aroma.
- Pela y pica finamente la cebolla. Lava el pimiento, retira las semillas y córtalo en tiras finas. Pela y pica finamente el ajo.
- En una sartén grande o cazuela amplia calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 4–5 minutos, removiendo, hasta que se ablande y quede ligeramente translúcida.
- Añade el ajo y el pimiento y sofríe 3–4 minutos más, hasta que el pimiento se ablande ligeramente.
- Incorpora el arroz a la sartén, mezcla y sofríe 1–2 minutos, hasta que cada grano quede ligeramente cubierto de grasa y se vea blanco y nacarado.
- Vierte el vino blanco, remueve y cocina 1–2 minutos, hasta que se evapore la mayor parte del líquido.
- Pasa el contenido de la sartén a una fuente apta para horno (o utiliza la propia sartén si puede ir al horno). Vierte el caldo caliente con azafrán, añade una pizca de sal y pimienta y mezcla.
- Cubre la fuente con papel de aluminio o con tapa y hornea durante 20 minutos.
- Pasados 20 minutos, saca la fuente, retira el papel y reparte por la superficie los guisantes congelados y las gambas. Presiónalos suavemente sobre el arroz, pero sin remover todo el conjunto.
- Vuelve a cubrir y hornea 10–12 minutos más, hasta que el arroz esté tierno y las gambas rosadas y bien hechas por dentro.
- Saca la fuente del horno y deja reposar 5 minutos tapada para que el arroz “descanse”. Espolvorea el plato con el perejil picado y sirve con cuartos de limón para exprimir en el plato.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera y consume en 1–2 días. Caliéntalas tapadas en el horno o en una sartén a fuego suave, añadiendo un poco de caldo o agua si el arroz estuviera demasiado seco. Evita recalentar varias veces las gambas para que no queden gomosas.
Esta receta es mi atajo cuando quiero algo con aire de paella pero sin estar pendiente de la sartén. Preparo todo con calma, meto la fuente en el horno y mientras tanto recojo la cocina o pongo la mesa. Siempre hay alguien que se pelea por los bordes ligeramente tostados del arroz, que quedan llenos de sabor.