Cazuela de bulgur con pollo y verduras Recipe
Esta cazuela es la respuesta polaca a los platos de Oriente Medio con bulgur, pero en versión al horno, como nos gusta. El pollo, las coloridas verduras y el bulgur forman una comida completa en una sola fuente, que además se puede llevar fácilmente al trabajo al día siguiente. El sabor recuerda un poco al lecsó, solo que en lugar de pan hay bulgur gratinado con queso.
Este plato combina la forma de cazuela, tan conocida en la cocina polaca, con el carácter más cercano a Oriente Medio del bulgur y de las especias con pimentón. Sabe como un lecsó contundente, pero en lugar de una rebanada de pan obtienes una comida completa en una sola fuente, con carne, verduras y cereal. Gracias al gratinado con queso, todo adquiere un carácter reconfortante y casero que es difícil conseguir solo en la sartén.
Consejos del chef
Vigila que el bulgur quede al dente: al hornearlo se ablandará un poco más, así que no lo cuezas demasiado para que no se convierta en una papilla. Dora bien el pollo en la sartén hasta que tenga bordes dorados: esto aporta sabor a toda la cazuela, especialmente si piensas recalentarla al día siguiente. Si la salsa de tomate te parece demasiado líquida, déjala reducir 2–3 minutos más; de lo contrario, puede acumularse exceso de líquido en el fondo de la fuente.
Sugerencias de servicio
Sirve con una ensalada sencilla de pepino y yogur o con una clásica ensalada de col para añadir frescor a la cazuela reconfortante. Para beber, combina muy bien con un vino tinto ligeramente seco o simplemente con un vaso de compota casera si sirves la comida para toda la familia. Es un plato muy práctico para los días en que sabes que volverás tarde del trabajo: puedes prepararlo con antelación y luego solo meterlo en el horno mientras deshaces las bolsas de la compra.
Ingredientes
- bulgur seco - 200 g
- pechuga de pollo sin piel - 350 g
- calabacín mediano - 1 pieza
- pimiento rojo - 1 pieza
- zanahoria mediana - 1 pieza
- cebolla mediana - 1 pieza
- tomates en conserva troceados - 400 g
- queso amarillo rallado - 120 g
- aceite para freír - 2 cucharadas
- pimentón dulce molido - 1 cucharadita
- pimentón picante molido, opcional - 0.5 cucharaditas
- tomillo hierba seca - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Cuece el bulgur en agua hirviendo con sal siguiendo las instrucciones del paquete (normalmente unos 10–12 minutos), hasta que esté tierno pero suelto. Escurre si es necesario y reserva.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con aceite una fuente para horno.
- Corta la pechuga de pollo en dados pequeños, espolvorea con sal, pimienta y la mitad del pimentón dulce.
- Pela la cebolla y córtala en dados. Pela la zanahoria y córtala en medias rodajas finas. Lava el calabacín y el pimiento, retira las semillas del pimiento y corta las verduras en dados.
- Calienta el aceite en una sartén grande. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande. Añade el pollo y fríe 6–8 minutos, hasta que la carne esté blanca por dentro y ligeramente dorada.
- Añade la zanahoria, el pimiento y el calabacín. Sofríe 5–7 minutos, removiendo, hasta que las verduras se ablanden un poco pero sigan firmes.
- Añade los tomates en conserva, el resto del pimentón dulce, el pimentón picante, el tomillo, sal y pimienta. Cocina 5–7 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
- En un bol grande mezcla el bulgur cocido con la salsa de la sartén. Prueba y, si es necesario, ajusta de sal y pimienta.
- Pasa la mezcla a la fuente para horno, alisa la superficie y espolvorea con el queso rallado.
- Hornea 20–25 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. Antes de servir, deja reposar la cazuela 5–10 minutos para que no se desmorone al cortarla.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Para recalentar, usa el horno o el microondas; si la parte superior se seca demasiado, cúbrela con papel de aluminio o añade una cucharada de agua o salsa de tomate antes de calentar.