Caldo tailandés de pollo con hierbas (Tom Kha Gai sin leche de coco) Recipe
Esta es una versión más ligera, tipo caldo, de la famosa sopa tailandesa Tom Kha Gai: sin leche de coco, pero llena del aroma de la hierba de limón, el galangal y la lima. En Tailandia este tipo de sopas se toma a menudo como acompañamiento caliente del arroz, un poco como nuestro caldo de los domingos.
Es una variación inspirada en el Tom Kha Gai, pero sin leche de coco, por lo que se acerca más a las sopas claras tailandesas del tipo Tom Yum. En sabor combina la acidez asiática y las hierbas frescas con la forma del clásico caldo polaco.
Esta versión de Tom Kha Gai sin leche de coco es excepcionalmente ligera y a la vez muy aromática: recuerda a un caldo intenso sazonado con hierba de limón, galangal y hojas de lima kaffir. La acidez de la lima y el ligero picante del chile aportan frescor al caldo, de modo que la sopa reconforta pero no resulta pesada.
Por qué funciona esta versión
- La ausencia de leche de coco da un caldo ligero y claro, que se puede comer como un caldo tradicional.
- Las hierbas y especias se cuecen poco tiempo, de modo que liberan su aroma sin volverse amargas.
- El pollo cortado en tiras finas se cocina rápido y queda jugoso.
- Aliñar al final permite equilibrar a la perfección la acidez, la salinidad y el picante.
Consejos del chef
Machaca ligeramente la hierba de limón y el galangal con el mango del cuchillo antes de cocerlos: así liberan mucho más aroma en el caldo. No cuezas el pollo demasiado tiempo ni a fuego muy fuerte, porque la carne se volverá seca y fibrosa; es mejor mantener un hervor suave. Añade las hojas de lima kaffir al final y no las dejes en la sopa hasta el día siguiente, porque pueden aportar un ligero amargor.
Sugerencias de servicio
Sirve la sopa en un cuenco junto a otro cuenco con arroz jazmín caliente: al estilo tailandés, puedes tomar con la cuchara un poco de sopa y un poco de arroz en cada bocado. Para beber, va bien té caliente de jengibre o agua con rodajas de lima, que realzarán las notas cítricas del caldo. Es una propuesta estupenda para una comida otoñal después de un largo paseo bajo la lluvia, cuando te apetece algo reconfortante pero no pesado.
A tener en cuenta
- No hiervas la sopa enérgicamente después de añadir el pollo, de lo contrario la carne se endurecerá.
- No dejes las hojas de lima en la sopa durante la noche: pueden aportar un regusto amargo.
- Añade el zumo de lima al final, porque una cocción prolongada aplana su aroma cítrico.
Ingredientes
- muslos de pollo deshuesados y sin piel - 400 g
- caldo de pollo o de verduras - 1.2 l
- hierba de limón - 2 tallos
- raíz de galangal o jengibre - 4 rodajas
- hojas de lima kaffir - 4 piezas
- setas ostra o champiñones - 150 g
- salsa de pescado - 3 cucharadas
- zumo de lima - 3 cucharadas
- azúcar - 1 cucharadita
- guindilla fresca - 2 piezas
- chalota o cebolla pequeña - 2 piezas
- cilantro fresco
Preparación
- Limpia los muslos de pollo de nervios y restos de grasa y córtalos en tiras finas del tamaño de un bocado. Machaca ligeramente la hierba de limón con el mango del cuchillo y córtala en 3–4 trozos, pela las chalotas y pártelas por la mitad, corta el galangal o jengibre en láminas finas.
- Vierte el caldo en una olla grande. Añade la hierba de limón, las rodajas de galangal o jengibre, las hojas de lima kaffir y la chalota. Lleva a ebullición a fuego medio y luego baja el fuego para que el caldo solo tiemble suavemente, sin hervir a borbotones.
- Cuece durante 10 minutos, hasta que la cocina huela claramente a cítricos y jengibre y el caldo se vuelva más intenso y aromático de sabor. Retira con una espumadera la espuma de la superficie para que el caldo quede claro.
- Limpia las setas y córtalas en tiras o trozos más grandes. Añádelas al caldo y cuece 5 minutos, hasta que se ablanden, se oscurezcan ligeramente y sigan elásticas al presionarlas con una cuchara.
- Añade al caldo que hierve suavemente las tiras de pollo y los chiles enteros o cortados. Cuece a fuego bajo 7–10 minutos, hasta que la carne esté completamente blanca por dentro y tierna, pero sin que empiece a deshilacharse; la superficie de la sopa debe solo temblar ligeramente.
- Retira de la sopa los trozos grandes de hierba de limón, las láminas de galangal o jengibre y las hojas de lima: no están pensados para comerse. El caldo debe quedar claro, con trozos visibles de pollo, setas y chile.
- Sazona la sopa con salsa de pescado, azúcar y zumo de lima. Empieza con 2 cucharadas de salsa de pescado y 2 cucharadas de zumo, añade el azúcar, remueve y prueba; el sabor debe ser claramente ácido, salado y ligeramente picante a la vez; si es necesario, añade el resto de la salsa y del zumo.
- Sirve la sopa muy caliente, espolvoreada con cilantro fresco picado justo antes de servir. Si la acompañas con arroz jazmín, sírvelo aparte en un cuenco, para que cada uno pueda añadirlo cucharada a cucharada sin espesar todo el caldo.
Conservación
Guarda la sopa en la nevera en un recipiente hermético y consume en 2–3 días. Caliéntala suavemente sin dejar que hierva con fuerza para que el pollo no se reseque; añade el cilantro fresco solo justo antes de servir.
Siempre preparo esta sopa cuando siento que estoy «cogiéndo algo»: pongo la olla al fuego y luego trabajo en el ordenador, solo vigilando el caldo de vez en cuando. Siempre hago una cantidad grande, porque al día siguiente sabe aún mejor como almuerzo rápido entre reuniones en línea.