Bolitas tailandesas de arroz glutinoso con coco y sésamo Recipe
Pequeñas y suaves bolitas de arroz glutinoso, rebozadas en coco y sésamo, son un postre sencillo inspirado en los tentempiés tailandeses que se venden en bolsitas de papel. Son ligeramente dulces, con un toque a fruto seco, e ideales para picar con el té o como bocado dulce en una fiesta.
Estas bolitas de arroz glutinoso se inspiran en los postres callejeros tailandeses que se suelen comprar en pequeñas porciones “de dos bocados”: son suaves, elásticas y agradablemente saciantes. La combinación del interior ligeramente salado y lechoso con el coco rallado y el sésamo da como resultado una dulzura delicada con un matiz a fruto seco, sin exceso de azúcar. Es un postre que se come con los dedos y cuya textura recuerda a medio camino entre un pudin de arroz y un bombón.
Consejos del chef
Lava muy bien el arroz glutinoso varias veces hasta que el agua quede casi clara: así las bolitas tendrán una textura bonita y no quedarán harinosas. Si cueces el arroz en leche, remueve a menudo y mantén el fuego bajo, porque se pega con mucha facilidad al fondo del cazo. Al formar las bolitas, humedece las manos con agua fría o úntalas ligeramente con aceite: la masa no se pegará y obtendrás porciones uniformes.
Sugerencias de servicio
Sirve las bolitas en pequeñas cápsulas de papel o sobre una tabla, espolvoreadas con un poco de sésamo extra: quedan genial en una mesa dulce durante reuniones en casa. Combinan de maravilla con té verde, té de jazmín o incluso café a la turca si te gusta el contraste entre un postre dulce y una bebida intensa. Es un postre perfecto para meter en una fiambrera y llevar a un picnic en el parque o al trabajo como “algo dulce después de la comida”.
Ingredientes
- arroz glutinoso (para sushi o especial glutinoso) - 250 g
- leche de coco - 250 ml
- azúcar - 60 g
- sal - 0.25 cucharadita
- coco rallado - 60 g
- sésamo blanco - 2 cucharada
- aceite - 1 cucharadita
- hoja de pandan o piel de lima (opcional) - 1 pieza
Preparación
- Lava el arroz glutinoso varias veces con agua fría hasta que el agua quede casi transparente. Cúbrelo con agua limpia y deja en remojo al menos 1 hora (también puede ser toda la noche). Después del remojo, escurre.
- Cuece el arroz remojado al vapor o en poca cantidad de agua: cúbrelo con agua hasta unos 1 cm por encima del nivel del arroz, tapa y cuece a fuego muy bajo durante 15–18 minutos, hasta que absorba el agua y esté tierno. Deja reposar tapado otros 10 minutos.
- En un cazo pequeño calienta la leche de coco con el azúcar, la sal y la hoja de pandan o la piel de lima. Calienta a fuego bajo, removiendo, hasta que el azúcar se disuelva. Retira la hoja o la piel.
- Pasa el arroz caliente a un bol y ve añadiendo poco a poco la leche de coco caliente, mezclando con una cuchara. El arroz debe absorber la mayor parte del líquido y volverse muy pegajoso. Deja que se enfríe hasta que esté templado, pero no caliente: así será más fácil formar las bolitas.
- En un cuenco mezcla el coco rallado con el sésamo tostado.
- Unta ligeramente tus manos con aceite para que el arroz no se pegue. Toma porciones de masa de arroz de aproximadamente 1 cucharada y forma bolitas pequeñas del tamaño de una nuez.
- Reboza cada bolita cuidadosamente en la mezcla de coco y sésamo, presionando suavemente para que se adhiera bien.
- Coloca las bolitas listas en un plato o en un recipiente. Antes de servir puedes enfriarlas ligeramente en la nevera durante 30 minutos: así quedarán más firmes.
Conservación
Guarda las bolitas en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Antes de servir, deja que se atemperen unos minutos para que recuperen su textura suave; si están muy secas, pásalas de nuevo por un poco de coco rallado.