Bizcocho de yogur con limón y aceite de oliva a la italiana Recipe
Un bizcocho sencillo y jugoso que en Italia se sirve a menudo con el café de la tarde. El yogur lo hace muy tierno, el aceite de oliva le aporta un delicado aroma y el limón, frescor. Es un bizcocho del tipo "mezclar y hornear", ideal para principiantes.
Es un típico bizcocho italiano “de despensa”, hecho con ingredientes sencillos y guardado bajo una campana de cristal para servirlo con el café sin necesidad de una ocasión especial.
El bizcocho de yogur con limón y aceite de oliva a la italiana es un postre que refleja a la perfección la cocina cotidiana de Italia: sin decoraciones rebuscadas, pero lleno de sabor y aroma. El aceite de oliva le aporta una delicada nota afrutada y hace que el bizcocho se mantenga jugoso durante más tiempo, mientras que el limón lo refresca de forma maravillosa. Es el tipo de horneado que se puede "meter" fácilmente en el horno de paso, por ejemplo cuando ya estás horneando algo para la comida.
Por qué funciona esta versión
- El yogur y el aceite de oliva, en lugar de mantequilla, dan una humedad duradera sin que el bizcocho resulte pesado.
- El limón va dentro de la masa y también, si se desea, en el glaseado, así que el sabor es fresco pero no excesivamente ácido.
- El método de dos cuencos minimiza el riesgo de que quede crudo o apelmazado incluso sin usar batidora.
Consejos del chef
Los ingredientes deben estar a temperatura ambiente: así el bizcocho sube de manera uniforme y no queda denso. Ten cuidado de no mezclar en exceso: después de añadir la harina basta con integrar brevemente los ingredientes, de lo contrario el bizcocho quedará gomoso. Comprueba la cocción con un palillo en varios puntos, porque en los bizcochos húmedos con yogur el centro tarda más en hacerse.
Sugerencias de servicio
Sírvelo a la hora de la merienda con una taza de espresso o cappuccino, como se hace en muchos hogares italianos. También es perfecto como sencillo pastel de desayuno para un domingo perezoso: basta con espolvorearlo con azúcar glas y servirlo con yogur griego y fruta fresca. Para reuniones veraniegas en el jardín puedes cubrirlo con un glaseado ligero de limón y cortarlo en pequeños cuadrados para comer con la mano.
A tener en cuenta
- No mezcles la masa demasiado tiempo después de añadir la harina, porque el bizcocho quedará compacto.
- No saques el bizcocho del horno demasiado pronto: el centro con yogur tarda más en cocerse por completo.
Ingredientes
- yogur vasito pequeño - 180 g
- harina aprox. 1,5 vasos - 240 g
- azúcar aprox. 3/4 de vaso - 150 g
- huevos a temperatura ambiente - 3 pieza
- aceite de oliva de sabor suave - 80 ml
- levadura en polvo - 2 cucharaditas
- limón se necesita la ralladura y el zumo - 1 pieza
- azúcar de vainilla opcional - 1 cucharadita
- pizca de sal - 1 pizca
- azúcar para espolvorear, opcional - 2 cucharadas
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Forra un molde tipo plum cake o un molde redondo de unos 22 cm de diámetro con papel de hornear, o úntalo ligeramente con aceite de oliva y espolvorea con harina, procurando que las paredes queden cubiertas de manera uniforme, sin zonas descubiertas.
- Lava bien el limón con agua caliente y sécalo. Ralla finamente solo la parte amarilla de la piel, evitando la parte blanca, que es amarga. Exprímelo y reserva 2 cucharadas de zumo para la masa.
- En un bol mezcla la harina, la levadura en polvo, el azúcar, el azúcar de vainilla y la sal. Bate todo con unas varillas hasta obtener una mezcla homogénea, sin grumos visibles de levadura.
- En otro bol bate los huevos con el yogur, el aceite de oliva, la ralladura y las 2 cucharadas de zumo de limón hasta que la mezcla quede lisa y con una ligera espuma en la superficie. No batas durante mucho tiempo, solo lo suficiente para integrar los ingredientes.
- Añade poco a poco los ingredientes secos a los húmedos, mezclando con una cuchara o varillas solo hasta que se integren. La masa debe quedar uniforme y ligeramente esponjosa, sin bolsitas de harina seca, pero sin mezclar enérgicamente durante mucho rato.
- Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie con una cuchara o una espátula. La parte superior debe quedar lisa, ligeramente brillante, sin vetas de harina seca ni grandes burbujas de aire.
- Hornea durante 30–35 minutos, hasta que el bizcocho suba, se dore de un color dorado y se separe ligeramente de las paredes del molde. Inserta un palillo en el centro: debe salir seco o con unas pocas migas secas, pero sin masa húmeda.
- Si después de 25 minutos la superficie está ya muy oscura y el palillo sale aún húmedo, cubre el molde de manera holgada con papel de aluminio y sigue horneando hasta que el centro cuaje y deje de temblar al mover el molde.
- Saca el molde del horno y deja reposar el bizcocho 10 minutos para que pierda algo de vapor. Después, desmóldalo con cuidado y deja que se enfríe por completo sobre una rejilla, hasta que la base esté seca y fría al tacto.
- Antes de servir, espolvorea la superficie con azúcar glas o cúbrela con un glaseado sencillo hecho con azúcar glas y zumo de limón, de forma que quede una capa fina y ligeramente mate, sin chorretones.
Conservación
Guarda el bizcocho bien envuelto a temperatura ambiente hasta 2 días, o en la nevera hasta 4 días para que se mantenga jugoso. Las rebanadas congeladas se pueden descongelar a temperatura ambiente o calentar ligeramente en el horno o tostadora.
Suelo hornear este bizcocho los viernes por la noche: así tenemos algo "para el café" durante todo el fin de semana y la cocina sigue oliendo a limón incluso a la mañana siguiente. A veces me lo llevo entero a la casa de campo, envuelto en un paño, y lo corto directamente en la mesa del jardín.