Albóndigas de pescado coreanas en salsa de soja y miel Recipe
Estas pequeñas albóndigas de pescado picado en una salsa pegajosa de soja y miel recuerdan a una mezcla entre los clásicos pulpitos polacos y los aperitivos asiáticos de puestos callejeros. En Corea, platos similares suelen servirse como picoteo para acompañar la cerveza o como pequeño plato para compartir en reuniones con amigos. La salsa es salada y dulce, con un ligero toque de ajo, y las albóndigas quedan tiernas y jugosas.
Combina una preparación muy familiar, las albóndigas, con sabores coreanos de salsa de soja, miel y sésamo, creando un plato perfecto tanto para el día a día como para servir en reuniones informales.
Consejos del chef
Elige un pescado blanco de sabor suave y con poca espina, como merluza o bacalao. No añadas demasiado pan rallado para que las albóndigas no queden secas; la masa debe ser algo pegajosa para que resulten jugosas tras la cocción.
Sugerencias de servicio
Sirve las albóndigas sobre un lecho de arroz blanco o fideos de arroz, con algo de salsa por encima y un poco más de sésamo tostado. También quedan muy bien en una mesa de picoteo, acompañadas de encurtidos o ensalada fresca.
Ingredientes
- filete de pescado blanco - 400 g
- huevo - 1 pieza
- pan rallado - 3 cucharada
- cebolla verde - 2 cucharada
- ajo - 2 diente
- sal - 0.5 cucharadita
- pimienta - 0.25 cucharadita
- aceite - 3 cucharada
- salsa de soja - 4 cucharada
- miel - 2 cucharada
- agua - 4 cucharada
- vinagre de arroz - 1 cucharada
- almidón de patata - 1 cucharadita
- sésamo - 1 cucharada
Preparación
- Revisa los filetes de pescado para comprobar si tienen espinas y retíralas si encuentras alguna. Corta el pescado en trozos más pequeños y tritúralo en un procesador de alimentos o pícalo muy fino con un cuchillo.
- Pela el ajo y pícalo fino. Corta la cebolla verde en rodajas finas.
- Pon en un bol el pescado triturado, el huevo, el pan rallado, la mitad de la cebolla verde picada, la mitad del ajo, la sal y la pimienta. Mezcla con la mano o con una cuchara hasta obtener una masa homogénea y ligeramente pegajosa.
- Forma pequeñas albóndigas del tamaño de una nuez, humedeciéndote las manos con agua para que la masa no se pegue.
- Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Coloca las albóndigas dejando espacio entre ellas y fríelas 6–8 minutos, dándoles la vuelta de vez en cuando, hasta que estén doradas por todos lados y bien hechas por dentro.
- En un cuenco pequeño mezcla la salsa de soja, la miel, el agua, el vinagre de arroz, el ajo restante y el almidón de patata hasta que no queden grumos.
- Cuando las albóndigas estén fritas, baja el fuego. Vierte la salsa en la sartén, removiendo rápidamente para que cubra las albóndigas de manera uniforme. Cocina 2–3 minutos, hasta que la salsa espese y quede brillante.
- Al final espolvorea las albóndigas con sésamo y el resto de la cebolla verde. Sirve enseguida, mientras la salsa esté caliente y pegajosa.
Conservación
Guarda las albóndigas ya hechas en la nevera, en un recipiente hermético, hasta 2 días. Al recalentarlas, añade un chorrito de agua a la sartén para que la salsa vuelva a quedar suave y no se queme.
Me encantan estas albóndigas porque son una forma sencilla de introducir sabores coreanos en una receta muy conocida. La salsa pegajosa de soja y miel las hace irresistibles tanto para adultos como para niños.