Cazuela de tortellini con espinacas y queso Recipe
La cazuela de tortellini con espinacas y queso es una forma ingeniosa de preparar estos “raviolis italianos a la polaca”: en lugar de hacer la salsa en la sartén, todo va a una sola fuente y directo al horno. Es un plato perfecto para una comida rápida para varias personas, porque solo necesitas un paquete de tortellini y un poco de espinacas congeladas. Los sabores son cremosos, muy quesudos, con un delicado aroma a ajo.
Esta cazuela combina de forma muy práctica la comodidad de los tortellini ya preparados con una salsa casera cremosa de espinacas y queso, sin tener que cocinar la pasta y la salsa por separado. Todo se hace prácticamente en una sola fuente, y el sabor recuerda a un plato de pasta de trattoria italiana, pero en versión “bandeja familiar” directamente del horno. El ajo suave y la nuez moscada realzan tanto las espinacas que incluso quienes suelen evitarlas se las comen con gusto.
Consejos del chef
Vigila que las espinacas se sequen bien en la sartén: si queda demasiada agua, la salsa de la cazuela quedará demasiado líquida. No cuezas antes los tortellini frescos, porque podrían deshacerse y absorber demasiado la salsa; a los secos les basta una cocción corta, ligeramente al dente. Ralla el queso de la superficie bien fino: así se derretirá más rápido y se dorará de forma uniforme, en lugar de formar una costra dura.
Sugerencias de servicio
Sirve la cazuela con una ensalada sencilla de rúcula y tomates cherry o con una ensalada de col blanca para añadir un toque crujiente al plato. Para beber, va muy bien una copa de vino blanco seco o simplemente un vaso de agua con limón si se trata de una comida familiar rápida. Es perfecta para reuniones improvisadas con amigos: basta con una fuente grande y un bol de ensalada en el centro de la mesa.
Ingredientes
- tortellini frescos, rellenos de queso o jamón - 500 g
- espinacas congeladas, picadas - 300 g
- nata líquida 30% - 200 ml
- leche - 100 ml
- queso amarillo rallado - 120 g
- ajo - 3 dientes
- mantequilla para saltear el ajo - 10 g
- sal para la salsa y las espinacas - 1 cucharadita
- pimienta negra recién molida - 0.5 cucharaditas
- nuez moscada opcional, para las espinacas - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Prepara una fuente apta para horno con una capacidad de unos 2 litros.
- Descongela las espinacas en una sartén a fuego bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que se evapore toda el agua y la mezcla esté espesa.
- Pela el ajo y pícalo muy fino. En una sartén pequeña derrite la mantequilla a fuego medio, añade el ajo y fríe durante 30–40 segundos, hasta que desprenda un aroma intenso pero sin que llegue a dorarse.
- Añade el ajo con la mantequilla a las espinacas, sazona con 0,5 cucharadita de sal, pimienta y nuez moscada. Mezcla y calienta 1–2 minutos más.
- En un bol mezcla la nata con la leche y la media cucharadita de sal restante. Añade la mitad del queso rallado y mezcla.
- Si los tortellini son frescos de la nevera, no hace falta cocerlos previamente: solo sepáralos si se han pegado. Si usas tortellini secos, cuécelos 2 minutos menos de lo indicado en el paquete y escúrrelos.
- Coloca los tortellini en la fuente para horno, añade las espinacas y vierte por encima la salsa de nata. Mezcla con cuidado para que la salsa llegue entre los raviolis.
- Espolvorea la superficie con el resto del queso rallado.
- Introduce la cazuela en el horno precalentado y hornea 20–25 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y la salsa empiece a burbujear suavemente por los bordes.
- Tras sacar del horno, deja reposar la cazuela 5 minutos para que espese un poco antes de servir.
Conservación
Guarda las sobras, una vez frías, en un recipiente hermético en la nevera y consume en 2–3 días. Caliéntalas en el horno o en el microondas, añadiendo si hace falta una cucharada de leche o nata para que la salsa vuelva a quedar cremosa.