Sopa turca de tomate con arroz y menta Recipe
La sopa turca de tomate con arroz y menta es más ligera que la clásica versión polaca, y al mismo tiempo agradablemente saciante gracias al añadido de arroz. La menta fresca o seca le aporta un aroma característico y refrescante que equilibra muy bien la acidez del tomate. En Turquía este tipo de sopas se sirve a menudo como un sencillo almuerzo casero, acompañada de pan y una ensalada de pepino.
La sopa turca de tomate con arroz y menta tiene un carácter completamente distinto a la versión con pasta conocida de los comedores polacos: es más ligera, pero agradablemente sustanciosa gracias a los granos de arroz. El añadido de menta le aporta una nota herbal y refrescante que realza la acidez del tomate y hace que la sopa resulte estimulante incluso servida caliente. Es un plato típicamente casero de las cocinas turcas, donde una olla de esta sopa basta tranquilamente para toda una comida familiar.
Consejos del chef
Vigila que la cebolla solo se vuelva translúcida en la mantequilla y no se dore: así la sopa conservará un sabor limpio a tomate en lugar de una dulzura acaramelada. Lava el arroz hasta que el agua esté casi transparente; de lo contrario soltará demasiado almidón y la sopa espesará más de lo previsto. Añade la menta solo al final de la cocción y no te excedas con la cantidad, porque es fácil que tape el sabor del tomate: es mejor empezar con una porción pequeña y, si hace falta, añadir un poco más.
Sugerencias de servicio
Sirve esta sopa con una cucharada de yogur espeso por encima y pan fresco: va muy bien con pan de pita o una simple rebanada de pan de centeno ligeramente tostada. Para completar un almuerzo casero, añade una sencilla ensalada de pepino, tomate y cebolla con aceite de oliva y limón. Es un plato muy práctico para días ajetreados entre semana: una olla preparada el lunes alcanza sin problema para dos cenas rápidas.
Ingredientes
- tomates - 800 g
- arroz - 80 g
- caldo de verduras - 1 l
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 2 dientes
- mantequilla - 1 cucharada
- menta - 1 cucharadita
- concentrado de tomate - 1 cucharada
- azúcar - 0.5 cucharaditas
- sal
- pimienta
- yogur natural - 4 cucharadas
Preparación
- Pela y pica finamente la cebolla. Pela el ajo y pícalo muy fino o pásalo por un prensador. Aclara el arroz en un colador bajo el grifo hasta que el agua salga casi transparente.
- Derrite la mantequilla en una olla a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 4–5 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, pero sin que llegue a dorarse.
- Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos más, solo hasta que empiece a desprender un aroma intenso. Incorpora el arroz, mezcla y sofríe 1–2 minutos para que cada grano se impregne de grasa.
- Añade el concentrado de tomate, mezcla y sofríe un minuto más, hasta que se oscurezca ligeramente. Vierte los tomates de lata y el caldo, añade el azúcar, la sal y la pimienta.
- Lleva la sopa a ebullición, baja el fuego al mínimo y cuece 15–18 minutos, hasta que el arroz esté tierno pero no pasado. Si la sopa queda demasiado espesa, añade un poco de agua caliente.
- Al final incorpora la menta seca, mezcla y cuece 2 minutos más. Prueba y, si es necesario, ajusta de sal o pimienta.
- Sirve la sopa bien caliente, poniendo una cucharada de yogur espeso sobre cada ración. Puedes extender suavemente el yogur con una cuchara para crear vetas claras en la sopa roja.
Conservación
Guarda la sopa en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Al recalentar, añade un poco de agua o caldo si se ha espesado demasiado por el arroz. Si está congelada, descongélala lentamente en la nevera y luego caliéntala suavemente a fuego bajo, removiendo de vez en cuando.