Bolitas tailandesas de arroz glutinoso con relleno de coco y cacahuete Recipe
Estas pequeñas bolitas son un dulce inspirado en los postres tailandeses de arroz glutinoso. En su interior esconden un relleno húmedo de coco y frutos secos, y en conjunto son suaves y ligeramente pegajosas: algo entre una trufa y una bolita de masa dulce.
Estas bolitas tailandesas de arroz glutinoso combinan la textura de un mochi con un relleno que recuerda a un fudge de coco y frutos secos, lo que da una combinación sorprendentemente satisfactoria de masa elástica y centro húmedo. Se inspiran en los postres callejeros de Bangkok, donde los dulces suelen ser menos azucarados y se basan más en la leche de coco y la textura que en un fuerte aroma a vainilla.
Consejos del chef
Mezcla enérgicamente el arroz o la masa a base de harina glutinosas hasta que quede lisa y elástica; si es demasiado líquida, las bolitas se desharán, y si es demasiado densa, se agrietará al formarlas. El relleno debe estar ligeramente templado pero aún maleable: así podrás encerrarlo fácilmente en el interior sin que se salga durante la cocción al vapor.
Sugerencias de servicio
Sírvelas ligeramente calientes, cuando el centro aún está blando y la capa exterior delicadamente elástica; combinan muy bien con té verde de jazmín o una infusión sin azúcar de pandan. Son un final perfecto para una “noche tailandesa” casera o un pequeño capricho dulce para acompañar el café en una tarde de domingo con serie.
Ingredientes
- harina de arroz glutinoso la glutinoso da una textura más elástica - 200 g
- leche de coco bien agitada antes de usar - 200 ml
- agua si es necesario, añade un poco más - 50 ml
- azúcar para la masa - 60 g
- coco rallado para el relleno - 60 g
- cacahuetes sin sal finamente picados; se pueden usar almendras - 40 g
- azúcar para el relleno - 40 g
- sal una pizca para la masa y el relleno - 0.25 cucharaditas
- aceite para untarse las manos al formar las bolitas - 1 cucharadita
- coco rallado adicional para rebozar las bolitas - 30 g
Preparación
- En un bol mezcla la harina de arroz glutinoso, el azúcar y una pizca de sal. Añade la leche de coco y el agua. Mezcla con una cuchara y luego con la mano hasta obtener una masa suave y blanda, parecida a la plastilina. Si está demasiado seca y se desmigaja, añade agua de 1 cucharada en 1 cucharada. Si está muy pegajosa, añade un poco de harina.
- Cubre la masa con un paño húmedo para que no se seque y deja reposar 10 minutos.
- En un cazo pequeño o sartén mezcla el coco rallado, los cacahuetes picados, el azúcar moreno y una pizca de sal. Calienta a fuego bajo 3–4 minutos, removiendo, hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla esté húmeda y ligeramente pegajosa. Deja enfriar.
- Con el relleno ya templado, forma pequeñas bolitas del tamaño de una avellana (aprox. 1 cucharadita cada una). Resérvalas en un plato.
- Divide la masa en 20 porciones iguales. Úntate las manos con un poco de aceite para que la masa no se pegue.
- Aplana cada porción de masa en la mano formando un pequeño disco. Coloca una bolita de relleno en el centro, cierra los bordes de la masa sobre el relleno y forma una bola lisa, de modo que el relleno quede completamente cubierto.
- Prepara una olla para cocer al vapor (puede ser una vaporera metálica, una cesta de bambú o un colador sobre una olla con agua). Forra el fondo con papel de hornear al que le hagas algunos agujeros o úntalo con aceite para que las bolitas no se peguen.
- Coloca las bolitas en la vaporera dejando un pequeño espacio entre ellas. Cuece al vapor 10–12 minutos desde el momento en que el vapor empiece a salir con fuerza de la olla. Las bolitas deben volverse ligeramente translúcidas y elásticas.
- Vierte el coco rallado adicional en un plato. Reboza con cuidado las bolitas calientes en el coco, usando una cuchara para no quemarte.
- Sirve las bolitas ligeramente templadas: el relleno seguirá blando y la masa tendrá una agradable elasticidad.
Conservación
Guarda las bolitas en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Antes de servir, recaliéntalas brevemente al vapor o en el microondas tapadas, para que recuperen su textura suave y elástica. También puedes congelarlas (sin el coco exterior) hasta 1 mes y recalentarlas directamente al vapor sin descongelar.