Sopa de pepinillos fermentados con caldo de verduras Recipe
La sopa de pepinillos fermentados es un clásico de los comedores y cocinas caseras polacas: ligeramente ácida, reconfortante y muy casera. En esta versión se cocina con caldo de verduras, por lo que también es perfecta para quienes no comen carne. Se puede comparar con una sopa ligera de verduras con la adición de pepinillos fermentados, que aportan su sabor característico.
La sopa de pepinillos fermentados con caldo de verduras combina el sabor familiar de comedor escolar con una versión más ligera y vegetal que los vegetarianos pueden disfrutar sin problema. La acidez de los pepinillos fermentados equilibra el suave caldo de verduras, creando una sopa reconfortante y a la vez fresca, con un aroma muy característico. Gracias a la textura cremosa que aportan las patatas y, si se usa, la nata, resulta saciante pero nada pesada.
Consejos del chef
Añade los pepinillos fermentados solo cuando las verduras estén tiernas: si acidificas el caldo demasiado pronto, las patatas pueden quedar duras. Si utilizas nata, templala con un poco de sopa caliente en un cuenco aparte para que no se corte en la olla. Conviene dejar reposar la sopa 15–20 minutos después de cocinarla, porque en ese tiempo el sabor de los pepinillos se redondea.
Sugerencias de servicio
Sirve la sopa de pepinillos con una rebanada de pan de centeno o con picatostes hechos en la sartén, espolvoreada con eneldo fresco. Para un almuerzo casero rápido entre semana, va muy bien acompañada de un bocadillo sencillo con requesón o pasta de huevo. Para beber, combina con agua con limón o compota de manzana, especialmente si la sirves a niños después del colegio.
Ingredientes
- pepinillos fermentados unos 5–6 medianos - 300 g
- patatas 4–5 medianas - 400 g
- zanahoria mediana - 2 piezas
- raíz de perejil pequeña - 1 pieza
- raíz de apio trozo - 80 g
- puerro (parte blanca) pequeño - 1 pieza
- caldo de verduras casero o de pastilla - 1.5 l
- nata - 150 ml
- hoja de laurel - 2 piezas
- pimienta de Jamaica granos - 4 granos
- mantequilla para saltear los pepinillos - 1 cucharada
- eneldo fresco picado - 2 cucharadas
- sal al gusto
- pimienta al gusto
- salmuera de pepinillos fermentados opcional, para ajustar la acidez - 50 ml
Preparación
- Pela las patatas y córtalas en dados medianos. Pela la zanahoria, la raíz de perejil y el apio y córtalos en dados pequeños o en medias rodajas finas.
- Limpia el puerro, ábrelo a lo largo, enjuaga bien entre las capas y córtalo en medias rodajas finas.
- En una olla grande, lleva a ebullición el caldo de verduras con las hojas de laurel y los granos de pimienta de Jamaica.
- Añade al caldo hirviendo la zanahoria, la raíz de perejil, el apio y el puerro. Cuece a fuego medio unos 10 minutos.
- Agrega las patatas y cuece otros 10–12 minutos, hasta que las verduras estén tiernas pero no deshechas.
- Mientras tanto, ralla los pepinillos fermentados en un rallador de agujeros grandes. Si están muy ácidos, puedes escurrir parte del jugo, pero no lo tires: te servirá para ajustar el sabor.
- Derrite la mantequilla en una sartén pequeña. Añade los pepinillos rallados y sofríelos 3–4 minutos a fuego medio, removiendo, hasta que se ablanden ligeramente y se evapore parte del jugo.
- Añade los pepinillos salteados a la olla con la sopa. Cuece todo junto 5–7 minutos más a fuego bajo.
- Vierte la nata en una taza, añade unas cucharadas de sopa caliente y mezcla bien para templarla y que no se corte.
- Retira la olla del fuego. Incorpora la nata templada a la sopa, removiendo. Si quieres que la sopa quede más ácida, añade poco a poco la salmuera de los pepinillos, probando después de cada adición.
- Ajusta de sal y pimienta al gusto. Al final, añade el eneldo picado y mezcla suavemente.
- Sirve la sopa caliente, preferiblemente después de dejarla reposar 10–15 minutos tapada para que los sabores se integren.
Conservación
Guarda la sopa en la nevera hasta 2–3 días. Caliéntala suavemente, sin hervir fuerte, sobre todo si ya lleva nata para que no se corte. Si quieres prepararla con antelación para congelar, hazlo sin nata y añádela solo después de recalentar.