Sopa de calabaza – crema de calabaza a la mexicana con chile y lima Recipe
La sopa de calabaza es una crema de calabaza aterciopelada sazonada con chile, lima y un poco de nata. En México aparece a menudo en otoño, cuando la calabaza está más barata y sabrosa, y las noches se vuelven más frescas. Su sabor recuerda a la clásica sopa de calabaza, pero con una marcada nota cítrica y un ligero picante que calienta de forma agradable.
Esta crema de calabaza tiene un carácter claramente mexicano gracias al chile chipotle ahumado y al zumo fresco de lima, que rompen la dulzura de las verduras. La sopa es a la vez aterciopelada, cítrica y ligeramente ahumada, y las semillas de calabaza crujientes aportan un contraste de texturas muy agradable. Es justo ese tipo de plato que en una noche fría reconforta sin resultar pesado.
Consejos del chef
La calabaza y las patatas están listas cuando se deshacen sin resistencia al presionarlas con una cuchara; si aún ofrecen resistencia, dales unos minutos más. Añade el chipotle poco a poco: empieza con la mitad, tritura y solo entonces decide si quieres una versión más picante, porque es fácil pasarse con el picante. Después de triturar, comprueba siempre la textura: esta sopa debe deslizarse suavemente de la cuchara, no quedarse como un puré espeso.
Sugerencias de servicio
Sírvela con tortillas calientes o una baguette crujiente para poder recoger hasta la última gota de crema del fondo del cuenco. Para beber, combina muy bien con una cerveza de trigo ligeramente fría o agua casera con lima y menta. Es un plato ideal para cenas otoñales con amigos, cuando todos vuelven del trabajo helados y les apetece algo reconfortante pero ligero.
Ingredientes
- calabaza peso ya pelada y sin semillas, por ejemplo hokkaido o butternut - 800 g
- patatas medianas - 2 piezas
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 3 dientes
- caldo de verduras - 900 ml
- chile chipotle en salsa adobo de lata, junto con 1 cucharadita de salsa - 1 pieza
- nata 18% para la sopa y para decorar - 80 ml
- aceite vegetal - 2 cucharadas
- zumo de lima - 30 ml
- semillas de calabaza tostadas, para servir - 3 cucharadas
- cilantro fresco o perejil - 0.25 manojo
- sal o al gusto - 1 cucharadita
- pimienta negra molida - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Pela la calabaza (si no es hokkaido), retira las semillas y córtala en dados de unos 2 cm. Pela las patatas y córtalas en trozos de tamaño similar.
- Corta la cebolla en dados y pica el ajo. Saca el chipotle de la lata y pícalo finamente junto con un poco de la salsa.
- Calienta el aceite en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y quede ligeramente translúcida, sin dorarla.
- Añade el ajo y el chipotle picado y sofríe 1 minuto más, removiendo, hasta que desprendan un aroma intenso.
- Añade la calabaza y las patatas, mezcla con las especias del fondo de la olla. Vierte el caldo, añade sal y pimienta y remueve.
- Lleva la sopa a ebullición, luego baja el fuego, tapa la olla y cocina 20–25 minutos, hasta que la calabaza y las patatas estén muy tiernas y se deshagan fácilmente al presionarlas con una cuchara.
- Retira la olla del fuego. Tritura la sopa con una batidora hasta obtener una crema lisa, empezando con pulsos cortos para evitar salpicaduras. Si queda demasiado espesa, añade un poco de agua caliente o caldo.
- Añade 50 ml de nata y el zumo de lima, vuelve a triturar brevemente o mezcla muy bien. Prueba y, si es necesario, ajusta con más sal, pimienta o zumo de lima.
- Tuesta las semillas de calabaza en una sartén seca a fuego medio durante 2–3 minutos, moviéndolas a menudo, hasta que desprendan aroma y empiecen a saltar ligeramente.
- Sirve la sopa caliente en cuencos. Dibuja una espiral fina con la nata restante por encima, espolvorea con las semillas de calabaza y el cilantro picado.
Conservación
Guarda la sopa sin nata en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Caliéntala suavemente antes de servir y añade la nata y el zumo de lima justo al final. También se puede congelar hasta 2–3 meses; descongela en la nevera y recalienta a fuego lento, removiendo de vez en cuando.