Sopa alemana de pepino con eneldo Gurkensuppe caliente Recipe
La Gurkensuppe caliente es una sopa cremosa y delicada de pepino, popular en el norte de Alemania, totalmente distinta de la versión polaca con pepinillos fermentados. Aquí se usan pepinos frescos, nata y eneldo, gracias a lo cual el sabor es suave y ligeramente herbal. Es una propuesta estupenda como comida ligera o entrante en los días más cálidos.
La Gurkensuppe caliente del norte de Alemania sorprende porque, en lugar de pepinillos encurtidos ácidos, se basa en pepinos frescos, por lo que es suave, cremosa y con un toque herbal. La acidez delicada del limón y la nata hacen que la sopa sea ligera pero aun así saciante, muy distinta de la sopa de pepino típica de los comedores polacos. Este plato tiene algo de comida veraniega junto al mar: ingredientes sencillos, mucho eneldo y un sabor fresco.
Consejos del chef
Para que la sopa no quede aguada, conviene retirar bien las semillas de los pepinos, ya que son las que sueltan más agua. Es imprescindible templar la nata con un poco de sopa caliente antes de verterla en la olla: así evitarás que se corte y se formen grumos poco apetecibles. Ajusta la textura triturando poco a poco: bastan unos cuantos pulsos cortos con la batidora para conservar trozos de pepino y patata en lugar de convertirlo todo en una crema homogénea.
Sugerencias de servicio
Sirve esta sopa con una rebanada de pan de masa madre crujiente o con picatostes de ajo, que absorberán agradablemente el caldo cremoso. Le va muy bien agua fría con rodajas de limón o un riesling seco y ligero si planeas una comida tranquila de fin de semana. En mi casa suele aparecer como primer plato en las «cenas de verano en el balcón», antes de que lleguen a la mesa las ensaladas y la tabla de quesos.
Ingredientes
- pepino - 3 pieza
- patatas - 250 g
- caldo de verduras - 1 l
- nata para cocinar - 150 ml
- mantequilla - 20 g
- cebolla - 1 pieza
- eneldo - 3 cucharada
- zumo de limón - 1 cucharada
- sal
- pimienta blanca
Preparación
- Pela las patatas y córtalas en dados pequeños. Pela la cebolla y pícalas finamente.
- Lava los pepinos, pélalos finamente (si la piel es tierna puedes dejar parte), ábrelos a lo largo por la mitad, retira las semillas con una cucharilla y corta la pulpa en medias rodajas.
- En una olla derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe de 3 a 4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, sin dorarla.
- Añade las patatas, mezcla y sofríe 2 minutos más, removiendo de vez en cuando.
- Vierte el caldo, lleva a ebullición, baja el fuego y cocina 10 minutos, hasta que las patatas estén casi tiernas.
- Añade los pepinos cortados y cocina otros 5–7 minutos, hasta que se ablanden pero sigan ligeramente firmes.
- Retira la olla del fuego. Saca un cucharón de sopa a un bol, mézclalo con la nata y vuelve a verterlo en la olla, removiendo constantemente para que la nata no se corte.
- Tritura la sopa parcialmente con una batidora de mano: bastan unos pocos pulsos cortos para que quede ligeramente cremosa pero con trozos de verdura perceptibles.
- Sazona la sopa con sal, pimienta y zumo de limón. Añade el eneldo finamente picado, mezcla y sirve de inmediato.
Conservación
Guarda las sobras, una vez frías, en un recipiente hermético en la nevera y consume en 2 días. Caliéntala suavemente sin llevarla a ebullición fuerte para que la nata no se corte.