Rizogalo – arroz griego con leche y canela Recipe
El rizogalo es un arroz con leche espeso y cremoso, que se sirve caliente o frío y a menudo se espolvorea con canela. En Grecia se come tanto como postre después de la comida, como también una cena dulce para niños. De sabor recuerda al arroz con leche polaco, pero es más liso y a menudo menos dulce.
En Grecia, el rizogalo es un postre casero típico, que a menudo se sirve a los niños en lugar de tartas pesadas, e incluso a veces para el desayuno. Se come tanto caliente como frío de la nevera, normalmente solo con canela y sin salsas adicionales.
El rizogalo tiene algo de la calma griega: es menos dulce que la mayoría de los postres, pero aterciopelado y reconfortante, con un ligero toque cítrico y el cálido aroma de la canela. Gracias a la fécula recuerda a un pudín de arroz espeso que se come a cucharadas directamente del cuenco, ya sea en el desayuno o como cena tardía. Es de esos postres que funcionan igual de bien después de una comida ligera que tras un largo paseo invernal.
Por qué funciona esta versión
- La precocción del arroz en agua acorta el tiempo de cocción en la leche y reduce el riesgo de que se queme.
- La fécula añadida al final espesa la mezcla de forma uniforme y le da una textura sedosa, tipo natilla.
- El azúcar mezclado en la suspensión no se carameliza en el fondo de la olla y no deja un regusto amargo.
Consejos del chef
Lo más importante es cocerlo muy suavemente: la leche debe solo burbujear ligeramente, de lo contrario se quema o se derrama con facilidad. Remueve sobre todo el fondo de la olla, preferiblemente con una espátula de silicona, porque el rizogalo va espesando poco a poco y tiende a pegarse al final. Si después de enfriarse el postre queda demasiado espeso, puedes aligerarlo sin problema con un poco de leche caliente, mezclando enérgicamente.
Sugerencias de servicio
En el día a día lo sirvo en pequeños cuencos con una gruesa capa de canela y un poco de piel de limón rallada justo antes de servir. Para acompañar va muy bien un café griego o un espresso fuerte, y para los niños un vaso de leche fría o té con limón. El rizogalo también funciona como un postre sencillo pero vistoso después de una comida de pescado, por ejemplo en una cena familiar de viernes.
A tener en cuenta
- No lleves la leche a un hervor fuerte: se pegará y se quemará rápidamente en el fondo.
- Al final de la cocción remueve con más frecuencia, porque la mezcla al espesar se pega con facilidad incluso a fuego bajo.
- Si la mezcla espesa como pegamento, has añadido demasiada fécula o la has cocido demasiado tiempo después de incorporarla.
Ingredientes
- arroz de grano corto, por ejemplo para risotto - 120 g
- leche de vaca o vegetal de sabor neutro - 1 l
- azúcar o al gusto - 4 cucharadas
- piel de limón cortada fina, sin la parte blanca - 1 tira
- sal - 1 pizca
- fécula de maíz opcional, para espesar - 1 cucharada
- agua para la cocción inicial del arroz - 150 ml
- canela molida, para espolvorear - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Aclara el arroz en un colador bajo el chorro de agua fría, moviéndolo con la mano, hasta que el agua salga casi transparente. Los granos deben deslizarse libremente, sin una capa turbia y pegajosa.
- Vierte 150 ml de agua en una olla, añade el arroz lavado y lleva a ebullición. Baja el fuego y cuece unos 5 minutos, hasta que el arroz absorba casi toda el agua, quede solo una fina capa de líquido en el fondo y aparezcan pequeños agujeros en la superficie.
- Añade la leche, una tira de piel de limón y una pizca de sal. Remueve y lleva solo a un ligero hervor, luego baja el fuego para que la superficie de la leche «parpadee» suavemente, sin burbujas grandes.
- Cuece a fuego muy bajo durante 25–30 minutos, removiendo a menudo, especialmente el fondo de la olla con una espátula de silicona o una cuchara. La mezcla debe ir espesando poco a poco y el arroz volverse tierno, aunque aún ligeramente perceptible al morder.
- Cuando el arroz esté tierno, retira la piel de limón. En un cuenco pequeño mezcla el azúcar con la fécula, añade 2–3 cucharadas de leche caliente de la olla y remueve muy bien hasta obtener una suspensión totalmente lisa, sin grumos.
- Vierte la mezcla dulce de nuevo en la olla, removiendo todo el tiempo. Cuece 2–3 minutos más a fuego bajo, hasta que espese como un pudín denso y caiga de la cuchara en un hilo grueso y continuo, dejando marca en la superficie.
- Retira la olla del fuego y deja reposar 5 minutos, removiendo 1–2 veces para que no se forme una corteza gruesa. La consistencia debe ser cremosa y ligeramente fluida: al verterla en cuencos la mezcla se extiende lentamente y no queda rígida.
- Reparte el rizogalo en cuencos pequeños, dándoles unos golpecitos suaves contra la encimera para alisar la superficie y eliminar burbujas de aire. Sírvelo caliente o bien frío de la nevera, espolvoreado justo antes de comer con una fina capa de canela y, si quieres, un poco de piel de limón fresca rallada.
Conservación
Guarda el rizogalo en la nevera, bien tapado, hasta 2–3 días. Si se espesa demasiado después de enfriarse, mézclalo con un poco de leche caliente justo antes de servir para recuperar una textura cremosa.
Suelo preparar rizogalo los domingos por la noche, cuando queda un poco de leche en casa y hace falta “algo dulce” para el desayuno del lunes. Normalmente escondo un cuenco en el fondo de la nevera, porque si no desaparece ese mismo día.