Pico de gallo – salsa fresca de tomate Recipe
El pico de gallo es una salsa fresca y picada de tomate, cebolla, chile y cilantro que en México está en la mesa casi tan a menudo como la sal y la pimienta. Se usa para tacos, huevos, carne a la parrilla o simplemente como acompañamiento de nachos. De sabor recuerda a una ensalada muy fresca, pero cortada tan fino que se puede servir con cuchara como una salsa.
El pico de gallo es la quintaesencia de la mesa mexicana: se coloca junto a las tortillas y las limas, listo para animar prácticamente cualquier plato. La combinación de tomates jugosos, chile picante, cebolla crujiente y cilantro fresco da como resultado una salsa súper fresca, casi como una ensalada, que se sirve con cuchara como si fuera un aderezo. Gracias a su composición sencilla, se percibe cada ingrediente y el conjunto sabe a verano concentrado en un cuenco.
Consejos del chef
La clave está en picar muy fino: cuanto más pequeños sean los trozos, mejor se integrarán los ingredientes y más “salsosa” quedará la mezcla. Usa tomates lo más maduros y firmes posible; si son muy acuosos, retira parte de las semillas y del jugo, de lo contrario el pico de gallo se aguará rápidamente. No te saltes el reposo: esos 10–15 minutos en la encimera marcan realmente la diferencia en el sabor.
Sugerencias de servicio
Suelo poner esta salsa en la mesa en las noches de tacos caseros: cada uno se sirve en su tortilla con pollo, frijoles o verduras. También funciona muy bien como aperitivo rápido para acompañar cerveza o margaritas, servida con nachos o pan de pita crujiente del horno. En días calurosos me gusta servirla junto a huevos revueltos o fritos en lugar de los clásicos tomates a la sartén.
Ingredientes
- tomate maduro y firme - 4 pieza
- cebolla blanca o morada mediana - 0.5 pieza
- chile fresco por ejemplo jalapeño; quita las semillas para una versión más suave - 1 pieza
- cilantro fresco picado - 1 puñado
- zumo de lima recién exprimido - 2 cucharadas
- sal al gusto
Preparación
- Lava los tomates, retira los pedúnculos duros y córtalos en dados muy pequeños. Si los tomates son muy jugosos, puedes retirar parte de las semillas para que la salsa no quede demasiado aguada.
- Pela la cebolla y córtala en dados lo más pequeños posible para que su sabor se reparta bien por toda la salsa.
- Abre el chile fresco a lo largo, retira las semillas (si quieres una versión más suave) y pícalo finamente.
- Enjuaga el cilantro, sécalo y pícalo junto con los tallos más tiernos.
- En un bol mezcla los tomates, la cebolla, el chile y el cilantro. Añade el zumo de lima y una pizca de sal.
- Mezcla todo con una cuchara, con cuidado pero a fondo. Prueba y, si es necesario, añade más sal o zumo de lima.
- Deja reposar el pico de gallo 10–15 minutos a temperatura ambiente para que los sabores se integren. Sirve enseguida o ligeramente frío.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera y consúmelas en 1 día; con el tiempo los tomates se ablandan y sueltan más jugo, por lo que la salsa queda más líquida.