Pastel turco de berenjena y tomate con queso Recipe
Este pastel al horno en capas de rodajas de berenjena, tomate y queso muestra el lado más ligero y vegetal de la cocina turca. Recuerda un poco a la parmigiana italiana, pero es menos pesado porque lleva menos queso y más verdura fresca. Ideal para un almuerzo o cena de verano cuando quieres algo saciante pero sin carne.
Este pastel turco de berenjena y tomate muestra el lado más ligero de la cocina de la región: muchas verduras, una cantidad moderada de queso y un aroma veraniego y herbal. Las capas de berenjena, salsa de tomate y queso hacen que cada bocado sea a la vez cremoso, ligeramente ahumado y fresco gracias al perejil.
Consejos del chef
Seca muy bien la berenjena después de salarla: si las rodajas quedan húmedas absorberán demasiado aceite y el pastel resultará pesado. Fríe la verdura en una sartén bien caliente, pero sin dejar que se queme, porque el amargor dominaría; un color dorado suave por ambos lados es el punto ideal. Después de hornear, espera esos minutos antes de cortar: en ese tiempo el queso se asienta y las porciones no se deshacen en el plato.
Sugerencias de servicio
En verano sírvelo como plato principal con una ensalada sencilla de pepino, tomate y cebolla roja y un vaso de ayran frío o yogur diluido con agua. En invierno funciona muy bien como guarnición de verduras junto a pollo asado o pescado, cuando te apetece algo más ligero que las patatas. Para una cena con amigos me gusta ponerlo en el centro de la mesa acompañado de un cuenco de cuscús o bulgur, para que cada uno se sirva la cantidad que quiera.
Ingredientes
- berenjena - 2 piezas
- tomate - 4 piezas
- queso - 150 g
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 3 dientes
- aceite de oliva - 5 cucharadas
- pasta de tomate - 1 cucharada
- perejil fresco picado - 2 cucharadas
- orégano seco - 1 cucharadita
- sal - 1 cucharadita
- pimienta negra molida - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Lava las berenjenas y córtalas a lo largo en rodajas de unos 0,7 cm de grosor; espolvoréalas ligeramente con sal por ambos lados y déjalas reposar 15 minutos en un colador para que suelten el jugo y posible amargor.
- Pasado este tiempo, enjuaga las rodajas de berenjena bajo el grifo y sécalas muy bien con papel de cocina.
- Calienta 3 cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio y fríe las rodajas de berenjena por tandas durante 2–3 minutos por cada lado, hasta que se ablanden ligeramente y se doren; si hace falta, añade un poco más de aceite.
- Ve colocando las rodajas ya fritas en un plato cubierto con papel de cocina para que escurran el exceso de grasa.
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños; pela el ajo y pícalo fino.
- En la misma sartén añade 1 cucharada de aceite de oliva, incorpora la cebolla y sofríe 3–4 minutos a fuego medio, removiendo, hasta que se ablande y quede ligeramente translúcida, sin dorarse.
- Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos más, hasta que empiece a desprender aroma.
- Escalda los tomates con agua hirviendo, quítales la piel, córtalos en dados y añádelos a la sartén junto con la pasta de tomate, el orégano, la sal y la pimienta; cocina 8–10 minutos a fuego medio, hasta que la salsa espese ligeramente.
- Pica muy fino el perejil y añádelo a la salsa al final de la cocción, mezcla y retira la sartén del fuego.
- Ralla el queso con un rallador de agujeros grandes.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Prepara una fuente apta para horno y úntala ligeramente con aceite de oliva.
- Coloca en el fondo de la fuente una capa de rodajas de berenjena, reparte por encima parte de la salsa de tomate y espolvorea con parte del queso; repite las capas, terminando con una capa fina de queso en la superficie.
- Introduce la fuente en el horno precalentado y hornea 20–25 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y los bordes de la salsa burbujeen suavemente.
- Saca el pastel del horno y déjalo reposar 5–10 minutos para que se temple un poco y sea más fácil de cortar; después sírvelo en porciones.
Conservación
Las sobras se conservan bien en la nevera, tapadas, durante 2–3 días; recalienta las porciones en el horno o en el microondas hasta que estén bien calientes en el centro.