Pastel italiano de ricotta y frambuesas Recipe
Un pastel húmedo y delicado con ricotta y frambuesas, que recuerda a una mezcla entre tarta de queso y bizcocho. En Italia este tipo de pasteles sencillos suelen aparecer en las tardes de domingo con el café: no son excesivamente dulces, así que es fácil repetir. Ideal cuando tienes ricotta en la nevera y no sabes qué hacer con ella.
Este pastel de ricotta y frambuesas tiene una textura a medio camino entre una tarta de queso ligera y un bizcocho esponjoso, por lo que es húmedo pero no pesado. Su dulzor suave y el ligero toque cítrico hacen que sepa a típico “dolce” italiano para el espresso de la tarde: sin exceso de azúcar ni cremas.
Consejos del chef
Conviene escurrir muy bien la ricotta y aplastarla brevemente con un tenedor o batirla para que la mezcla quede lisa y sin grumos. Los ingredientes deben estar a temperatura ambiente; así el pastel sube de forma uniforme y no se hunde al sacarlo del horno. Merece la pena espolvorear las frambuesas con un poco de harina antes de añadirlas, para que no se vayan todas al fondo.
Sugerencias de servicio
Sírvelo ligeramente templado, espolvoreado con azúcar glas o ralladura de limón, con un puñado extra de frambuesas frescas al lado. Combina de maravilla con café fuerte de cafetera italiana o con té al limón, especialmente en una tarde de domingo tranquila. También es un excelente pastel para llevar en un táper a la casa de campo o a un picnic: aguanta bien el transporte y no necesita refrigeración.
Ingredientes
- ricotta bien escurrida - 250 g
- harina de trigo tipo 450–550 - 200 g
- azúcar - 150 g
- huevos a temperatura ambiente - 3 pieza
- aceite por ejemplo de colza - 80 ml
- levadura química en polvo - 2 cucharadita
- ralladura de limón solo la parte amarilla - 1 cucharadita
- frambuesas frescas o congeladas - 150 g
- azúcar para espolvorear, opcional - 1 cucharada
- pizca de sal
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Forra un molde desmontable de unos 22 cm de diámetro con papel de horno o úntalo con grasa y espolvoréalo con harina.
- Pasa la ricotta a un bol y aplástala con un tenedor para eliminar los grumos. Reserva.
- En un bol grande bate los huevos con el azúcar y una pizca de sal con una batidora a máxima velocidad durante 4–5 minutos, hasta que la mezcla esté clara, esponjosa y haya aumentado de volumen.
- Baja la velocidad de la batidora a media y vierte el aceite en hilo fino, sin dejar de batir, hasta que se integre.
- Añade la ricotta y la ralladura de limón y bate brevemente, solo hasta integrar los ingredientes.
- Mezcla la harina con la levadura química. Añádela a la mezcla de huevos en 2–3 tandas, mezclando suavemente con una espátula o a la velocidad más baja de la batidora, solo hasta integrar. La masa debe ser espesa pero fluida.
- Vierte la mitad de la masa en el molde preparado. Reparte por encima la mitad de las frambuesas, presionándolas ligeramente en la masa.
- Vierte el resto de la masa y coloca encima las frambuesas restantes, presionándolas suavemente para que queden parcialmente sumergidas en el pastel.
- Introduce el molde en el horno precalentado y hornea de 40 a 45 minutos, hasta que la superficie esté dorada y un palillo insertado en el centro salga seco o con unas pocas migas húmedas (no con masa cruda).
- Saca el pastel del horno y déjalo en el molde 10–15 minutos. Después pásalo a una rejilla para que se enfríe por completo.
- Antes de servir, espolvorea la superficie con azúcar glas. Es mejor cortarlo cuando esté completamente frío: se desmigajará menos.
Conservación
Guarda el pastel bien envuelto a temperatura ambiente si no hace demasiado calor, o en la nevera. Consume en 2–3 días y deja que vuelva a temperatura ambiente antes de servir para que recupere su textura jugosa.