Pastel al horno de berenjena y queso manchego Recipe
Este pastel al horno combina rodajas de berenjena, salsa de tomate y queso manchego en un plato que recuerda a la parmigiana italiana, pero con un carácter claramente español. En la región de La Mancha los quesos de oveja son el orgullo de la cocina local y a menudo se usan en gratinados caseros sencillos. Es una forma estupenda de preparar una comida sin carne que sigue siendo saciante y llena de sabor.
El pastel al horno de berenjena y queso manchego combina la berenjena cremosa, con un ligero toque ahumado, con una salsa de tomate intensa y un queso de oveja muy sabroso. A diferencia de la parmigiana italiana, aquí el protagonista es el manchego: salado, con notas a frutos secos y un carácter profundamente español. El plato se organiza en capas que, tras el horneado, se funden en un conjunto denso y muy quesero, con un marcado aroma a pimentón ahumado.
Consejos del chef
Merece la pena salar y escurrir la berenjena: así absorberá menos aceite y no quedará esponjosa. Fríela en una sartén bien caliente hasta que se dore de forma uniforme. Cocina la salsa de tomate sin prisas hasta que espese claramente: si queda demasiado líquida, el pastel resultará aguado y será difícil de cortar. Ralla el queso manchego y escurre bien la mozzarella para que no suelte exceso de agua en el horno.
Sugerencias de servicio
Sírvelo tras un breve reposo, cuando el pastel se haya asentado un poco: así será más fácil cortarlo en cuadrados limpios y pasarlo al plato. Acompaña muy bien con una ensalada sencilla de rúcula y tomate y una copa de vino tinto de La Mancha o una cava brut si preparas una cena más especial. Es un plato ideal para un almuerzo vegetariano de sábado con amigos, después del cual basta un postre ligero, como un sorbete de limón.
Ingredientes
- berenjena de tamaño medio, cortada en rodajas de aprox. 0,5 cm - 2 pieza
- sal para espolvorear la berenjena y para sazonar
- aceite de oliva para freír y para la salsa - 4 cucharadas
- cebolla picada fina - 1 pieza
- ajo picado fino - 3 dientes
- tomates en conserva troceados - 400 g
- concentrado de tomate - 1 cucharada
- pimentón dulce ahumado - 0.5 cucharaditas
- azúcar para equilibrar la acidez - 0.5 cucharaditas
- queso manchego rallado grueso - 150 g
- queso mozzarella rallado, para que funda mejor - 80 g
- albahaca fresca picada o en hojas, opcional - 2 cucharadas
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Coloca las rodajas de berenjena sobre una tabla o bandeja, espolvorea con sal por ambos lados y deja reposar 15 minutos hasta que suelten algo de agua. Luego enjuágalas rápidamente bajo el grifo y sécalas con papel de cocina.
- En una sartén grande calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Fríe las rodajas de berenjena por tandas durante 2–3 minutos por cada lado, hasta que se ablanden ligeramente y se doren. Añade un poco más de aceite si es necesario. Reserva en un plato.
- Mientras tanto, en otra olla calienta 2 cucharadas de aceite de oliva. Añade la cebolla y sofríe 4–5 minutos hasta que se ablande y quede translúcida. Agrega el ajo y sofríe 30 segundos más.
- Añade los tomates en conserva, el concentrado de tomate, el pimentón ahumado, el azúcar, una pizca de sal y pimienta. Cuece a fuego medio 10–12 minutos, hasta que la salsa espese.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo).
- Vierte una capa fina de salsa de tomate en el fondo de una fuente apta para horno. Coloca una primera capa de berenjena y espolvorea con parte del queso manchego y de la mozzarella.
- Repite las capas: salsa, berenjena, quesos, hasta terminar los ingredientes. La capa superior debe ser de queso.
- Introduce el pastel en el horno y hornea 20–25 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y los bordes burbujeen suavemente.
- Al sacar del horno, deja reposar el pastel 5–10 minutos para que se asiente y sea más fácil de cortar. Espolvorea con albahaca fresca antes de servir.
Conservación
Guarda los restos en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Recalienta en el horno o en el microondas hasta que el queso vuelva a fundirse y el interior esté bien caliente. También puedes congelar porciones individuales bien envueltas y recalentarlas directamente en el horno, ajustando el tiempo de cocción.