Pasta de huevo con rábano y cebollino Recipe
La pasta de huevo con rábano y cebollino es un clásico de los bocadillos de desayuno polacos. Sencilla, cremosa, con trocitos crujientes de rábano: ideal para un desayuno o cena de fin de semana cuando quieres preparar rápido algo casero en lugar de embutido preparado.
Esta pasta de huevo es la quintaesencia del desayuno polaco: una base cremosa de huevos, trocitos crujientes de rábano y cebollino fresco que perfuma toda la cocina. Gracias a la combinación de mayonesa y yogur es más ligera, pero sigue siendo agradablemente saciante y sabe de maravilla sobre un pan de trigo y centeno corriente. Es una de esas recetas que en pocos minutos convierten un bocadillo normal en algo que realmente apetece.
Consejos del chef
Cuece los huevos duros, pero sin pasarte: la yema debe ser uniformemente amarilla, sin borde gris, lo que suele significar unos 9–10 minutos desde que el agua hierve. Corta el rábano en trocitos pequeños, pero no lo ralles fino, porque soltará demasiado jugo y la pasta quedará aguada; el exceso de humedad puedes escurrirlo en papel de cocina. Al final, sala la pasta solo después de añadir la mayonesa y el yogur, porque es fácil pasarse de sal, sobre todo si usas una mayonesa de sabor intenso.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servirla sobre pan fresco, por ejemplo, rebanadas de pan de masa madre o bollitos ligeramente calentados y crujientes. Para este desayuno combina muy bien una taza de café negro o té con limón, y en verano un vaso de suero de leche frío. La pasta también funciona en una mesa tipo bufé: puedes hacer mini bocadillos sobre galletas saladas o pequeñas rebanadas de baguette.
Ingredientes
- huevos - 5 pieza
- rábano mediano - 6 pieza
- cebollino picado - 2 cucharadas
- mayonesa se puede sustituir por yogur natural o mezclar mitad y mitad - 2 cucharadas
- yogur natural opcional, para una versión más ligera - 1 cucharada
- mostaza por ejemplo, tipo sarepska o delicada - 0.5 cucharaditas
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Pon los huevos en un cazo y cúbrelos con agua fría, de modo que queden completamente sumergidos. Lleva a ebullición, luego baja el fuego y cuece 8–9 minutos para que queden duros.
- Después de la cocción, pásalos por agua fría y deja reposar unos minutos para que se enfríen. Pélalos.
- Lava los rábanos y corta los extremos. Córtalos en dados pequeños o rállalos con un rallador de agujeros gruesos si prefieres una textura más fina.
- Pica finamente los huevos pelados con un cuchillo o aplástalos con un tenedor en un bol hasta obtener trocitos pequeños.
- Añade a los huevos el rábano cortado, el cebollino picado, la mayonesa, el yogur (si lo usas) y la mostaza.
- Mezcla bien todos los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea. Sazona con sal y pimienta al gusto.
- Si la pasta te parece demasiado espesa, añade un poco de yogur o mayonesa. Si está demasiado líquida, añade un huevo duro más (si tienes) o un poco de requesón bien desmenuzado.
- Mete la pasta en la nevera al menos 15 minutos para que los sabores se integren. Sirve sobre pan.
Conservación
Guarda la pasta en un recipiente hermético en la nevera y consúmela en 1–2 días. Remueve antes de servir; si se ha espesado demasiado, puedes añadir una cucharadita de yogur o mayonesa.