Pasta alla Norma con ricotta salata y albahaca Recipe
La clásica pasta alla Norma siciliana es una pasta con berenjena salteada, salsa de tomate y el queso salado ricotta salata. Se dice que este plato nació en honor a la ópera «Norma» y hasta hoy es uno de los almuerzos familiares más caseros de Sicilia. Sabe como una mezcla de pisto ligero con pasta: ideal para una comida perezosa o una cena con amigos.
La pasta alla Norma es la quintaesencia de la cocina casera siciliana: huele a berenjena frita, tomates dulces y albahaca fresca, rematada con la ricotta salata curada y salada. El plato tiene una historia ligada a la ópera «Norma», por lo que en Sicilia se considera casi un homenaje culinario a la tradición local. Sabe como un ragú veraniego de verduras mezclado con pasta, pero en una versión mucho más ligera y aromática.
Consejos del chef
Corta la berenjena en trozos bastante grandes y dóralos bien en aceite de oliva bien caliente: deben quedar tiernos por dentro, pero no grasientos ni deshechos. Cocina la salsa de tomate unos minutos más de lo que crees necesario, hasta que pierda el sabor crudo y espese ligeramente; solo entonces mézclala con la pasta y la berenjena. Ralla o corta la ricotta salata justo antes de servir, porque se seca rápido y pierde aroma.
Sugerencias de servicio
Sirve la pasta inmediatamente después de mezclarla con la salsa, con una ración extra de albahaca y ricotta por encima. Es perfecta para un almuerzo dominical relajado con una botella de vino tinto ligero, por ejemplo Nero d’Avola. Como acompañamiento basta una ensalada verde sencilla con vinagre de vino o unas aceitunas y una rebanada de pan para rebañar la salsa. También es un plato muy práctico para una cena con amigos: puedes preparar la salsa y la berenjena con antelación y, justo antes de que lleguen los invitados, solo hervir la pasta.
Ingredientes
- pasta puede ser otra pasta corta - 350 g
- berenjena de tamaño mediano - 2 pieza
- tomates troceados en lata o passata de tomate - 400 g
- ricotta salata se puede sustituir por pecorino curado o parmesano - 80 g
- ajo - 2 dientes
- albahaca fresca - 1 puñado
- aceite de oliva - 5 cucharadas
- sal al gusto -
- pimienta negra recién molida al gusto -
- azúcar para equilibrar la acidez de los tomates - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Lava las berenjenas, corta los extremos y córtalas en dados de unos 1,5 cm. Sala ligeramente, mezcla y deja reposar 10–15 minutos para que suelten agua y pierdan el amargor.
- En una olla grande, lleva a ebullición agua con sal para la pasta. Cuando hierva, añade la pasta y cuécela según las instrucciones del paquete, hasta que quede al dente. Reserva aproximadamente media taza de agua de cocción y escurre el resto.
- Aclara la berenjena bajo el grifo para eliminar la sal y sécala muy bien con papel de cocina para que no salpique en la sartén.
- Calienta 3 cucharadas de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio. Añade la berenjena y fríe durante 10–12 minutos, removiendo a menudo, hasta que los dados estén tiernos por dentro y ligeramente dorados por fuera. Pásalos a un plato.
- En la misma sartén añade 2 cucharadas de aceite de oliva y el ajo finamente picado. Sofríe unos 30 segundos a fuego bajo, solo hasta que se ablande ligeramente; cuidado de que no se dore.
- Añade los tomates de lata, una pizca de sal, pimienta y el azúcar. Mezcla, lleva a un ligero hervor y cocina 10–12 minutos destapado, hasta que la salsa espese un poco.
- Incorpora la berenjena frita a la salsa, mezcla y cocina todo junto 3–4 minutos más. Prueba y, si hace falta, ajusta de sal y pimienta.
- Añade la pasta cocida a la sartén con la salsa. Mezcla bien y, si es necesario, añade unas cucharadas del agua de cocción reservada para que la salsa se adhiera mejor a la pasta.
- Retira la sartén del fuego, añade las hojas de albahaca desgarradas con la mano y mezcla de nuevo con suavidad.
- Sirve de inmediato, espolvoreando cada ración con ricotta salata rallada u otro queso curado.
Conservación
Las sobras se conservan bien en la nevera hasta 2 días. Recalienta a fuego suave en una sartén con un chorrito de agua o de aceite de oliva, removiendo hasta que la pasta vuelva a estar caliente y la salsa cremosa. También se puede comer a temperatura ambiente, como una especie de ensalada de pasta siciliana.