Sopa alemana de queso con cerveza y picatostes Recipe
Esta sopa espesa de queso con cerveza rubia es un plato típico de las cervecerías alemanas, especialmente en los días fríos. Sabe como una mezcla entre fondue de queso y crema suave, y los picatostes crujientes de pan le dan mucho carácter. Es una forma estupenda de convertir ingredientes sencillos en algo muy reconfortante.
La sopa alemana de queso con cerveza es la quintaesencia de la cocina de cervecería: espesa, contundente y muy reconfortante, ideal después de un paseo por un mercado navideño. Sabe como una mezcla entre fondue de queso y crema: intensamente quesosa, con un ligero amargor de la cerveza rubia y un toque picante de la mostaza. Los picatostes crujientes de pan la convierten prácticamente en una comida completa en un solo cuenco.
Consejos del chef
Lo más importante es que la sopa no hierva con fuerza después de añadir el queso: mantén el fuego al mínimo y añade el queso rallado en tandas, removiendo todo el tiempo, así evitarás que se corte. Si utilizas un queso muy aromático, al principio sé prudente con la sal, porque es fácil que el sabor quede demasiado intenso. Fríe los picatostes poco tiempo a fuego bastante vivo: deben quedar dorados y crujientes, no secos como una galleta; es mejor prepararlos justo antes de servir para que no se ablanden.
Sugerencias de servicio
Sírvela muy caliente, en cuencos gruesos, con un buen puñado de picatostes por encima y un cuenco adicional al lado para que cada uno se sirva más. Le va de maravilla la misma cerveza que utilizas en la sopa, un lager rubio o una pils suave, o bien una copa de vino blanco seco. Es un plato perfecto para una noche de cine o de juegos de mesa con amigos, cuando quieres alimentar a todos "de una sola olla" con algo realmente contundente.
Ingredientes
- queso amarillo curado - 200 g
- mantequilla - 40 g
- harina de trigo - 30 g
- caldo - 700 ml
- cerveza - 200 ml
- nata líquida - 100 ml
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 1 diente
- mostaza - 5 g
- pan de trigo - 3 rebanadas
- aceite - 10 ml
- sal - 4 g
- pimienta - 1 g
- pimentón - 2 g
Preparación
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños. Pica el ajo muy fino.
- Derrite la mantequilla en una olla a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 4–5 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, sin que se dore. Añade el ajo y sofríe 30 segundos más, removiendo.
- Incorpora la harina y remueve enérgicamente durante 1–2 minutos, hasta que se forme una pasta espesa que haga algo de espuma pero sin que se dore.
- Vierte poco a poco el caldo, removiendo constantemente con unas varillas para que no se formen grumos. Después añade la cerveza y lleva a ebullición suave.
- Baja el fuego y cocina 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la sopa espese ligeramente.
- Añade la nata líquida, la mostaza, el pimentón, la sal y la pimienta. Mezcla y baja el fuego al mínimo.
- Ve incorporando el queso rallado poco a poco, removiendo hasta que se derrita por completo y la sopa quede lisa. No la lleves de nuevo a ebullición fuerte para que el queso no se corte.
- Prueba y, si es necesario, ajusta de sal y pimienta.
- Prepara los picatostes: corta el pan en dados. Calienta el aceite en una sartén y fríe los dados de pan 4–5 minutos, removiendo a menudo, hasta que estén dorados y crujientes.
- Sirve la sopa muy caliente en cuencos, coloca los picatostes por encima y sirve de inmediato.
Conservación
Guarda la sopa en un recipiente cerrado en la nevera y consúmela en 2–3 días. Caliéntala a fuego muy suave, sin que hierva, removiendo a menudo. Los picatostes guárdalos por separado en un recipiente hermético para que sigan crujientes.