Mercimek köftesi – albóndigas de lenteja roja y bulgur Recipe
Mercimek köftesi son unas albóndigas vegetarianas sin fritura, preparadas con lenteja roja cocida y bulgur fino, condimentadas con abundantes hierbas. En Turquía se sirven a menudo en fiestas, reuniones de mujeres y como cena ligera, envueltas en hojas de lechuga. De sabor recuerdan a algo entre un paté para untar y falafel, pero son más delicadas y se comen frías.
Mercimek köftesi es uno de los platos fríos vegetarianos más populares de Turquía: ligero, pero sorprendentemente saciante. La combinación de lenteja roja, bulgur fino, pasta de tomate y pimiento y hierbas frescas da un sabor intensamente herbáceo y cítrico que refresca el paladar. Las albóndigas tienen una textura blanda pero compacta y, servidas en hojas de lechuga, recuerdan a pequeños “wraps” vegetales.
Consejos del chef
Asegúrate de que las lentejas estén bien cocidas: los granos deben deshacerse, de lo contrario la masa quedará grumosa y difícil de moldear. Añade el bulgur a las lentejas calientes, tapa y no remuevas a cada momento; necesita reposo para hincharse y absorber la humedad. Incorpora las hierbas solo cuando la masa ya no queme las manos: una temperatura demasiado alta “mata” el sabor fresco del perejil y la menta.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servir mercimek köftesi en una gran fuente, rodeado de hojas de lechuga romana y gajos de limón, para que cada uno pueda envolver sus propias albóndigas. Les va muy bien el ayran, la limonada casera o simplemente un té fuerte, tal como en las reuniones de “noches de mujeres” turcas. Es un aperitivo perfecto para bufés fríos, noches de juegos de mesa o una cena después de entrenar, cuando buscas algo vegetal pero consistente.
Ingredientes
- lenteja roja seca - 200 g
- bulgur fino - 120 g
- agua para cocer las lentejas - 700 ml
- cebolla tierna con la parte verde - 4 pieza
- cebolla mediana - 1 pieza
- pasta de tomate - 20 g
- pasta de pimiento suave o picante, opcional - 20 g
- aceite vegetal - 40 ml
- perejil fresco finamente picado - 20 g
- menta fresca o 1 cucharadita seca - 5 g
- zumo de limón - 20 ml
- sal al gusto - 6 g
- pimentón dulce molido - 3 g
- lechuga romana hojas para servir - 1 cabeza
Preparación
- Aclara las lentejas en un colador bajo el chorro de agua hasta que el agua salga casi transparente.
- Pasa las lentejas a una olla, vierte 700 ml de agua, lleva a ebullición, baja el fuego y cuece 15–20 minutos, hasta que los granos se deshagan y la mayor parte del agua se haya absorbido; si hace falta, añade un poco de agua durante la cocción.
- Retira las lentejas calientes y blandas del fuego, añade el bulgur, mezcla, tapa y deja reposar 20 minutos para que el bulgur se hidrate con el calor.
- Corta la cebolla en dados muy pequeños, pica la cebolleta con la parte verde, y pica también finamente el perejil y la menta.
- Calienta el aceite en una sartén a fuego medio, añade la cebolla picada y sofríe 3–5 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente transparente.
- Añade la pasta de tomate y la de pimiento, el pimentón dulce y sofríe 1–2 minutos, removiendo, hasta que las pastas se oscurezcan ligeramente y empiecen a desprender aroma.
- Pasa el contenido de la sartén a la olla con las lentejas y el bulgur, añade sal, zumo de limón, la cebolleta picada, el perejil y la menta.
- Mezcla todo con una cuchara y, cuando la masa se temple un poco, amásala con la mano durante unos minutos, hasta que quede homogénea y pegajosa; si está demasiado seca y se desmigaja, añade un poco de agua templada o de aceite.
- Deja la masa hasta que se enfríe por completo a temperatura ambiente.
- Con la masa fría, toma porciones del tamaño de una nuez grande y forma albóndigas alargadas, aplastándolas y presionándolas ligeramente en la mano; puedes marcarles surcos con los dedos para que se vean más bonitas.
- Coloca las albóndigas en una fuente y sirve con hojas de lechuga, en las que se puedan envolver, y con cuartos de limón adicionales para rociar.
Conservación
Guarda las albóndigas ya formadas en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Antes de servir, déjalas unos minutos a temperatura ambiente para que recuperen sabor. No es necesario recalentarlas, se comen frías.