Spätzle con queso Allgäuer Käsespätzle Recipe
Allgäuer Käsespätzle son unos spätzle alemanes gratinados con queso y cebolla salteada, populares en la región de Allgäu, en el sur de Alemania. Es un plato típico después de una caminata por la montaña: sencillo, muy saciante y reconfortante. De sabor recuerda a una mezcla entre pasta con queso y un gratinado de patatas.
Allgäuer Käsespätzle es la quintaesencia de la cocina alpina: unos spätzle suaves y elásticos gratinados con abundante queso y cebolla dorada y dulce crean algo a medio camino entre unos mac and cheese y un gratinado de patatas. Es un plato pensado para calentar bien el cuerpo y saciar después de todo un día en la montaña: sencillo en ingredientes, pero sorprendentemente complejo en sabor gracias a la cebolla caramelizada y a un buen queso. Demuestra a la perfección cómo con unos pocos ingredientes baratos se puede preparar un auténtico comfort food de montaña.
Consejos del chef
Merece la pena batir la masa de spätzle esos minutos hasta que aparezcan burbujas: eso garantiza una textura elástica pero no gomosa. El agua de cocción no debe hervir a borbotones, porque las bolitas se romperán; un hervor suave y cocer solo hasta que floten es la clave. Fríe la cebolla con paciencia a fuego medio: si aceleras y se quema por los bordes, el plato se volverá amargo en lugar de tener un agradable dulzor a cebolla.
Sugerencias de servicio
Sirve inmediatamente después de sacar del horno, con una ensalada sencilla con vinagreta o con pepinillos fermentados: algo ácido rompe muy bien la pesadez del queso. Para beber, combina con un vino blanco ligero (por ejemplo, riesling o grüner veltliner) o una cerveza rubia tipo lager, igual que en los refugios alpinos. Es un plato ideal para una noche de invierno después de esquiar o de un largo paseo, cuando todos vuelven con frío y mucha hambre.
Ingredientes
- harina de trigo - 300 g
- huevos a temperatura ambiente - 4 pieza
- agua templada, si hace falta un poco más - 100 ml
- sal para la masa, más para el agua - 1 cucharadita
- queso amarillo que funda bien, rallado, p. ej. emmental o gouda - 200 g
- cebolla cortada en plumas finas - 2 pieza
- mantequilla para freír la cebolla y engrasar la fuente - 40 g
- aceite vegetal para freír la cebolla - 1 cucharada
- pimienta negra al gusto
- cebollino picado, para espolvorear - 2 cucharada
Preparación
- En un bol grande mezcla la harina y la sal. Añade los huevos y el agua. Remueve enérgicamente con una cuchara de madera durante 5–7 minutos, hasta que la masa esté lisa, elástica y empiece a volverse ligeramente burbujeante. Debe ser espesa pero algo fluida; si está demasiado densa, añade un poco de agua.
- Lleva a ebullición una olla grande con agua salada. Baja el fuego para que el agua hierva suavemente.
- Si tienes un colador especial para spätzle, pon en él una porción de masa y presiónala con una cuchara para que caiga al agua en forma de pequeñas bolitas. Si no lo tienes, unta una porción de masa sobre una tabla y raspa tiras finas con un cuchillo directamente al agua hirviendo.
- Cuece los spätzle 2–3 minutos, hasta que suban a la superficie. Sácalos con una espumadera a un bol. Repite hasta gastar toda la masa.
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Unta una fuente apta para horno con parte de la mantequilla.
- Calienta el aceite y el resto de la mantequilla en una sartén. Añade la cebolla y fríe de 10 a 15 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que se ablande y tome un color dorado. Si empieza a quemarse, baja el fuego.
- En la fuente para horno pon una capa de spätzle, espolvorea con parte del queso y parte de la cebolla salteada. Repite las capas, terminando con queso y cebolla por encima.
- Introduce la fuente en el horno durante 10–15 minutos, hasta que el queso se derrita por completo y se dore ligeramente en los bordes.
- Antes de servir, espolvorea el plato con cebollino picado y pimienta negra recién molida.
Conservación
Guarda los restos en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Caliéntalos en el horno tapados con papel de aluminio o en una sartén a fuego suave, añadiendo, si hace falta, una cucharada de agua para que el plato no se seque demasiado.