Kluski leniwe con mantequilla y azúcar Recipe
Las kluski leniwe son uno de los platos dulces polacos más nostálgicos. Estas bolitas suaves y delicadas de requesón y harina, servidas con mantequilla derretida y azúcar, se preparan rápido y son ideales para una comida perezosa o un desayuno tardío. Se parecen un poco a los gnocchi italianos, pero en versión dulce y con queso fresco.
Las kluski leniwe con mantequilla y azúcar son la quintaesencia del «comfort food» polaco en versión dulce: pequeñas bolitas de queso que reconfortan después de un día largo y frío. El requesón delicado, la mantequilla y un poco de azúcar crean una combinación saciante pero más ligera que los clásicos platos de salsa. Su lista de ingredientes sencilla y la preparación rápida hacen que aparezcan a menudo en la mesa como comida exprés entre semana.
Consejos del chef
Trabaja la masa solo un momento y añade la harina poco a poco: solo la necesaria para poder formar los rulos; demasiada harina hará que las kluski queden duras y compactas. Échalas en agua bien salada que hierva suavemente y cuécelas hasta que suban a la superficie más 1–2 minutos. Derrite la mantequilla en la sartén a fuego bajo, controlando el momento en que empieza a espumar ligeramente y a oler a frutos secos: entonces tiene el mejor sabor para regar las kluski.
Sugerencias de servicio
Sirve justo después de cocer, regadas con mantequilla caliente y espolvoreadas con azúcar, opcionalmente con canela o un poco de azúcar vainillado. Son perfectas como comida dulce y caliente en un día frío y lluvioso o como desayuno tardío de fin de semana, cuando los miembros de la familia se sientan a la mesa a distintas horas. Para beber combina bien un vaso de leche fría, cacao o té negro con limón si las comes más bien a la hora de la comida.
Ingredientes
- requesón semigraso bien escurrido, más bien seco - 500 g
- huevo - 1 pieza
- yema de huevo opcional, para una masa más amarilla - 1 pieza
- harina más un poco para espolvorear - 150 g
- azúcar para la masa - 1 cucharada
- sal una pizca para la masa y para el agua - 0.25 cucharadita
- mantequilla para regar por encima - 60 g
- azúcar para espolvorear, se puede usar azúcar normal - 2 cucharada
- pan rallado opcional, para dorar en mantequilla - 2 cucharada
Preparación
- Pasa el requesón a un bol y aplástalo bien con un tenedor o pásalo por un prensapuré para que no queden grumos. Cuanto más fino el queso, más delicadas serán las kluski.
- Añade el huevo, la yema (si la usas), 1 cucharada de azúcar y una pizca de sal. Mezcla hasta integrar los ingredientes.
- Añade la harina poco a poco, mezclando con una cuchara o con la mano, hasta obtener una masa blanda y ligeramente pegajosa. No la amases mucho, solo hasta que se unan los ingredientes. Si la masa está muy líquida, añade un poco más de harina, pero intenta no pasarte para que las kluski no queden duras.
- Espolvorea un poco de harina sobre la encimera o tabla. Divide la masa en 3–4 partes. De cada parte forma un rulo de unos 2 cm de grosor, rebozándolo ligeramente en harina para que no se pegue.
- Corta los rulos en trozos diagonales de unos 2 cm de largo: obtendrás pequeños rombos.
- En una olla grande, lleva a ebullición agua con 1 cucharadita de sal. Baja el fuego para que el agua hierva suavemente.
- Echa las kluski por tandas en el agua hirviendo. Remueve con cuidado con una cuchara para que no se peguen al fondo. Cuécelas 1–2 minutos desde que suban a la superficie. Sácalas con una espumadera a un plato.
- En un cazo pequeño derrite la mantequilla. Si te gusta la versión con pan rallado, añádelo a la mantequilla y fríe 2–3 minutos a fuego medio, removiendo, hasta que el pan esté dorado y con aroma a frutos secos.
- Riega las kluski calientes con la mantequilla derretida (con o sin pan rallado) y espolvorea con azúcar glas.
- Sirve enseguida, mientras están blandas y calientes.
Conservación
Las kluski saben mejor recién hechas. Si te sobran ya cocidas, guárdalas en la nevera en un recipiente cerrado hasta 1 día y antes de servir saltéalas en mantequilla hasta que se doren ligeramente.