Karydopita – bizcocho griego de nueces con jarabe de canela Recipe
Este bizcocho jugoso con gran cantidad de nueces, empapado en un jarabe dulce con canela y limón, aparece a menudo en las mesas griegas en reuniones familiares. Suele servirse después de la comida con una taza de café fuerte. Su sabor recuerda a una mezcla entre un pan de especias de nueces y baklava, pero sin masa filo.
Karydopita es la esencia de los postres griegos: un bizcocho húmedo, cargado de nueces, empapado en un jarabe caliente con aroma a canela y cítricos. Su textura recuerda a un cruce entre pan de especias y baklava: denso, ligeramente especiado, con trozos bien perceptibles de nueces en lugar del crujiente filo. Es un pastel que se conserva de maravilla y que gana sabor con cada día que pasa, por eso aparece tan a menudo en reuniones familiares y mesas festivas.
Consejos del chef
Pica las nueces con cuchillo y no las tritures en batidora: si quedan demasiado finas, el bizcocho se convertirá en un bloque compacto en lugar de un bocado tierno y jugoso. El jarabe debe estar caliente y el bizcocho templado cuando los combines; esta diferencia de temperatura ayuda a que la karydopita absorba el líquido de forma uniforme, en lugar de quedar con la superficie mojada y el centro seco. Después de empaparlo, deja reposar el pastel al menos 2 horas, y mejor toda la noche: cortarlo demasiado pronto es el error más común y termina en porciones desmigadas y desiguales.
Sugerencias de servicio
Lo más habitual es servir la karydopita en pequeños cuadrados, con una taza de café griego fuerte o un espresso: es un postre que no necesita raciones grandes porque es muy saciante. También sabe de maravilla con una cucharada de yogur griego espeso o una bola de helado de vainilla, especialmente si el bizcocho está ligeramente calentado en el horno. Es el dulce perfecto para largas noches de invierno con juegos de mesa o para la mesa navideña en lugar de otro cheesecake más.
Ingredientes
- nueces picadas - 200 g
- harina de trigo - 150 g
- pan rallado - 40 g
- azúcar - 180 g
- huevos - 4 piezas
- aceite vegetal - 120 ml
- levadura química en polvo - 2 cucharaditas
- canela molida - 1.5 cucharaditas
- clavo molido - 0.25 cucharaditas
- piel de naranja rallada - 1 cucharadita
- agua - 250 ml
- azúcar - 200 g
- limón - 0.5 piezas
- rama de canela - 1 pieza
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Forra un molde rectangular de unos 20×30 cm con papel de horno.
- Pica las nueces no demasiado finas: deben quedar trocitos perceptibles. En un bol mezcla la harina, el pan rallado, la levadura química, la canela molida y el clavo molido.
- En un bol grande bate los huevos con 180 g de azúcar con una batidora durante 4–5 minutos, hasta que la mezcla se aclare y esté ligeramente esponjosa.
- Vierte el aceite en hilo fino sobre los huevos batidos, batiendo a baja velocidad todo el tiempo hasta que se integren. Añade la piel de naranja rallada y mezcla.
- Incorpora los ingredientes secos con harina a la mezcla húmeda y remueve suavemente con una espátula, solo hasta integrar. Al final añade las nueces picadas y vuelve a mezclar con cuidado.
- Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie. Mete en el horno precalentado y hornea unos 30–35 minutos, hasta que la superficie se dore y un palillo insertado en el centro salga seco.
- Mientras el bizcocho se hornea, prepara el jarabe: pon el agua en un cazo, añade 200 g de azúcar, la rama de canela y rodajas de limón. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece 8–10 minutos, hasta que el jarabe espese ligeramente. Retira la rama de canela y las rodajas de limón.
- Saca el bizcocho del horno y déjalo reposar 5 minutos. Luego, aún caliente, pínchalo repetidamente con un palillo o brocheta de madera.
- Vierte lentamente el jarabe caliente (pero no hirviendo) de forma uniforme sobre el bizcocho caliente, dejando que lo absorba. Deja reposar al menos 1–2 horas para que se empape bien y se enfríe antes de cortarlo.
Conservación
Karydopita se conserva muy bien varios días a temperatura ambiente, bien tapada, o en la nevera si hace calor. Con el tiempo el sabor se intensifica. Si lo deseas, puedes calentar ligeramente las porciones en el horno antes de servir.