Cazuela fiestera de baguette, salami y pimiento Recipe
La cazuela fiestera de baguette, salami y pimiento es una versión casera de la conocida «zapiekanka de puesto callejero» polaca, pero preparada en casa en toda la bandeja. Ideal para una noche con amigos, un partido o juegos de mesa: cada uno puede coger su porción con la mano. El sabor combina pan crujiente, queso fundido y salami intenso con pimiento de colores.
Es una versión casera de la zapiekanka callejera, pero servida en toda una bandeja: perfecta cuando, en lugar de hacer cola en la estación, quieres tener tu «zapiekanka de puesto» en zapatillas, frente al televisor. La combinación de baguette crujiente, salsa de tomate picante, salami intenso y queso fundido da un resultado que una simple tostada de horno no puede superar. El pimiento de colores aporta frescor y un ligero dulzor, gracias a lo cual el conjunto no resulta solo pesado y cargado de queso.
Consejos del chef
No vacíes demasiado la miga de la baguette: la necesitas para que absorba la salsa y sujete los ingredientes, de lo contrario todo se caerá. Ralla el queso con un rallador de agujeros grandes y colócalo en una capa uniforme pero no excesivamente gruesa, porque si hay demasiado, el centro quedará gomoso antes de que los bordes se doren bien. Si preparas una tanda grande para una fiesta, monta las cazuelas con antelación y mételas en el horno solo 10–15 minutos antes de que lleguen los invitados, para que estén realmente calientes y crujientes.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servirlas directamente del horno, con cuencos de salsa de ajo y kétchup picante para mojar, en una noche de partido o un maratón de series. Para beber combinan muy bien con cerveza rubia, vino tinto ligero o simplemente cola bien fría en vasos con hielo. Para una fiesta más grande puedes añadir una ensalada sencilla de lechuga iceberg y pepino para equilibrar el carácter más pesado de las cazuelas.
Ingredientes
- baguette de tamaño medio - 2 piezas
- salami en lonchas - 150 g
- pimiento rojo o amarillo - 1 pieza
- queso amarillo rallado - 200 g
- concentrado de tomate - 3 cucharadas
- kétchup suave o picante - 2 cucharadas
- ajo finamente picado o prensado - 1 diente
- orégano seco - 1 cucharadita
- pimentón picante o más al gusto - 0.25 cucharaditas
- aceite de colza para engrasar la bandeja - 1 cucharada
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Unta la bandeja del horno con una fina capa de aceite o cúbrela con papel de hornear.
- Corta las baguettes a lo largo por la mitad y luego cada mitad en 2–3 trozos más cortos, de modo que obtengas porciones manejables.
- En un cuenco mezcla el concentrado de tomate, el kétchup, el ajo, el orégano y el pimentón picante. Si la salsa está muy espesa, puedes añadir 1–2 cucharadas de agua.
- Lava el pimiento, retira el pedúnculo y las semillas y córtalo en tiras finas o en dados pequeños.
- Corta las lonchas de salami por la mitad o en cuartos para poder repartirlas más uniformemente.
- Coloca las mitades de baguette en la bandeja con la parte cortada hacia arriba. Unta cada porción con la salsa de tomate preparada, llegando hasta los bordes.
- Reparte los trozos de salami sobre la salsa y después espolvorea con el pimiento cortado.
- Espolvorea generosamente todo con el queso rallado, procurando que el queso no caiga sobre la bandeja (allí se quema con facilidad).
- Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea de 10 a 15 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y los bordes de la baguette estén crujientes.
- Saca la bandeja del horno y deja reposar las cazuelas 2–3 minutos para que el queso se asiente un poco y no se escurra al cortar. Sirve de inmediato.
Conservación
Las sobras saben mejor recalentadas brevemente en el horno o en una sartén seca, para que el pan vuelva a quedar crujiente. Guárdalas en la nevera, bien tapadas, hasta 1 día y recalienta antes de servir.