Filetes rusos con cebolla y mejorana Recipe
Los filetes rusos son un clásico del almuerzo polaco: pequeñas hamburguesas de sartén, tiernas y jugosas, que muchos asocian con la casa de la abuela. Servidos con patatas y remolacha rallada son el equivalente local de las albóndigas conocidas en otros países. Ingredientes sencillos, y el resultado desaparece del plato en pocos minutos.
Los filetes rusos con cebolla y mejorana son la quintaesencia del almuerzo polaco hecho a la sartén: una corteza crujiente por fuera y un interior tierno y jugoso que huele a cebolla pochada. El panecillo remojado en leche hace que la carne quede delicada, y la mejorana aporta una nota herbal característica, difícil de encontrar en las versiones extranjeras de albóndigas. Es un plato que combina la sencillez de los ingredientes con una enorme satisfacción desde el primer bocado, especialmente cuando en el plato lo acompañan patatas con eneldo y remolacha.
Consejos del chef
Remoja el panecillo en leche hasta que se ablande por completo y luego escúrrelo bien: el exceso de líquido hará que los filetes se deshagan. Conviene amasar la mezcla de carne un rato con la mano, hasta que empiece a volverse ligeramente pegajosa; así los filetes quedarán compactos y jugosos. Fríelos a fuego medio, no al máximo: necesitan tiempo para hacerse por dentro, y un fuego demasiado fuerte quemará el rebozado antes de que la carne se cocine.
Sugerencias de servicio
Saben mejor con puré de patatas y remolacha caliente o con ensalada de pepino con nata en los días calurosos, cuando quieres una comida clásica pero no pesada. Para un almuerzo familiar de domingo, sírvelos en una gran fuente en el centro de la mesa, junto a un bol de pepinillos fermentados y la salsa de la sartén. Para beber, combina bien con compota de ruibarbo o grosella, y si preparas un “bar de leche casero” para amigos después de una mudanza, pon también una jarra de té con limón.
Ingredientes
- carne picada de cerdo preferiblemente de paleta o aguja - 500 g
- panecillo de trigo duro, del día anterior pequeño, puede ser tipo viena - 1 pieza
- leche para remojar el panecillo - 150 ml
- cebolla mediana - 1 pieza
- huevo - 1 pieza
- mejorana seca - 1 cucharadita
- pan rallado para rebozar los filetes - 5 cucharada
- aceite para freír - 4 cucharada
- sal al gusto
- pimienta al gusto
Preparación
- Corta el panecillo en trozos, ponlo en un bol y cúbrelo con leche. Deja reposar 5–10 minutos hasta que se empape bien y se ablande.
- Pela la cebolla y pícalas muy finamente. También puedes rallarla con un rallador de agujeros finos si quieres que se note menos la textura.
- Escurre bien el panecillo remojado, apretándolo con la mano para eliminar el exceso de leche.
- En un bol grande pon la carne picada, el panecillo escurrido, la cebolla picada, el huevo, la mejorana, la sal y la pimienta. Amasa la mezcla con las manos durante 3–4 minutos, hasta que los ingredientes se integren bien y la masa se vuelva pegajosa.
- Con las manos húmedas forma filetes del tamaño de la palma de la mano, ligeramente aplanados. Reboza cada filete cuidadosamente en pan rallado.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Coloca los filetes dejando algo de espacio entre ellos. Fríe unos 5–6 minutos por cada lado, hasta que estén dorados por fuera y bien hechos por dentro. Si se doran demasiado rápido, baja el fuego.
- Pasa los filetes ya fritos a un plato cubierto con papel de cocina para absorber el exceso de grasa.
- Sirve calientes, preferiblemente con patatas y tu ensalada favorita.
Conservación
Los filetes fritos se conservan bien en la nevera 2–3 días; recaliéntalos tapados en una sartén con un poco de mantequilla o agua. También se pueden congelar y luego recalentar directamente desde congelados a fuego suave.