Escalope de cerdo empanado a la alemana Recipe
El escalope de cerdo empanado a la alemana es primo del escalope vienés, pero se prepara más a menudo con carne de cerdo que con ternera. En Alemania se sirve entre semana con patatas y limón como una comida sencilla pero muy apreciada. El rebozado crujiente y la carne jugosa por dentro son un clásico de la cocina casera.
Este escalope es la esencia de la comida alemana entre semana: ingredientes sencillos, pero un resultado de restaurante gracias a la carne golpeada ultrafina y al rebozado aireado. La combinación de aceite y mantequilla clarificada aporta un aroma profundo y mantecoso y una corteza uniforme, dorada y crujiente que contrasta con el interior jugoso. El limón al servir es un toque fresco característico sin el cual los alemanes no conciben este plato.
Consejos del chef
Golpea la carne realmente fina: cuando te parezca que ya es suficiente, da unos cuantos golpes suaves más, pero cuidando de no desgarrar las fibras. Antes de freír, deja los escalopes 2–3 minutos a temperatura ambiente; así se harán de forma más uniforme y no quedarán duros. No sobrecalientes la grasa: si el rebozado se oscurece demasiado rápido, baja el fuego, porque el interior quedará crudo mientras la corteza se quema.
Sugerencias de servicio
Sírvelo como en una taberna alemana: con patatas cocidas espolvoreadas con perejil, una rodaja de limón y una ensalada sencilla con vinagre y aceite. Para beber combina muy bien con una cerveza rubia tipo lager o una bebida de manzana sin alcohol (Apfelschorle), especialmente en la comida familiar del sábado. Para una comida más festiva puedes añadir espárragos con mantequilla o una ensalada de pepino con crema agria, que suavizarán la sensación de fritura.
Ingredientes
- lomo de cerdo sin hueso, en filetes - 600 g
- huevo - 2 pieza
- harina de trigo aproximadamente 4 cucharadas - 60 g
- pan rallado - 100 g
- limón para servir en cuartos - 1 pieza
- aceite vegetal para freír, la cantidad suficiente para cubrir bien el fondo de la sartén - 150 ml
- mantequilla clarificada opcional, para dar sabor - 2 cucharadas
- sal para sazonar la carne
- pimienta negra para sazonar la carne
Preparación
- Golpea los filetes de lomo con un mazo a través de film transparente o una bolsa hasta que tengan unos 5 mm de grosor. Intenta no hacer agujeros en la carne.
- Sala y espolvorea con pimienta cada trozo de carne por ambos lados. Deja reposar unos minutos.
- Prepara tres platos hondos: en el primero pon la harina, en el segundo casca el huevo y bátelo con un tenedor, en el tercero pon el pan rallado.
- Reboza cada filete primero en harina (sacude el exceso), luego pásalo por el huevo y, por último, cúbrelo bien con pan rallado, presionando ligeramente el rebozado con la mano.
- Calienta el aceite con la mantequilla clarificada en una sartén grande a fuego medio-alto. La grasa debe estar caliente pero no humear: un poco de pan rallado añadido debe empezar a chisporrotear de inmediato.
- Fríe los escalopes por tandas, de 2–3 piezas a la vez, para que no se toquen. Fríe cada lado 3–4 minutos, hasta que el rebozado esté dorado y crujiente y la carne por dentro bien hecha.
- Coloca los escalopes fritos en un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.
- Sirve inmediatamente después de freír, con cuartos de limón para rociar por encima. Como guarnición combinan bien patatas cocidas, puré o patatas fritas y una ensalada sencilla.
Conservación
Guarda los escalopes sobrantes, una vez fríos, en un recipiente hermético en la nevera hasta 2 días. Antes de servir, caliéntalos en el horno a 160–170°C para que el rebozado vuelva a quedar crujiente, evitando el microondas, que lo ablanda.