Crepes alemanes con requesón Quarkpfannkuchen Recipe
Son crepes esponjosos con requesón incorporado en la masa, populares en Alemania como comida dulce o desayuno caliente. Son más gruesos que los crepes polacos típicos, pero más finos que los pancakes americanos, algo intermedio. Gracias al requesón en la masa quedan ligeramente húmedos y saciantes, y servidos con fruta y azúcar glas desaparecen del plato sorprendentemente rápido.
Los crepes alemanes con requesón Quarkpfannkuchen combinan la ligereza de los crepes clásicos con una textura húmeda y ligeramente cremosa gracias al queso fresco: son esponjosos pero no secos. El requesón en la masa les da un ligero toque a tarta de queso y hace que se mantengan tiernos más tiempo, incluso cuando se enfrían un poco. Es un típico plato casero reconfortante en Alemania, que se sirve a menudo como comida dulce entre semana o como desayuno tranquilo de fin de semana.
Consejos del chef
Si el requesón tiene muchos grumos, tritúralo bien con un tenedor o bátelo brevemente: de lo contrario quedarán trozos grandes en la masa y los crepes subirán de forma irregular. La masa debe ser más espesa que la de los crepes polacos, más parecida a una masa algo más líquida que la de pancakes; si hace falta, añade un poco de leche o una cucharada de harina para ajustar la consistencia. Fríe a fuego medio, no fuerte: una temperatura demasiado alta quemará rápido el exterior mientras el interior quedará húmedo y poco hecho.
Sugerencias de servicio
Están riquísimos con una mezcla de frutas frescas —frambuesas, arándanos, fresas troceadas— y yogur natural ligero en lugar de nata si quieres hacerlos un poco más ligeros. Para un desayuno más goloso puedes servirlos con compota de manzana y canela o con salsa casera de arándanos. Es un plato perfecto para un domingo perezoso, cuando todos rondan por la cocina y los crepes desaparecen directamente de la sartén.
Ingredientes
- requesón (twaróg) - 250 g
- harina de trigo - 200 g
- leche - 250 ml
- huevo - 3 pieza
- azúcar - 40 g
- azúcar de vainillina - 1 paquete
- levadura química en polvo - 1 cucharadita
- sal - 0.25 cucharaditas
- aceite vegetal - 2 cucharadas
- fruta
- azúcar glas - 2 cucharadas
Preparación
- Aplasta el requesón con un tenedor en un bol para que no queden grumos grandes. Si usas un requesón muy seco, puedes añadir 1–2 cucharadas de leche para ablandarlo.
- Añade al requesón los huevos, el azúcar, el azúcar de vainillina y la sal. Mezcla con varillas o batidora hasta obtener una masa lisa.
- Incorpora la harina mezclada con la levadura química y vierte la leche. Mezcla hasta obtener una masa homogénea, bastante espesa, sin grumos de harina.
- Deja reposar la masa 5 minutos para que espese ligeramente. Mientras tanto, prepara la sartén.
- Calienta una sartén con un poco de aceite a fuego medio. Vierte porciones de masa formando crepes de unos 12–15 cm de diámetro, algo más gruesos que los habituales.
- Fríe cada crepe 2–3 minutos por el primer lado, hasta que aparezcan pequeñas burbujas en la superficie y los bordes empiecen a cuajar. Dale la vuelta con cuidado con una espátula y fríe 1–2 minutos más, hasta que el otro lado se dore.
- Ve colocando los crepes hechos en un plato y cúbrelos con un paño para que no se enfríen demasiado rápido. Repite hasta terminar toda la masa.
- Sírvelos calientes, espolvoreados con azúcar glas y con tus frutas favoritas o mermelada.
Conservación
Guarda los crepes fríos en un recipiente cerrado en la nevera, separados con papel de horno si es necesario. Caliéntalos en una sartén seca o en el horno a baja temperatura. Espolvorea el azúcar glas y añade la fruta solo justo antes de servir para que no se ablanden demasiado.