Crêpes alemanes con jamón, queso y espinacas Recipe
Los crepes salados rellenos de jamón, queso y espinacas son algo muy habitual en las cafeterías y hogares alemanes, especialmente como comida rápida o cena caliente. Recuerdan un poco a los crêpes franceses, pero el relleno es más casero y contundente. Son una forma estupenda de "colar" espinacas a los niños y aprovechar restos de embutido que haya en la nevera.
Estos crepes alemanes con jamón, queso y espinacas combinan la ligereza de unos crêpes finos con un relleno casero y contundente que realmente sacia. Son una imagen habitual en pequeñas cafeterías y bistrós junto a las estaciones, donde se sirven como comida caliente rápida entre el trabajo y otras actividades. Las espinacas, la nata, el embutido y el queso crean un relleno suave pero lo bastante sabroso como para que también los niños lo coman con gusto.
Consejos del chef
Es fundamental dejar reposar la masa de crepes al menos 10–15 minutos para que la harina se hidrate bien y las tortitas queden elásticas y no se rompan al enrollarlas. Reduce bien el líquido de las espinacas: si queda demasiada agua, el relleno será demasiado líquido y se saldrá de los crepes al calentarlos. Al freír, usa solo una capa muy fina de aceite y una sartén bien caliente; considera el primer crepe como "de prueba" para ajustar la cantidad de masa.
Sugerencias de servicio
Estos crepes son perfectos como comida rápida entre semana, sobre todo después de las actividades de los niños, cuando cada uno llega a casa a una hora distinta: se recalientan fácilmente de uno en uno en la sartén. Sírvelos con una ensalada sencilla con vinagreta o con tomates y cebolla, y para beber ofrece kéfir, leche fermentada o una taza de té sin azúcar. Para un brunch de fin de semana puedes servirlos cortados por la mitad, dispuestos en forma de abanico y espolvoreados con un poco más de queso para que se funda ligeramente.
Ingredientes
- harina de trigo - 200 g
- leche - 350 ml
- huevos - 2 piezas
- espinacas - 250 g
- jamón - 150 g
- queso amarillo - 120 g
- nata agria o crema fresca - 80 g
- ajo - 1 diente
- aceite vegetal - 3 cucharadas
- sal - 1 cucharadita
- pimienta negra - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Pon la harina en un bol con una pizca de sal. Añade los huevos y aproximadamente la mitad de la leche, y mezcla con unas varillas hasta obtener una masa lisa sin grumos. Incorpora el resto de la leche y vuelve a mezclar. Deja reposar la masa 10–15 minutos.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén. Añade las espinacas congeladas y sofríe a fuego medio 5–7 minutos, hasta que se descongelen por completo y se evapore la mayor parte del agua. Si usas espinacas frescas, saltéalas 2–3 minutos hasta que se ablanden.
- Añade a las espinacas el ajo finamente picado, la nata agria, 1/2 cucharadita de sal y un poco de pimienta. Cocina 2–3 minutos más, removiendo, hasta obtener un relleno espeso y cremoso. Deja que se temple ligeramente.
- Corta el jamón en tiras finas o en dados pequeños. Ralla el queso si no está ya rallado.
- En una sartén mediana para crepes calienta una fina capa de aceite. Vierte una porción de masa y repártela inclinando la sartén para formar un crepe fino. Fríe 1–2 minutos por cada lado, hasta que se dore ligeramente. Prepara todos los crepes de la misma manera, apilándolos en un plato.
- Coloca una porción de espinacas sobre cada crepe, espolvorea con jamón y queso. Enrolla o dobla en forma de paquete.
- Puedes calentar de nuevo los crepes ya rellenos en una sartén limpia, tapados, para que el queso del interior se funda: unos 2–3 minutos por cada lado a fuego bajo.
Conservación
Guarda los crepes rellenos en la nevera, bien tapados, y consúmelos en 1–2 días. Caliéntalos en una sartén tapada o en el horno hasta que el relleno esté bien caliente y el queso se funda.