Crema catalana – postre español con azúcar caramelizado Recipe
La crema catalana es un postre catalán que recuerda al crème brûlée francés, pero más ligero y con un marcado aroma a limón y canela. Tradicionalmente se prepara para el Día de San José, pero hoy en día aparece en los restaurantes durante todo el año. El momento más placentero es romper con la cucharilla la crujiente capa de azúcar caramelizado.
La crema catalana es un postre que huele a cafetería española en una tarde de domingo: a limón, canela y azúcar caramelizado. A diferencia del más pesado crème brûlée, se basa en leche, por lo que resulta más ligera pero sigue siendo sedosa y reconfortante. El característico «clic» de la cucharilla al romper la costra crujiente de azúcar es un pequeño ritual que hace que este postre se quede grabado en la memoria.
Consejos del chef
Al calentar la crema, remueve bien por el fondo del cazo y no dejes que llegue a hervir: si empieza a hervir, las yemas pueden cuajarse y obtendrás una mezcla grumosa, como huevos revueltos. La crema debe quedar espesa como una salsa inglesa: al pasar el dedo por el dorso de la cuchara, la marca debe mantenerse y no juntarse de inmediato. Al caramelizar el azúcar con el soplete, mantén la llama en movimiento para no quemar un solo punto y conseguir una costra uniforme y dorada.
Sugerencias de servicio
Sirve la crema catalana bien fría, directamente de la nevera, y carameliza el azúcar justo antes de llevarla a la mesa para que la costra quede perfectamente crujiente. Combina de maravilla con un café solo después de comer o con una copa de vino dulce, por ejemplo un moscatel. Es un postre que impresiona en cenas en casa en pareja o en reuniones cuando quieres terminar la velada con algo vistoso pero no demasiado pesado.
Ingredientes
- leche entera, 3,2% de grasa - 500 ml
- yemas de huevo - 5 pieza
- azúcar para la crema - 100 g
- azúcar adicional para caramelizar por encima - 40 g
- almidón de maíz unas 2 cucharadas - 20 g
- piel de limón tira fina, sin la parte blanca - 1 tira
- rama de canela - 1 pieza
- sal pizca - 1 pizca
Preparación
- Vierte la leche en un cazo, añade la piel de limón, la rama de canela y una pizca de sal. Calienta a fuego medio hasta que esté caliente pero sin llegar a hervir (deben aparecer pequeñas burbujas en los bordes). Retira del fuego y deja reposar 10 minutos para que la leche se impregne de aroma.
- En un bol bate las yemas con 100 g de azúcar hasta obtener una mezcla clara y esponjosa, usando unas varillas o una batidora.
- Añade el almidón de maíz a la mezcla de yemas y mezcla bien para que no queden grumos.
- Retira la piel de limón y la rama de canela de la leche. Vierte la leche caliente en hilo fino sobre el bol con las yemas, mezclando constantemente con las varillas.
- Vuelve a pasar toda la mezcla al cazo. Calienta a fuego bajo, removiendo sin parar con una cuchara de madera o una espátula de silicona, especialmente por el fondo y los bordes del cazo.
- Cuece de 5 a 8 minutos, hasta que la crema espese hasta la consistencia de una salsa espesa: al pasar el dedo por el dorso de la cuchara debe quedar una marca bien definida. No dejes que hierva para que las yemas no se cuajen.
- Cuando la crema haya espesado, retira inmediatamente el cazo del fuego y reparte la crema en 4 ramequines bajos o cuencos pequeños.
- Cubre la superficie de la crema con film transparente, de manera que toque la crema (así evitarás que se forme una piel). Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 3 horas, hasta que esté completamente fría.
- Justo antes de servir, retira el film. Espolvorea una capa fina de azúcar sobre la superficie de cada crema (aproximadamente 1 cucharada por ración).
- Carameliza el azúcar con un soplete de cocina, moviendo la llama por la superficie hasta que el azúcar se derrita y se convierta en una costra dura de color dorado intenso. Si no tienes soplete, coloca los ramequines muy cerca del grill superior del horno precalentado al máximo durante 3–5 minutos, vigilando bien para que el azúcar no se queme. Sirve inmediatamente después de caramelizar el azúcar.
Conservación
Guarda la crema (sin el azúcar caramelizado) en la nevera, bien tapada, hasta 2 días. Carameliza el azúcar justo antes de servir para que la capa se mantenga crujiente.