Pastel cebra de vainilla y cacao Recipe
El pastel cebra es un clásico casero de la época en la que los sábados por la tarde los bloques de pisos y las casas olían a cacao y vainilla. Las características rayas se forman sin ningún truco especial, solo con un poco de paciencia al verter la masa. Es un pastel perfecto “para el té”, que los niños adoran por el dibujo y los adultos por el sabor que recuerda las visitas a casa de la abuela.
El pastel cebra de vainilla y cacao es un regreso a la repostería casera de los años 90, cuando los sábados por la tarde los bloques de pisos olían a cacao y vainilla. Las características rayas se forman únicamente gracias a verter alternativamente la masa clara y la oscura, sin moldes especiales ni colorantes. El sabor es sencillo pero adictivo: ligeramente mantecoso, jugoso y perfecto para acompañar una taza de té.
Consejos del chef
Lo más importante es que la mezcla de huevos esté bien aireada: bate los huevos con el azúcar el tiempo suficiente hasta que estén muy claros y esponjosos. Al verter la masa no tengas prisa: echa siempre las siguientes 2 cucharadas justo en el centro de la porción anterior, así las rayas quedarán regulares y bien definidas. No abras el horno durante los primeros 30 minutos de horneado, porque la cebra puede hundirse y agrietarse.
Sugerencias de servicio
La cebra es perfecta como pastel “para el termo” en una escapada de fin de semana a la montaña o al lago: se corta bien y no se desmigaja en exceso. En casa sírvela simplemente con té con limón o cacao, especialmente en las largas tardes de otoño. Para los niños puedes cubrir la superficie con una fina capa de glaseado y espolvorear con fideos de colores para una fiesta de cumpleaños.
Ingredientes
- harina de trigo - 300 g
- azúcar - 200 g
- huevo - 4 pieza
- aceite - 200 ml
- leche - 200 ml
- levadura química en polvo - 12 g
- cacao en polvo - 2 cucharadas
- azúcar de vainillina - 8 g
- sal - 1 pizca
- mantequilla - 10 g
- pan rallado - 10 g
Preparación
- Unta ligeramente con mantequilla un molde redondo (desmontable) de unos 24 cm y espolvorea con pan rallado o fórralo con papel de horno. Precalienta el horno a 170°C, calor arriba y abajo.
- Casca los huevos en un bol grande, añade el azúcar y el azúcar de vainillina. Bate con batidora 5–7 minutos a máxima velocidad, hasta que la mezcla esté clara, esponjosa y haya aumentado visiblemente de volumen.
- Vierte en los huevos batidos, en hilo fino, el aceite y la leche, batiendo a baja velocidad solo hasta integrar los ingredientes.
- Mezcla la harina con la levadura química y la pizca de sal. Añádela a los ingredientes líquidos en 2–3 tandas, mezclando brevemente a baja velocidad o con espátula, solo hasta integrar, para que la masa no se baje.
- Divide la masa en dos partes iguales. Añade el cacao a una de las mitades y mezcla bien hasta que no queden grumos.
- Vierte en el centro del molde 2 cucharadas de masa clara, encima 2 cucharadas de masa oscura. Repite alternando, vertiendo siempre la siguiente porción justo en el centro de la anterior, hasta usar toda la masa y que se forme un dibujo de anillos.
- Golpea suavemente el molde contra la encimera para eliminar las burbujas de aire más grandes. Mete en el horno precalentado y hornea 40–45 minutos, hasta que la superficie esté elástica y un palillo insertado en el centro salga seco.
- Saca el pastel del horno, deja reposar 10 minutos, desmolda y deja enfriar por completo sobre una rejilla. Corta solo cuando esté frío: así las rayas se verán más nítidas.
Conservación
Guarda el pastel cebra bien envuelto o en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 2–3 días. Si lo conservas en la nevera, deja que vuelva a temperatura ambiente antes de servir para que recupere su textura tierna. También puedes congelar porciones envueltas individualmente y descongelarlas a temperatura ambiente.