Pastel amasado con albaricoques y crumble Recipe
Pastel amasado con mantequilla, con mitades de albaricoque hundidas en la masa y una capa de crumble crujiente por encima. En Polonia este tipo de pasteles se hornea a menudo en verano, cuando la fruta está barata y los invitados se dejan caer “un momento” por casa. De sabor recuerda un poco a los pasteles alemanes de bandeja, pero es más tierno y mantecoso.
El pastel amasado con albaricoques y crumble es la esencia del verano encerrada en una masa tierna y mantequillosa con fruta jugosa en el interior. Las mitades de albaricoque se hornean como pequeños bolsillos de confitura, y el crumble crujiente aporta un contraste muy agradable. Recuerda ligeramente a los pasteles alemanes de bandeja, pero gracias a la mayor cantidad de mantequilla es más jugoso y tiene un carácter más “casero”.
Consejos del chef
La mantequilla para la masa debe estar realmente blanda: así la mezcla se airea bien y el pastel sube bonito. Ten cuidado de no cortar los albaricoques en trozos demasiado pequeños, porque se desharán durante el horneado y, en lugar de mitades bonitas, obtendrás un puré. Comprueba siempre el punto de cocción con un palillo entre las frutas, porque alrededor de los albaricoques la masa puede seguir húmeda aunque el crumble ya esté dorado.
Sugerencias de servicio
Este pastel es perfecto para visitas espontáneas de amigos en una tarde de julio: basta con poner la bandeja en la mesa y acompañarla con una jarra de café de filtro. Para un desayuno de fin de semana puedes servirlo con yogur natural espeso y hojas de menta. También combina bien con un vino espumoso ligero semiseco durante una cena en el balcón.
Ingredientes
- mantequilla - 180 g
- azúcar - 160 g
- huevo - 3 pieza
- harina de trigo - 260 g
- levadura química en polvo - 10 g
- leche - 80 ml
- albaricoques - 350 g
- harina de trigo para el crumble - 100 g
- azúcar para el crumble - 50 g
- mantequilla para el crumble - 70 g
Preparación
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Forra un molde de unos 24×24 cm con papel de horno.
- Prepara el crumble: pon en un bol la harina y el azúcar, añade la mantequilla fría cortada en cubitos. Frota con los dedos hasta obtener migas. Guarda el crumble en la nevera.
- Lava y seca los albaricoques, pártelos por la mitad y retira los huesos. Los frutos más grandes puedes cortarlos en cuartos.
- Bate la mantequilla blanda con el azúcar con una batidora durante unos 3–4 minutos, hasta que la mezcla se aclare y esté esponjosa.
- Añade los huevos de uno en uno, batiendo a velocidad media hasta que los ingredientes se integren bien.
- Mezcla la harina con la levadura química y añádela a la mezcla de mantequilla alternando con la leche, batiendo brevemente, solo hasta integrar.
- Pasa la masa al molde preparado y alisa la superficie.
- Coloca las mitades de albaricoque sobre la masa con la parte cortada hacia arriba, presionándolas ligeramente en el pastel.
- Saca el crumble de la nevera y espolvoréalo de manera uniforme sobre la superficie del pastel, evitando el centro de los albaricoques para que queden visibles.
- Introduce el molde en el horno precalentado y hornea unos 35–40 minutos, hasta que el crumble esté dorado y un palillo insertado en el centro del pastel (entre la fruta) salga seco.
- Tras el horneado, saca el pastel del horno y deja que se temple antes de cortarlo.
Conservación
Guarda el pastel a temperatura ambiente, cubierto ligeramente con papel de horno o un paño para que el crumble no se ablande demasiado. Si hace mucho calor, consérvalo en la nevera y deja que vuelva a temperatura ambiente antes de servir. Es mejor consumirlo en 2–3 días.